Ecuador DEBATE Nº 46
ANALISIS
AMARTYA SEN, PREMIO NOBEL DE ECONOMIARicardo Patiño Aroca
Amartya Sen, ciudadano hindú, de 66 años, fue galardonado con el Premio otorgado por el Banco Central de Suecia en honor a Alfred Nobel, en la rama de las ciencias económicas, por el año 1998. La decisión de premiar a Amartya Sen, en solitario, con el Nobel No. 43 de Economía ha significado un cambio en la línea seguida en los últimos años por la Academia de Ciencias, que otorgó los premios casi en exclusividad a una sola línea del pensamiento económico contemporáneo, la de la escuela neoclásica.
Como muestra, en 1997, el premio fue concedido a Robert Merton (Universidad de Harvard) y a Miron Sholes (Universidad de Stanford), por su contribución a la emergencia de nuevos productos financieros. El premio a estos dos economistas norteamericanos se basaba en el hecho de que su contribución teórica permitiría una gestión más eficaz en el manejo de los nuevos y cada vez más variados instrumentos financieros, ya que habían desarrollado un sofisticado método de evaluación de los mismos.
El destino, sin embargo, fue muy duro con estos dos laureados y, de pasada, con la institución Nobel, pues Merton y Sholes (los especialistas en evaluar y prevenir riesgos financieros) colaboraron en la dirección de la Long Term Capital Management (LTCM), sociedad norteamericana de fondos de cobertura, que perdió recientemente 19.000 millones de dólares, obligando a la Reserva Federal a organizar un plan de salvamento de unos 5.000 millones.
Las críticas a las designaciones de los Nobel de Economía tienen vieja data. Varios economistas famosos han intervenido en ellas. Milton Friedman definió el fenotipo del Nobel de Economía así: hombre, estadounidense y de la Universidad de Chicago. Ciertamente, hasta 1995, 24 de los 38 laureados eran norteamericanos y en muchos casos vinculados a Chicago.
En 1977, Gunnar Myrdal, que había recibido el Nobel 3 años antes junto a Hayek (ideólogo del neoliberalismo), pidió que el premio Nobel de Economía fuese abolido porque la economía es una ciencia muy maleable, cargada de valores sociales y políticos. Otros han añadido críticas porque con frecuencia se ha otorgado el premio a economistas especializados en modelos matemáticos, distorsionando lo que es más importante de esta ciencia social.
Finalmente, el Nobel de 1990, Merton Miller llegó a decir, en 1994, en el extremo de la arrogancia, que "un tipo como Galbraith no puede ganar el premio Nobel porque no es en realidad un economista profesional, sino una especie de filósofo social o no sé qué. No escribe en nuestras publicaciones". Este año, la Real Academia de Ciencias de Suecia no compartió el juicio de Miller y concedió el Nobel a Amartya Sen, un economista y filósofo social, a quien Robert Solow ha apodado con el respetuoso mote de "la conciencia crítica de la profesión".
Su pensamiento, reza el editorial de un periódico inglés de hace pocos días, se acerca más a los moldes de solidaridad y ternura propios de las ONGs que a la econometría de Harvard o Stanford.
