Ecuador DEBATE Nº 61
COYUNTURA
Ciudadanía intercultural: esta posición asume un paso más allá que el reconocimiento del multiculturalismo (como existencia de un mismo espacio de culturas que se reconocen como diferentes). Propone la nación de una ética ciudadana intercultural que se apoyaría en cuatro elementos básicos:
ß No asimilar las culturas dominantes sino posibilitar que conserven su adhesión a identidades culturales diversas.- No recrearse en la diferencia por la diferencia, sino asegurar una convivencia auténtica, ya que las diferencias pueden ser expresión de la autenticidad personal y cultural, pero no toda diferencia es respetable.
- Respetar la elección de las personas a elegir su identidad cultural.
- Valorar la comprensión de las otras culturas como medio para comprender la propia.
Ciudadanía diferenciada: utiliza el marco de las sociedades multiculturales para pronunciarse por una ciudadanía que tome en consideración la cultura, identidades y derechos de los distintos grupos culturales de la sociedad. Esta posición afirma que en las sociedades modernas la diferenciación en grupos es un proceso inevitable, si bien denuncia que algunos de esos grupos son grupos privilegiados, mientras otros están oprimidos.
Ciudadanía económica: dicho enfoque está referido a la "empresa ciudadana" el cual pone de relieve otro importante espacio desde donde hacer ciudadanía y formar en ciudadanía. En la cuenta de resultados de las empresas están apareciendo los bienes intangibles que pueden ser de muy diverso tipo, desde un clima laboral armónico y solidario hasta asumir la responsabilidad social por el entorno.
Las contribuciones que se han expuesto son expresión del concepto de ciudadanía como lo concreto, las mismas apuntan elementos que en su conjunto conforman el concepto como la unidad de lo diverso. Del análisis de estas concepciones la autora Flor A. Cabrera Rodríguez, en su excelente artículo sobre:"Una nueva concepción de la ciudadanía en una sociedad multicultural", extrae ciertos perfiles de pensamiento válidos a los efectos de este trabajo, cuyo enfoque integra dos componentes interdependientes pero bien diferenciados, relativos a la ciudadanía, estos se refieren a la:
a) Dimensión política y de justicia asociada a un estatus legal que exige el reconocimiento en el ciudadano de unos derechos y, también el de responsabilidades. En este caso, se habla de ciudadanía como estatus.
b) Dimensión de naturaleza psicológica asociada a una identidad de ciudadano que le hace sentirse parte de una colectividad con la que se identifica y se reconoce. En este caso se habla de ciudadanía como práctica deseable o como proceso.
El resultado es que se entiende la ciudadanía como una "relación política" entre la persona o grupos relevantes y una comunidad política, en virtud de la cual se es miembro de pleno derecho de esta comunidad. En tanto que condición legal, la ciudadanía supone un estatuto jurídico que atribuye un conjunto de derechos políticos, civiles y sociales que se le reconoce a la persona en tanto que pertenece a la comunidad política.(9)
Por otro lado, como práctica la ciudadanía se construye mediante un proceso social donde los ciudadanos comparten valores y normas de compartimiento que permiten la convivencia entre ellos, y les dota de una identidad colectiva específica. Esto de hecho está referido al desarrollo de una conciencia de pertenencia, a una colectividad que se despliega mediante la participación y del ejercicio de la ciudadanía. En suma, la ciudadanía no sólo depende del reconocimiento de un estatus, sino que también involucra un sentimiento de pertenencia, de "sentirse parte de", que se construye en colectividad y a través de la participación. Hay que entender que los tres términos: estatus, sentimiento de pertenencia y práctica o ejercicio de la ciudadanía son interdependientes y se alimentan mutuamente.(10)
Los aspectos planteados a los efectos de este artículo permiten avanzar en varias ideas: primero que la ciudadanía es un proceso, y como tal, requiere de particularidades cuando se emplea como constructo aplicado a un fenómeno determinado, segundo, este concepto responde a la lógica interna de comunidades y países, tercero, no puede ser impuesta por decreto o manifiestos, necesita alimentarse de lo nacional, lo territorial y lo global donde la cultura constituye un componente vital. Esto significa que la cultura como forma de ser y hacer conocimiento adquirido actúa como fuerza socializadora capaz de transformar la sociedad. Por su dinámica la cultura es entonces agente de cambio y factor de desarrollo al comprender todo el sistema de creación del hombre tanto en lo material como en el plano espiritual, y por lo cual adquiere particular significación social como indicador que expresa el grado de dominio del hombre de las condiciones de su existencia en las distintas fases del desarrollo social.(11)
"Manifiesto" por el ejercicio de una ciberciudadanía activa, responsable y comprometida: mitos y realidades
"Para poder privatizar los bienes materiales, el capitalismo socializa los bienes simbólicos, a través de la religión o de los medios masivos de comunicación que no distinguen la choza del pobre, de la mansión del rico"(12) Frei Betto
En el primer punto del manifiesto se apuesta a la "creación de infraestructuras para eliminar la fractura digital"; sin embargo este problema no puede ser reducido solo a una cuestión de infraestructura, aquí desempeñan un importante papel las posibilidades que para su creación y acceso brinda el orden social establecido, a lo que debería añadirse la necesidad de una estrategia para hacerle frente a los grandes problemas de analfabetismo e incultura que tiene la humanidad. De hecho, las sociedades democráticas necesitan ciudadanos reflexivos con respecto a los grandes problemas y temas
9 Flor A. Cabrera Rodríguez. Hacia una nueva concepción de la ciudadanía en una sociedad multicultural Op. cit. pp. 87-88.
10 Flor A. Cabrera Rodríguez. ibdem.
11 Pablo Guadarrama y N. Peregrin. Lo universal y lo específico en la cultura. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1990 p. 87.
12 Frei Betto. Socializar los bienes materiales y privatizar el sueño. En Paradigmas y Utopías. La reformulación del proyecto socialista. Revista de Reflexión Teórica y Política del Partido del Trabajo. Diciembre 2002-Febrero 2003 No. México 2003 p. 317.
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