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Vino tinto
en tumba de Tutankamon
- 19 Mar
-
Barcelona, España
Un grupo de científicos
de la Universidad de Barcelona (UB) ha identificado restos de
vino tinto en una de las ánforas que acompañaban
al faraón Tutankamon en su tumba y que teóricamente
le fue ofrecido para su viaje al más allá.
La UB informó hoy de que el estudio, publicado en
la revista "Analytical Chemistry" de la Sociedad Química
de Estados Unidos, detalla por primera vez el tipo de vino que
se consumía en el antiguo Egipto.
El equipo de investigadores que ha hallado el vino está
compuesto por María Rosa Guasch-Jané, Maite Ibern-Gómez,
Cristina Andrés-Lacueva y Rosa María Lamuela-Raventós,
del grupo de investigación de Antioxidantes Naturales
del Departamento de Nutrición y Bromatología de
la Facultad de Farmacia, y Olga Jáuregui, de los Servicios
Cientificotécnicos de la UB.
El análisis químico es, según la UB,
el primero llevado a cabo de manera extensiva sobre el contenido
de una ánfora de la ofrenda funeraria del faraón
Tutankamon.
El estudio se ha practicado mediante un protocolo de alta
sensibilidad aplicado por primera vez para determinar el vino
en residuos arqueológicos y basado en la cromatografía
líquida y la espectometría de masas en tándem.
El ánfora en la que se ha hallado el vino está
depositada en el Museo Egipcio de El Cairo, contiene una inscripción
referida al faraón y está firmada por el maestro
vinatero Khaa.
Tutankamon fue faraón de la Dinastía XVIII
(1333-1323 antes de Cristo) y su tumba fue descubierta por el
egiptólogo británico Howard Carter en el Valle
de los Reyes, en Luxor, en 1922.
Según María Rosa Guasch-Jané, "las
ánforas de vino que había en las tumbas eras ofrendas
funerarias".
"En el Nuevo Imperio las ánforas llevaban inscripciones
sobre el producto y su año, hasta datos sobre el vinicultor,
pero nunca se referían al tipo de vino que contenían",
ha detallado Rosa María Lamuela-Raventós.
Los residuos analizados en la investigación de los
científicos catalanes corresponden a tres jarras egipcias
del Museo Británico de Londres y dos del Museo Egipcio
de El Cairo, donde se han encontrado indicios de ácido
tartárico que confirma el uso de las jarras como recipientes
de vino.
Este ácido se utiliza como indicador del vino debido
a que no se encuentra de forma natural en productos que no procedan
de la uva, aunque este tipo de ácido no demuestra el tipo
de uva utilizada.
Para identificar el tipo de uva empleada en la producción
del vino, los científicos han tenido que ampliar la investigación
para detectar ácido siríngico, derivado de la malvidina
e indicador del vino tinto.
La maldivina es la antoacidina más importante del
vino tinto y principal responsable de su color.
Los científicos aplicaron una fusión alcalina
a los residuos del ánfora y encontraron ácido siríngico,
por lo que pudieron determinar que los restos encontrados en
el ánfora de la tumba del faraón eran restos de
vino rojo.
La vid se cultivaba de manera extensa en Egipto y el vino
era consumido por las clases más privilegiadas en fiestas,
rituales funerarios y en ceremonias de ofrenda a los dioses en
los templos.
Los mejores vinos egipcios eran los cultivados en el Delta
del Río Nilo y en los oasis del oeste.
En la mitología egipcia se relacionaba el color rojo
del vino con el color del río durante sus inundaciones
anuales.
Durante el lapso transcurrido entre el Reino Antiguo (2575-2134
antes de Cristo) y el Nuevo Reino (1550-1070 antes de Cristo),
las tumbas de los nobles eran decoradas con imágenes de
vinicultura y elaboración del vino. EFE
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