UN MAESTRO, CIUDADANO DE LA INDIA Y DEL TERCER MUNDOUN MAESTRO, CIUDADANO DE LA INDIA Y DEL TERCER MUNDO
Nació en Bengala, en 1943, fue hijo de un conocido y respetado profesor de física. Casi al término de la Segunda Guerra Mundial, cuando era un niño de apenas 9 años y medio, tuvo la desgracia de presenciar una hambruna que mató a 3 millones de personas en la India, experiencia que marcó decididamente la vida de Amartya Sen y lo fue encaminando hacia las preocupaciones sociales. Su educación básica la hizo en su propio país. A los 26 años obtuvo el Doctorado en la Universidad inglesa de Cambridge y después ha sido profesor en Nueva Delhi, en Londres y en Estados Unidos, en donde enseñaba economía y filosofía. Actualmente es profesor en el Trinity College, en Cambridge, Gran Bretaña. Recibió 20 Doctorados honoris causa alrededor del mundo, ha escrito una docena de libros y aproximadamente 200 artículos en revistas científicas, y colaboró estrechamente en la elaboración de los Informes anuales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
SEN VUELVE A VINCULAR LA ETICA Y LA ECONOMIASEN VUELVE A VINCULAR LA ETICA Y LA ECONOMIA
Marc Saint Upery, en una corta y profunda reseña periodística del nuevo Premio Nobel, destaca que en su libro sobre "Etica y economía" Amartya Sen recupera la tradición de vincular la investigación económica con la reflexión moral, como en las obras de Aristóteles, Adam Smith, Karl Marx o John Stuart Mill. (Diario Hoy, Oct. 25/98, p. 5C)
Pero, "para Sen no se trata sólo de moralizar la economía, sino de poner la sofisticación de los modelos económicos al servicio de decisiones éticas (y de política pública) que implican dilemas lógicos y técnicos muy complejos". Sen plantea que los dilemas económicos no conducen a meras opciones técnicas, como gustan plantear los economistas de moda en todo el mundo, sino que aquéllas son siempre cuestiones éticas y políticas.
Al respecto dice lo siguiente: "Los problemas sociales pueden ser solucionados sólo mediante opciones sociales fundadas en la participación de los ciudadanos, con discusiones y debates abiertos. Están en juego tanto los objetivos últimos como los instrumentos prácticos y, aún más importante, los procedimientos mediante los cuales esos objetivos e instrumentos son evaluados. Una indicación unilateral, aunque venga de los mejores expertos, no puede ofrecer ninguna solución".
Denuncia la teoría económica neoclásica del agente racional desprovisto de dimensiones morales, culturales y afectivas, como teoría del "idiota racional".
SU PREOCUPACION POR LOS PROBLEMAS DEL EMPLEOSU PREOCUPACION POR LOS PROBLEMAS DEL EMPLEO
Sen ha tenido una recurrente preocupación por el desempleo, fenómeno que, siendo económico, "tiene una vertiente ética porque es socialmente injusto".
A propósito de esto, y trasladándonos a la actual situación de la economía mundial, Sen, quien en varias oportunidades se ha mostrado un defensor entusiasta de la Unión Europea, lamentaba, en una entrevista concedida al periódico "La Vanguardia", en Mayo pasado, que la integración europea se concentrara excesivamente en los medios e instrumentos (déficit y deuda, tipos de cambio, inflación) sin discutir sobre sus fines y objetivos, lo que afecta directamente a la vida de las personas, el desempleo, la pobreza.
El que en el Tratado de Maastricht (que crea la Unión Europea) se busque sin éxito la palabra desempleo "es un ejemplo -sostiene el Premio Nobel- de que la construcción europea es hoy muy tecnocrática. Los padres fundadores de la Comunidad, dice, tenían un objetivo: aumentar la calidad de vida y el bienestar del conjunto de la población; no soñaban con un déficit inferior al 3% del PIB".
Esto no lo hace con espíritu paternalista. En una conferencia en Lisboa a fines del año pasado, Sen planteaba que "el principal imperativo ético al que se enfrenta la sociedad europea es el abandono del paternalismo y la adopción de una filosofía de política social orientada hacia la eliminación de la dependencia y hacia la consecución de la plena autonomía individual por el empleo".
LAS RAZONES DEL NOBEL
Hasta aquí hemos destacado el notable giro de la Academia de Ciencias Sueca en otorgar el premio Nobel de Economía a un representante del Tercer Mundo, que no comparte los principios de la escuela neoclásica y que se ha atrevido a volver a vincular la ética y la moral con la economía.
Pero, ¿cuál es la versión que la mencionada Academia presenta al mundo en el anuncio oficial de la concesión del Premio a Amartya Sen?
