Ecuador DEBATE Nº 61
ENTREVISTA
municipal o de un estado contra otro paralelo compitiendo a ver quien le gana al otro sino que, para poder gobernar políticamente la seguridad es necesario construir acuerdos, contratos interjurisdiccionales, intergubernamentales bien detallados o acuerdos firmados y constituir los organismos interjurisdiccionales que los gobiernen y nosotros hemos conformado para trabajar en la ciudad de Buenos Aires y el cono urbano bonaerense una mesa metropolitana de seguridad en donde están sentadas autoridades de la seguridad y justicia de la Provincia de Buenos Aires, de la ciudad de Buenos Aires y del gobierno nacional y cada uno hace de contrapeso y control sobre el otro en la discusión de los planes en el territorio pero además de esto para garantizar, para poder romper esas viejas prácticas tradicionales, clientelares y mafiosas aparece como imprescindible el armado de una red de redes socioinstitucionales, las tiene que armar el Estado pero son redes de participación ciudadana.
ED: ¿Cómo explicar esa implementación de política que está existiendo en Argentina en este rato cuando hay la tendencia en otros contextos de un Estado más penal y al mismo tiempo un déficit, una reducción del Estado social que le caracterizó mucho a Argentina?.
MC: En realidad lo que estamos viviendo ahora es un enfrentamiento ideológico y político entre las dos tendencias. Estamos conviviendo con aquello que apuesta a la sociedad carcelaria, al Estado punitivo, al aumento de la represión con aquellos que desprecian la necesidad de la acción social para hacer frente a la contención y a la prevención real y todas estas medidas estamos adoptando del otro lado. Evidentemente un Estado nunca es sobre todo en la democracia y sobre todo en estos momentos una idea homogénea, ni una sola voluntad, por lo menos así se está viviendo en Argentina.
Un Estado es una tensión entre distintas ideas que van pugnando por ocupar el espacio real y en ese sentido las ventajas que tienen estas propuestas más democráticas participativas y más sociales son justamente los fracasos de las propuestas tradicionales que han apostado siempre a la simple modificación de leyes o al aumento de las penas o al simple aumento de pertrechamiento de las fuerzas policiales, cosa que no estamos en contra ni en la modernización de la legislación ni del aumento del presupuesto para la policía pero que no podemos poner en un primer plano cuando sabemos que lo que hay que cambiar son cuestiones estructurales de fondo. Porque sino vamos a estar poniendo recursos en una estructura que ya está obsoleta y podrida, recursos que solo van a servir para multiplicar la corrupción, multiplicar un poder desviado en lugar de producir los efectos de seguridad real que nosotros aspiramos.
ED: En el caso argentino, ¿cómo han logrado después de la crisis y del déficit de estatalidad establecer políticas sociales asociadas a políticas públicas de seguridad porque aparece esto como un problema muy complejo para resolverlo en poco tiempo?
MC: Aquí estamos frente a un gran desafío. Se empezó elaborando el plan y disponiéndonos a llevarlo adelante. Primero es una lucha en el buen sentido de la palabra, una discusión con aquellos que administran los recursos sociales para hacer comprender y que una parte de esos recursos, no la mayor parte, pero si una parte importante tiene que ser brindada, ofrecida a la estrategia de seguridad. En primer lugar porque la aplicación de esos recursos va a ser para el desarrollo social que es lo que lo que le interesa a la agencia de desarrollo social.
