Ecuador DEBATE Nº 61
 
 TEMA CENTRAL

DIASPORA Y CENTRALISMO: LA ECONOMIA DE LIMA METROPOLITANA

Antonio Romero Reyes*

El desarrollo de Lima como ciudad y metrópoli -históricamente hablando- produjo como contrapartida la "periferización" de su entorno inmediato (los conos), lo cual ha tendido a ser más profundo con respecto al resto del país en términos de desarticulación, desigualdades y exclusiones.

Lima Metropolitana es la quinta ciudad más poblada de América Latina después de Sao Paulo, México DF, Buenos Aires, y Río de Janeiro. Se encuentra además entre las treinta ciudades más pobladas del mundo. (1) En términos absolutos, la población de esta metrópolis se ha multiplicado once veces desde los años 40 hasta la actualidad. En términos relativos, la tasa de crecimiento intercensal se volvió fluctuante a partir de 1972 con tendencia a ir disminuyendo, luego del crecimiento explosivo experimentado entre las décadas del cuarenta y setenta.(2)

Lima es una ciudad tan caótica y desordenada que requiere con urgencia un sistema de gestión integral, antes de que se vuelva una ciudad inmanejable. La llamada cuestión urbana en una ciudad como Lima, a lo largo de las décadas, ha sido entendida como referida exclusivamente al territorio y a lo estrictamente físico, donde el enfoque del desarrollo ha estado ausente. No es casual por eso que una de las ideas más arraigadas en el sentido común, retroalimentada por los eslóganes de campaña de los políticos y aspirantes a ser alcaldes, consiste en afirmar que, para resolver los problemas de la ciudad, se tienen que "hacer obras".

Uno de los retos para la gestión de la ciudad consiste en transitar desde una concepción de ciudad-territorio, como si ésta fuera un objeto estático para lo cual bastará con hacerle arreglos (construir infraestructuras y edificios) y administrarla con normas, hacia otra concepción de ciudad-complejidad. Esta complejidad no es estática, tampoco estable, se halla más bien en proceso de cambios permanentes e imprevisibles. La dimensión del desarrollo, en una ciudad como Lima, está atravesada por dinámicas integradoras pero también de disociación / dislocación; por heterogeneidades y tendencias hacia la mayor fragmentación social.

En suma, se trata de elementos claves que no se pueden ignorar para construir un pensamiento estratégico sobre la ciudad como objeto de intervención.

Si bien la complejidad es multidimensional por definición, el artículo se circunscribe en el ámbito de la economía. Tal como se verá, la economía metropolitana encierra procesos que se articulan e interrelacionan, muchos de los cuales operan hoy en día en función de -o son afectados por- la dinámica de la globalización.

Los procesos y tendencias abordados cubren la década del noventa hasta la actualidad. Algunos de ellos se inscriben además en el desenvolvimiento del ciclo económico de largo plazo de la economía peruana, como el fenómeno de la «tercerización»; otros provienen de situaciones históricas heredadas, como el centralismo del Estado; o se trata de procesos asociados a la condición de subdesarrollo, como la pobreza.

Se empieza con la interpretación de los procesos internos que discurren en los espacios distritales e interdistritales, estableciendo algunas características comunes pero estableciendo también diferencias de grado o intensidad en los procesos. A continuación, se integra lo interno con las fuerzas y tendencias provenientes del entorno, es decir, de lo macro. Lo «macro» está constituido por los procesos de la globalización, los desencadenados por el Estado y las propias tendencias expansivas de la ciudad como totalidad.

De esta manera, la economía de la gran ciudad se configura sobre la base de 6 grandes procesos:

i) La globalización de la economía metropolitana
ii) La crisis del centralismo limeño
iii) El patrón de desarrollo de la ciudad
iv) El surgimiento y diversificación de economías conales
v) La concentración y centralización financiera
vi) La persistencia y el agravamiento de la pobreza urbana.

Los procesos económicos distritales

Existen procesos con rasgos que son compartidos por casi todos los distritos de la ciudad, pero con diferencias entre sí y a nivel de áreas interdistritales. Así, una tendencia importante es el surgimiento y diversificación de los comercios y servicios en general, identificado como un fenómeno de «tercerización». En el caso de los distritos populares como Comas, Independencia y Villa María del Triunfo, dicha tendencia se podría caracterizar como una "respuesta defensiva" frente al contexto de crisis y recesión de la economía, que estuvo acompañado en los años noventa por políticas de ajuste ortodoxo. Villa El Salvador es un caso especial, pues el crecimiento y diversificación del tercer sector ha ido aparejado con la consolidación del Parque Industrial, es decir, que obedece a sus propias dinámicas internas. Distritos tradicionalmente habitados por sectores medios, como Lince y Barranco, se han especializado como subcentros de servicios sobre todo por determinaciones metropolitanas.

En cambio, los distritos que albergan a estratos socioeconómicos con mayor poder adquisitivo se han visto favorecidos con inversiones del capital comercial que ha creado zonas o cadenas comerciales, perfilando por esta vía una especialización de alcance metropolitano, o por lo menos al nivel de área interdistrital. Al respecto, merecen mencionarse los casos de San Borja y Los Olivos en el cono norte, respectivamente. La Molina, en cambio, ha sufrido una pérdida de importancia relativa en términos de sus grandes establecimientos comerciales, que en parte se explicaría por el desplazamiento de ese capital hacia otros distritos (p. ej. el centro comercial de San Miguel o el Jockey Plaza en Surco).

En términos de las actividades productivas, las tendencias que destacan se dan en los conos. Nos referimos al crecimiento, aunque no necesariamente desarrollo, de las pequeñas y micro empresas (Pymes) lo cual, sin embargo, se ha producido de manera bastante desordenada y no necesariamente responde a un patrón de desarrollo local. Los principales rubros productivos de las Pymes están vinculados al consumo, es decir, a la producción de bienes-salario, así como a los servicios y


* Economista peruano, consultor en desarrollo económico local y regional.
1 CELADE (1995) y UNESCO (1995).
2 Entre los dos últimos períodos intercensales (1972-81 y 1981-93) la tasa de crecimiento de la población metropolitana pasó de 3.9 a 2.4%.

 
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