El premio, se dice, se le concede por "haber elaborado algunas contribuciones claves para la investigación sobre los problemas fundamentales de la economía del bienestar", en tres líneas:
La teoría económica de la elección social y los derechos individuales;
Las definiciones de bienestar y pobreza, así como la elaboración de índices para su medición;
, Los estudios empíricos sobre la hambruna en el mundo.
Amartya Sen ha desarrollado un interés general por los temas de la distribución y un interés particular por los miembros más empobrecidos de la sociedad. Analizando la información disponible acerca de las diferencias en el bienestar de los individuos, ha incorporado fundamentos teóricos para la comparación de dichas diferencias y ha definido nuevos y más satisfactorios índices de pobreza. Finalmente, las investigaciones de Amartya Sen han ampliado la comprensión del mundo respecto a los mecanismos económicos que subyacen las hambrunas. (Tomado del texto oficial de la Real Academia de Ciencias de Suecia, versión completa, pág. 7)UN ECONOMISTA DEL DESARROLLO
Amartya Sen se inscribe en la defensa de la teoría del desarrollo. En 1985 aparece publicado en la Revista Investigación Económica, de la UNAM de México, un discurso suyo, bajo el título de "Desarrollo: Ahora, ¿hacia dónde?" Aquí reconoce la importancia y trascendencia de los problemas planteados por la economía del desarrollo, aunque acepta sus limitaciones.
Con el apoyo de las estadísticas disponibles para la época, rescata la validez de las líneas de acción planteadas por esa escuela para propiciar el crecimiento económico en los países subdesarrollados, entre otros: a) la necesidad de favorecer un mayor nivel de acumulación de capital, b) de impulsar la industrialización y el uso intensivo de la mano de obra, y c) de valorar la planeación y el activismo estatal.
Respecto a este último punto, Amartya Sen dice que "interpretar la experiencia económica sudcoreana como un triunfo del mecanismo libre del mercado no es nada fácil de sostener. Aparte de ejercer una poderosa influencia sobre la dirección de la inversión a través del control de las instituciones financieras ... el gobierno de Corea del Sur fomentó un crecimiento orientado hacia las exportaciones, sobre los sólidos cimientos de más de una década de sustitución de importaciones, apoyada en restricciones comerciales, con la intención de construir una base industrial. La importación de una gran cantidad de artículos todavía está prohibida o restringida. El esquema de la expansión sudcoreana fue planeado cuidadosamente por un gobierno poderoso".
No coincide con la crítica neoclásica a la teoría del desarrollo. Al comentar la manera en que los desarrollistas asumen su defensa, increpándoles a los neoclásicos de que su teoría no puede ser aplicada en los países subdesarrollados, Sen es muy severo al afirmar que "esto no debe haber causado mucho asombro, puesto que la economía neoclásica no podía aplicarse bien en ningún lado".
Su crítica a la economía tradicional del desarrollo se enfila "no tanto a la selección de medios para los fines del crecimiento, sino al insuficiente reconocimiento de que el crecimiento no es más que otro medio para alcanzar ciertos objetivos. Esto, de ninguna manera es lo mismo que sostener que el crecimiento no importa". Y argumenta de ese modo porque se pueden observar países con amplia diferencia en sus ingresos per cápita y, al mismo tiempo, con niveles similares en esperanza de vida, salud, educación superior, etc. los que podrían considerarse algunos de los más importantes objetivos del desarrollo humano.
De vuelta a la acción gubernamental agrega: "si el gobierno de un país en desarrollo, pobre, quisiera elevar el nivel de salud y esperanza de vida, sería tonto de su parte que tratara de alcanzar este objetivo mediante la elevación de su ingreso per cápita en lugar de intentar llegar a estas metas directamente a través de su política pública y de cambio social", tal como lo han hecho China y Sri Lanka, que teniendo un PIB per cápita de 270 y 290 dólares en 1980, han alcanzado la misma esperanza de vida de países como Brasil, México y Corea del Sur, con ingresos per cápita diez veces superiores.
"No se trata sólo de argumentar que el crecimiento económico es un medio y no un fin, sino también de sostener que incluso para algunos fines muy importantes, tampoco es un medio muy eficiente".
