Ecuador DEBATE Nº 61
 
 DEBATE ANALISIS

LA ESTRUCTURA DE INCENTIVOS DE ETA
Comentarios al artículo "El impacto de ETA sobre el sistema político vasco"

José Antonio Sabadell*

Originado como un comentario al artículo el impacto de ETA sobre el sistema político Vasco , de Pedro Ibarra, publicado en el anterior número 60 de Ecuador Debate, desde una teoría de los juegos, utilizado por I. Sánchez Cuenca, en el que se buscan los intereses, estratégicos y tácticos de los participantes, se pregunta si e sposible inferir la existencia de una estrategia, por parte del grupo terrorista, hacia el logro de un objetivo político. Sus prácticas, en el contexto de una sociedad en democracia se asemeja más a las de un "terrorismo emocional", que no admite, por su carácter escencialista, no permite negociación política posible.

Introducción

El Profesor Pedro Ibarra publicó en el número de diciembre de 2003 de la revista "Ecuador Debate" un artículo sobre el impacto de ETA sobre el sistema político vasco
(1)

En este texto el autor realiza un análisis lúcido y detallado sobre cómo la actuación de la banda terrorista ETA influye en la vida política vasca, concluyendo que, si bien es cierto que las acciones terroristas afectan de manera profunda la vida política de esta Comunidad Autónoma, esta influencia no se produce en el sentido que sus autores desearían, de manera que, finalmente, los terroristas no obtienen beneficios políticos concretos de sus acciones.

Mas allá de algunos puntos concretos sobre los que se podría entablar una discusión en profundidad, creo que la argumentación general del Profesor Ibarra ganaría si tuviera en cuenta un aspecto en mi opinión esencial: la estrategia de ETA y la percepción que la misma organización terrorista tiene de sus objetivos y de su actuación: qué pretende ETA y de qué manera intenta lograrlo.

I. Sánchez Cuenca (2) estudia esta cuestión identificando la "estructura de incentivos" de los diferentes actores en el proceso político vasco, empleando métodos de análisis derivados de la teoría de los juegos y buscando desde un punto de vista estratégico y táctico los intereses de cada participante.

Este artículo se basa en el esquema general propuesto por el Prof. Sánchez Cuenca; se inicia con la pregunta de si existe tal cosa como una estrategia terrorista, es decir unos medios (violentos en este caso) orientados al logro de un fin político, especialmente en un contexto político democrático; en segundo lugar aborda cuál sería esta estrategia en el caso concreto de ETA en los últimos años.

¿Existe una estrategia terrorista?

No siempre resulta fácil formular qué pretende un grupo terrorista al realizar sus atentados. Ariel Merari (3) estudia el terrorismo como una estrategia de insurgencia, es decir como un modo concreto de combatir para lograr objetivos políticos. Para este autor, la formulación estratégica y táctica de estos grupos parte de la enorme distancia existente entre sus limitados medios y sus a menudo ambiciosos objetivos. Por ello, el centro de gravedad de su actuación no puede ser otro que el impacto psicológico de sus acciones, como elemento multiplicador de atentados y asesinatos que por su propia naturaleza son reducidos en escala.

Desde este punto de vista es fácil caer en lo que este autor denomina "terrorismo expresivo", una pura respuesta emocional violenta a estímulos externos reales o imaginados, alejada de toda estrategia y todo cálculo de utilidad.

Sería un error considerar que los grupos terroristas actúan siempre de manera racional en la persecución de objetivos claros y bien definidos; en el caso de ETA, determinadas acciones (atentados a centros comerciales o viviendas en las que las víctimas son sobre todo niños) apuntan claramente a esta irracionalidad nihilista, en la que la propia inercia de la violencia lleva a acciones destructivas que en modo alguno benefician a la causa que pretenden promover.

Pero podemos ir aún más lejos y preguntarnos por la racionalidad de la violencia en un sistema democrático, dentro del cual es posible defender cualquier opción política, incluyendo el objetivo declarado de la banda terrorista. (En este caso, la secesión del País Vasco y la formación de un Estado independiente).

Desde la muerte del General Franco en 1975 los españoles construimos colectivamente un proyecto de vida en común basado en la Constitución. El éxito de este modelo es indudable, y alcanza su máxima expresión en el consenso logrado sobre el sistema de organización territorial del Estado.

Hoy el País Vasco posee un nivel de autogobierno único en Europa, aprobado democráticamente por los ciudadanos vascos mediante su Estatuto de Autonomía de 1979 y que incluye el reconocimiento de un idioma oficial propio, un Parlamento Autónomo con capacidad legislativa, la recaudación y gestión de impuestos, competencias en materias como sanidad, educación, cultura o televisión e incluso la existencia de un cuerpo de policía que depende directamente del gobierno regional.

El sistema democrático permite la defensa pacífica de cualquier opción política, incluso aquéllas contrarias a la Constitución, como prueba la presencia actual en el gobierno catalán de un partido republicano (contrario por lo tanto nada menos que a la forma de Estado definida por la Constitución, la monarquía) y la existencia legal de varias formaciones independentistas, que concurren con éxito dispar a las diferentes elecciones.


* José Antonio Sabadell es diplomático español. Las opiniones contenidas en este artículo son responsabilidad únicamente del autor.
1 Ibarra, Pedro: "El impacto de ETA sobre el sistema político vasco", en Ecuador Debate, Quito, diciembre de 2003.
2 Sánchez Cuenca, Ignacio, "Un modelo para el País Vasco", en Claves de Razón Práctica Nº 113, Madrid, julio de 2001.
3 Merari, Ariel, "Terrorism as a Strategy of Insurgency", en Terrorism and Political Violence, Vol. 5 Nº 4, invierno de 1993. (Publicado por Frank Cass, Londres).
 
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