Ecuador DEBATE Nº 61
 
 COYUNTURA

que involucra el mencionado "Manifiesto" en lo que respecta al ámbito digital. Para realizar este análisis se centra la atención, en cada uno de los puntos que conforman el cuerpo teórico del "Manifiesto" y en las previsiones que sobre la sociedad digital existen. Ello indudablemente permite avanzar en una valoración acerca de la realidad que puede deparar la propuesta globalizadora digital en particular para las sociedades del denominado Tercer Mundo.

En rigor las ideas que aquí se plantean, solo pretenden ser una modesta contribución a la divulgación y al debate de un tema, que por su importancia para la toma de decisiones en la práctica política de cualquier país, necesita un estudio constante. A lo más que se aspira es a haber esbozado los contornos generales de la mencionada propuesta de globalización electrónica y por tanto, a presentar un mapa tentativo cuya función sea la de alentar análisis posteriores y estimular su exploración más a fondo.
Generalidades del concepto ciudadanía

El debate actual sobre ciudadanía indica que este concepto está siendo cuestionado por nuevas realidades, en lo que intervienen múltiples factores como: el acelerado proceso de globalización acompañado de un inminente fenómeno de multiculturalidad y de un amplio margen de migraciones, en ello ha tenido un impacto particular la globalización digital bajo el influjo de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Estos hechos han contribuido a la aparición de interrogantes en torno la presencia del Estado-nación como componente organizador de la realidad nacional. Ello se ha expresado en el movimiento de integración en la denominada Unión Europea. La propia necesidad de un desarrollo sostenible que garantice la protección del medio ambiente ha sido otro factor complementario de repensar el concepto de ciudadanía.

La idea es que el concepto ciudadanía referido a un territorio dado, está siendo sometido a nuevas visiones críticas que incorporan la realidad local, nacional y transnacional. Esto se despliega en un contexto de pluralidad cultural, dominado o caracterizado por inmensas desigualdades sociales que atentan contra la unidad de las comunidades y fracturan las relaciones sociales. Ello sin lugar a dudas exige la toma de conciencia de un ciudadano responsable, activo y comprometido con su entorno social.
Una excelente clasificación de diferentes visiones presentando la pluralidad del concepto ciudadanía es realizada por la autora Flor A. Cabrera Rodríguez,
(8) cuyos supuestos hacen ver el mismo como lo concreto, es decir como la síntesis de múltiples determinaciones, los cuales apuntan hacia lo que la autora denomina como educación para la ciudadanía, dichos basamentos se listan a continuación.

Ciudadanía cosmopolita: término introducido con el fin de señalar una concepción de ciudadanía que trascienda el ámbito nacional y transnacional, esta última referida a uniones de Estados nacionales. Esta propuesta pretende superar todas las barreras en lo particular la relación tradicional entre ciudadanía y comunidad política.

Ciudadanía global: esta visión se sitúa dentro de la educación global, en ello son centrales los conceptos diversidad, equidad, interconexión e interdependencia. Según esta perspectiva, un ciudadano global se caracteriza por ser alguien que tiene desarrolladas las siguientes capacidades: es consciente de la amplitud del mundo y tiene sentido de su propio papel como ciudadano del mundo; respeta y valora la diversidad; desea actuar para hacer del mundo un lugar más equitativo y sostenible; es responsable de sus acciones.

Ciudadanía responsable: enfatiza en la dimensión de compromiso social y la responsabilidad social que implica ser ciudadano. Acentúa la dimensión de identidad de la ciudadanía, como una conciencia viva de pertenencia a una comunidad que exige un conjunto de habilidades y actitudes para participar en ella, una implicación y compromiso para mejorarla.

Ciudadanía activa: otorga valor e importancia al compromiso cívico, a la participación activa y creativa de los ciudadanos en la gestión de los asuntos comunes.

Ciudadanía crítica: esta concepción exige de ciudadanos que asuman con todas sus consecuencias una cultura cívica. Enfatiza en el compromiso que debería tener el ciudadano por construir una sociedad más justa, participando activamente en los proyectos y experiencias de la comunidad, con un trabajo comprometido hacia posibilidades alternativas deseables. El centro de esta propuesta es que la educación en ciudadanía exige de entes más activos y con ideas más claras, interesados en participar plena y críticamente en la vida pública.

Ciudadanía social responsable: distingue responsabilidades ciudadanas atendiendo a diferentes compromisos sociales; con ello se incorporan las siguientes clases de ciudadanía: a) democrática social como aquella que asegura la participación de todos y todas y que lucha contra el fenómeno de exclusión. b) ambiental que trabaja por la preservación y cuidado del medio ambiente. c) paritaria que exige la superación de los prejuicios de grupos, con especial referencia al género.

Ciudadanía multicultural: esta perspectiva está referida a lo educativo partiendo del supuesto de que la salud y la estabilidad de las democracias modernas no sólo dependen de la justicia de sus instituciones básicas, sino también de las cualidades y actitudes de sus ciudadanos respecto a:

- Su capacidad para tolerar y trabajar con personas distintas a ellos.

- Su deseo de participar en el proceso político para promover el bien público y de apoyar a las autoridades políticas responsables.

- Su capacidad para asumir responsabilidad personal en las elecciones que afecten a su salud y al entorno.

- Su conciencia sobre el sentido de justicia y de compromiso con una distribución equitativa de los recursos.


8 Flor A. Cabrera Rodríguez. Hacia una nueva concepción de la ciudadanía en una sociedad multicultural en: Identidad y Ciudadanía. (Coordinadora Margarita Bartolomé Pina) Editorial Marcea, S. A. de Ediciones Madrid 2002 pp. 83-85.

 
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