LAS HAMBRUNASLAS HAMBRUNAS
Gilberto Bonalumi plantea que el hambre en el mundo convoca a la sensibilidad de los valores éticos y obliga a un análisis político. Amartya Sen le dedicó mucha atención al tema. El "nos recuerda ... que asegurar una producción suficiente de alimentos no basta para garantizar la seguridad alimentaria. Para que ésta exista, son necesarios los entitlements o títulos de acceso de cada persona: o sea un trabajo, un rédito, la ausencia de discriminaciones de naturaleza étnica, sexual, religiosa". Afirma Sen "no se puede eliminar el hambre en el mundo sin evaluar el problema a la luz de un contexto más amplio, que incluya no sólo la producción de alimentos y la expansión de la agricultura, sino también el funcionamiento de la economía entera".
El Premio Nobel, según la Academia Sueca, pone en entredicho la apreciación común de que la escasez de alimentos es la explicación más importante (a veces la única) de las hambrunas. Basándose en un cuidadoso estudio de algunas de estas catástrofes sucedidas en India, Bangladesh (1974) y otros países del Sahara, desde 1940 en adelante, él encuentra otros factores explicativos, en vista de que las hambrunas ocurrieron aun cuando la oferta de alimentos no había sido significativamente menor que en los años precedentes (sin hambrunas), o que las áreas afectadas por la hambruna a veces hasta habían exportado alimentos.
En su más reciente artículo, publicado en Los Angeles Times en el pasado Octubre de 1998, Sen también vincula a las hambrunas con la falta de democracia efectiva; nos dice: "las hambrunas nunca han afectado a alguna nación que es independiente, que va regularmente a las elecciones, que tiene partidos de oposición con voz crítica, que permite a los periódicos informar libremente y cuestionar las decisiones de las políticas gubernamentales sin censura excesiva".
EL IDH: INDICE DE DESARROLLO HUMANO
El año 1990 marca un hito importante en el estudio de la economía comparada de los países. Por primera vez, el único informe económico del mundo, el del Banco Mundial, tenía un competidor. Hasta aquel año esa institución establecía el ranking de los países del planeta, clasificándolos exclusivamente por su producto per cápita.
Amartya Sen junto con Frances Stewart, entre otros, a través del Informe de Desarrollo Humano del PNUD de aquel año, decidieron presentar al mundo una nueva forma de abordar la medición del desarrollo humano. Sen plantea que las capacidades (y oportunidades) de los individuos constituyen la principal dimensión en la que nos debemos esforzar en la búsqueda de la igualdad, tarea que, sin embargo, nunca será definitivamente resuelta debido a la diferente habilidad que tienen los individuos para explotar iguales oportunidades. Es por esto que el IDH, Indice de Desarrollo Humano, fue construido justamente en el espíritu de que el bienestar no lo dan las mercancías en sí mismas, sino las actividades que nos permiten adquirirlas. En esta perspectiva, el ingreso es significativo por las oportunidades que crea, pero las oportunidades actuales (o capacidades según Sen) dependen de muchos otros factores, entre ellos la salud y los conocimientos.
El IDH de cada país está valorizado entre cero y uno. Mientras mejores condiciones de vida tenga un país, su IDH estará más cerca de uno. 1/3 del valor se lo debe a su PIB per cápita, 1/3 a la tasa de escolaridad y 1/3 a la esperanza de vida de la población. Comparados con la clasificación exclusiva por PIB per cápita, Canadá sube 10 peldaños en IDH, Finlandia 17, Costa Rica 28 y Francia 12. Por el otro lado, entre los que bajan, Estados Unidos retrocede 1 peldaño, Hong Kong 19, los Emiratos Arabes 29 y Kuwait 49. Nuestro país, el Ecuador, sube 3 peldaños en la clasificación, ocupando el número 73 del IDH en el año 1998.
Este índice, sin embargo, espera mejoras. La ONU trabaja para que en el futuro también incluya el índice de Gini, que mide la distribución del ingreso, un índice de desigualdad de género, además uno que mida la libertad y participación política.