En segundo lugar porque la seguridad social es una urgencia primera o segunda en las agendas presidenciales y por lo tanto es interés del poder Ejecutivo y con ese argumento uno fortalece la propuesta. En tercer lugar, porque si el plan está bien estructurado, la aplicación de estos recursos sociales a través de la estrategia de seguridad garantiza una correcta aplicación, no una aplicación clientelar, no una aplicación de distribución que puede ser no acertada sino que garantiza la parte del recurso que se pueda manejar la estrategia de seguridad, que va a estar dirigida a sectores que imprescindiblemente la necesitan. Porque la estrategia de seguridad apunta a bajar los niveles delictivos; es decir tiene una forma de controlar precisamente si esa aplicación ha sido correcta o no, con formas de medir mucho más precisa de lo que tiene las estrategias sociales generales. De todas maneras lo que se usa para las estrategias de seguridad es siempre una cantidad muy menor de lo que globalmente hoy están manejando nuestros gobiernos como ayuda social. Por dar un ejemplo, hoy en Argentina el plan social fundamental se llama plan jefe y jefas de hogar que consiste en dar 50 dólares mensuales a aquellas personas desocupadas. De estos planes hay dos millones doscientos mil por mes. De esos dos millones doscientos mil planes calculamos que para poder hacer un impacto fuerte en la ciudad de Buenos Aires y el cono urbano bonaerense, que es una región de aproximadamente 14 millones de habitantes; es decir que tiene la mitad de la población del país y concentra los principales problemas de seguridad, calculamos que con aproximadamente 15 mil planes, podríamos lograr un impacto muy importante aplicado a los grupos de riesgo.
Es de esto que podríamos hacer la comparación. Dos millones doscientos mil planes no tienen prácticamente incidencia. Son tan grandes los presupuestos que hoy se manejan en desarrollo social y ayuda social por la situación de pobreza y marginalidad que con una mínima parte se podría hacer un impacto muy fuerte porque en realidad lo que necesita la estrategia de seguridad son recursos para aplicarlos en lugares muy puntuales, hablamos de aquellos sectores juveniles de jóvenes varones de una franja etaria que va desde los 17 a los 27 años de edad y que son jóvenes que están en los barrios marginales. Así se van reduciendo la cantidad de beneficiarios y se va concentrado.
Desde un punto de vista pueden ser considerados como que son muchos, pero desde otro punto de vista no son tantos, comparados con lo que es la masa poblacional que está desocupada y que es un problema del Ministerio de Desarrollo Social y del Ministerio de Trabajo. Hay que saber leer este balance porque a veces uno se asusta demasiado, dice está convirtiendo la política de seguridad en una política de acción social, en parte si pero; desde el punto de vista de la seguridad y desde el punto de vista de la estrategia de seguridad, podemos determinar bien claramente y puntualmente cuales son aquellos sectores a los que hay que darles una oportunidad para lograr alejarlos del camino del delito.
ED: En Argentina circuló la idea o las teorías de la ventana rota y de la tolerancia cero. ¿Qué nivel de aceptación tuvo eso y si se aplicó realmente?.
MC: En realidad estas teorías han tenido discusión por todo el mundo y particularmente por toda Latinoamérica como bien se ha señalado. Esto es más que nada una venta de humo o una venta de algún producto que ya en realidad se estaba utilizando. Porque ¿qué significa tolerancia cero?, ¿qué significan ventanas rotas más que una mayor saturación policial o como su nombre lo indica, una intolerancia con cualquier tipo de infracción? ¿Qué policía latinoamericana está en condiciones de pasar, a nombrar de la mañana a la noche 15.000 efectivos nuevos como nombró la ciudad de Nueva York para hacer esta saturación? ¿qué recursos hay? No existen estos recursos.
Por otro lado tampoco queda claro, por más que haya una saturación policial, si la policía tiene altos niveles de corrupción, si de esto lo que vamos a lograr es, una multiplicación de hechos delictivos. A todos nos sirve tener más policías, pero es imposible presupuestariamente tenerlos y por otro lado, además de ser imposible presupuestariamente sabemos que aumentando la fuerza policial solamente, no vamos a tener los efectos que realmente queremos, no son medidas de fondo. Así es que lo de la tolerancia cero, no nos puede enseñar sino a repetir las viejas prácticas que ya veníamos realizando, es decir reprimir más en nuestras sociedades.
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