Ecuador DEBATE Nº 61
 
 COYUNTURA

el estamento delictual o que vive al borde del delito(8). La imagen que tenemos del "lumpen" es la de un desarrapado miserable, que vive en los extramuros o arrabales del orden civilizado o de la legalidad. A veces también se colapsa la categoría con la de sub-proletariado, en cuyo caso el "lumpen" es simplemente el desempleado o el mal empleado, que lleva una vida miserable, no tanto al borde del delito, sino al borde del hambre.

Creo que es preciso retornar sobre la definición original de Marx: ¿Cómo podría caracterizar a Bonaparte y a sus seguidores como "lumpen" y sostener plausiblemente que se trataba de meros hampones cuando evidentemente no se trata de tales? El propio Marx es explícito al respecto. Tratando de sintetizar su descripción del "lumpen", parece, en realidad referirse, a todos aquellos elementos marginales y marginados de todas las clases sociales, o si se quiere a todos aquellos elementos que son incapaces de alcanzar una inserción "regularizada" en las diferentes esferas de la reproducción social. Se trata de lo que también podríamos llamar el "aventurero" social(9), que incluye a niños bien juerguistas, ex policias desocupados y resentidos, herederos fracasados, empresarios parasitarios, obreros crónicamente cesantes o desplazados y que ya no forman parte del mundo proletario y de la cultura trabajadora, delincuentes (también ellos por cierto), guardaespaldas, ese elemento pequeño burgués en crisis que alimentó las filas de las guardias fascistas y que está siempre disponible para todas las formas de "escuadrismo", guardiablanquismo" o sicariato, estudiantes sin futuro claro, profesionales sin perspectivas o excéntricos profesionales, profetas sin audiencia, predicadores en el desierto, familias con aspiraciones y sin recursos, aristócratas arruinados, literatos decadentes o bohemios flotantes.

En suma, se trata de sectores que padecen de dos síndromes combinados: del carácter parasítico de su reproducción como sujetos sociales, y la alienación ("frustración derivada de la inconsistencia entre aspiraciones internalizadas y medios institucionalizados de logro"diría un sociólogo al estilo de Gino Germani(10)) frente a este carácter parasítico.

El lumpen , es pues, el arquetipo del aventurero "flotante", y por tanto la antípoda del burgués o del aristócrata (u oligarca). Puede provenir o estar vinculado a casi cualquier clase social, puede apoyarse en cualquier combinación de elementos desplazados de cualquier clase social, o en clases sociales o grupos étnicos, puede ser de cuello y corbata o puede parecerse a la imagen estereotipada del hampón desgreñado. Más normalmente, sin embargo, no es su aspecto o su estatus lo decisivo, sino su manera de insertarse en los mundos de la reproducción social: el "lumpen" es la impredictibilidad, el ser humano que ha sido desgajado de las formas rutinarias de convertirse en alguien, o cuyas formas rutinarias "al alcance de la mano" de poder convertirse en alguien se hallan profunda y dramáticamente seccionadas de los sueños que pudo aprender a soñar a su debido tiempo. Es por ello que Bonaparte y sus adláteres pueden ser considerados como "aventureros" políticos, sin por ello, dejar de ser sociológicamente "lumpen". Por cierto que la "aventura" política se traduce, eventualmente en una "aventura" social, en un camino hacia el logro de otros objetivos enfocados hacía la conquista de las "cosas buenas de la vida", que, en una sociedad fuertemente estamental, implica el anclaje en los mundos excluyentes y exclusivos que monopolizan estos "bienes" y que permiten un acceso rutinizado a cuotas relevantes de ellos.

Cabe ahora definir el modo de acción del "lumpen" en política: de acuerdo a la obra de Marx, un breve esbozo de la metodología política del "lumpen" requeriría mostrar que este puede tomarse el poder por sorpresa o por medio de acciones combinadas de audacia y fortuna maquiavélicas u oportunistas. En cierta forma, el "lumpen" en políticamente un anacronismo en el seno de sociedades estamental o burguesamente estabilizadas. En suma, se trata del "aventurero" de Maquiavelo (el "condotiero")(11) que se toma un estado por la fuerza de su astucia o de sus armas, rodeado de otros tantos bucaneros del poder que se constituyen en su corte y equipo de administración.

El problema del condotiero consiste en estabilizar su poder a posteriori. Estos aventureros parasitarios, tienen un menú de opciones que se halla fuertemente acotado por los marcos situacionales de su ascenso al poder. Si el lumpen ha logrado aniquilar o hacer tabula rasa del orden pre-existente, le es posible, por ejemplo, consolidar un orden absolutista o patrimonialista(12), que en su forma extrema alcanza el nivel de un "sultanato" (el ejemplo de los Batistas o Somozas viene al caso). Si, por el contrario, el advenedizo ha logrado penetrar en el estado aprovechando (al estilo del Castruccio comentado por Maquiavelo(13)) las fisuras o debilidades del poder pre-existente, pero sin poder hacerlo de lado, su estrategia será la de buscar una mimesis adaptativa "oportunista" que le permita establecer alianzas con los estamentos dominantes tradicionales por la vía de intercambios clientelares.

Generalmente estos intercambios clientelares revistan la forma de un quid pro quo: el condotiero advenedizo se convierte en el gendarme ("nochero") de los poderes fácticos, a cambio de una paulatina admisión de su familia y de su retinue en los círculos habituales del poder, de los negocios y del status. Tal podría ser el sentido de la descripción Marxista del Bonapartismo como un arreglo en el cual la burguesía (clase dominante establecida), entrega su facultad de mandar en la política a un "nochero", al cual se deja a cargo del estado, a cambio de que garantice la tranquilidad de los negocios(14). Sin embargo, puede haber distintos tipos de bonapartismo: las dictaduras burocrático-autoritarias descritas por O'Donnell constituyen un caso diferente, puesto que en ellas una coalición de instituciones y grupos organizados toma el poder y lo administra, pero sin entregarse en manos de advenedizos o a elementos del "lumpen" (15). Es después de todo muy diferente el papel de una Junta Militar al estilo Cono Sur, que el de un "hombre fuerte" de tipo Centroamericano.


8 Marx es muy claro en esta distinción, ver Karl Marx: EL Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte; Medellín, Oveja Negra, 1974, Serie Clásicos del Marxismo Nº 4.
9 Es incluso posible hallar ejemplos de una "realeza lumpen", como el propio Bonaparte o su protegido, el Emperador Maximiliano de México; ver: Joan Haslip; Imperial Adventurers: Emperor Maximiliano of Mexico; London, Cardinal; c. 1971.
10 Gino Germani , en Gino Germani, Torcuato di Tella y Octavio Ianni; Populismo y Contradicciones de Clase en Latinoamérica; Serie Popular Era; México; ediciones Era; 1973.
11 Niccolo Maquiavelo; El Príncipe; Biblioteca de Política, Economía y Sociología; Barcelona, Orbis; c.1985.
12 Max Weber proporciona la descripción clásica del sistema patrimonialista y del sultanado, Max Weber: Economía y Sociedad: Esbozo de una Sociología Comprensiva; México; Fondo de Cultura Económica; 1964.
13 Niccolo Maquiavello: Op. Cit.
14 Karl Marx: EL Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte; Medellín, Oveja Negra, 1974, Serie Clásicos del Marxismo Nº 4.
15 Guillermo O´Donnell: Modernization and Bureaucratic Authoritarianism: Studies in Latin American Politics; Berkeley; University of California; Institute of International Studies; 1973

 
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