EL IPH: INDICE DE POBREZA HUMANA
Sen cree que los indicadores, como los que usa el Banco Mundial, que ponen por debajo de una línea de pobreza a cierto porcentaje de la población, tienen fundamentos teóricos poco claros. Además, aquellos ignoran la pobreza entre esos pobres, pues en el caso de que se produjera una importante mejora en el ingreso de los más pobres, eso no sería revelado por dichos indicadores ya que éste no cambia mientras ellos no pasen de la mencionada línea, por lo que no se podría conocer si una política de erradicación de la pobreza va teniendo éxito o no.
Sen presenta, entonces, una nueva fórmula que define de la siguiente manera: P = H [ I + ( 1 I ) G]. En donde P es el índice de pobreza, H es la parte de la población con ingresos por debajo de cierto límite de pobreza, I es una medida especial de distribución del ingreso computada para la población que está por debajo de la línea de pobreza y G es el índice de Gini para este último segmento de la población.
LOS INFORMES DEL P.N.U.D.Amartya Sen es uno de los más importantes consultores del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, entidad que en su Informe del Desarrollo Humano de 1996 recoge, sin duda, algunas de las tesis de Sen, cuando se formula que si bien es cierto que el crecimiento económico amplía la base material para la satisfacción de las necesidades humanas, sin embargo, el grado en que se satisfacen estas últimas depende de la distribución de los recursos entre la gente y el aprovechamiento y la distribución de oportunidades, particularmente el empleo.
El artículo "Las dimensiones de la pobreza" de Social Watch (http://socwatch.org.uy/esp/dimenpo.htm) cita al PNUD así: "Si no se presta atención a lo cualitativo en el desarrollo, con los gobiernos actuando en forma correctiva, es inevitable que se produzca una forma de crecimiento "errónea". Este crecimiento "erróneo" se caracterizaría por:
1) Crecimiento sin empleos: crece la economía globalmente, pero no se amplían las oportunidades de empleo de la población,
2) Crecimiento implacable, despiadado: los ricos se hacen más ricos y los pobres no obtienen nada,
3) Crecimiento sin voz: la democracia y el empoderamiento de la mayoría se quedan atrás,
4) Crecimiento desarraigado: la identidad cultural es sumergida o prohibida por el gobierno, y
5) Crecimiento sin futuro: la generación actual desperdicia recursos que necesitarán las futuras.
El informe de 1997 va mas allá al retar a los líderes mundiales a no convertir al Estado en un "Estado traidor", como lo ha llamado el profesor vasco Koldo Unzeta. "Una estrategia de erradicación de la pobreza no requiere un Estado en retirada y débil, sino un Estado activo y fuerte, y esa fuerza debe usarse a favor de los pobres y no en su contra". Este texto se refiere al hecho de que muchos gobiernos con una población extremadamente pobre- han reducido el gasto en los servicios sociales, con frecuencia con el argumento de que la autoayuda de la comunidad puede colmar la brecha, pervirtiendo de esa manera los ideales de la autoayuda.
Quizás convenga citar aquí la información-denuncia del PNUD en su último informe de Desarrollo Humano (1998) cuando comprueba que las tres personas más ricas del mundo (Bill Gates, el sultán de Brunei y Warren Buffet) tienen activos que superan el PIB combinado de los 48 países menos adelantados del mundo, o el hecho de que los 225 personajes más ricos del mundo acumulan una riqueza equivalente a la que tienen los 2.500 millones de habitantes más pobres (el 47% de la población del planeta), cuando hace sólo dos años atrás se debía sumar la fortuna de 358 multimillonarios para llegar a un monto similar.
Amartya Sen es de esos economistas que prefieren ver las cosas claras. En horabuena por su designación.
Este texto es una versión corregida de la Conferencia dictada por Ricardo Patiño Aroca, en la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad de Guayaquil, el 13 de Noviembre de 1998.
* Economista, Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas. Universidad de Guayaquil
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