Ecuador DEBATE Nº 48
CRITICA BIBLIOGRAFICA
REHACIENDO LA NACION. LUGAR, IDENTIDAD Y POLITICA EN AMERICA
Autoras: Sarah Radcliffe y Sallie Westwood.
Comentarios: Fernando García S.*Este insinuante libro publicado originalmente en inglés en 1996 es resultado de una investigación realizada en el Ecuador durante 1993 y 1994 por las dos autoras, la una geógrafa y la otra socióloga, y un grupo de colaboradores sobre el tema de la nación, el nacionalismo y la identidad nacional. El trabajo se inscribe y aporta elementos a una problemática poco investigada en el país, como es la incidencia en la re-formación de la nación y de su identidad de las "plurinacionalidades y las identidades etnizadas", como las denomina el estudio.
La investigación utiliza como estrategia metodológica el estudio del caso del Ecuador, ejemplo ilustrativo de parte de la realidad latinoamericana, y fuente principal de información del testimonio de setecientos informantes, entre hombres y mujeres, de siete ciudades y poblaciones pequeñas de las tres regiones geográficas del país.
El libro empieza con una revisión teórica del tema y centra su contribución alrededor de cuatro ejes o sitios claves donde se generan y mantienen las identidades nacionales. El primero es el imaginario de la nación, el segundo la encarnación o personificación de la nación, el cuerpo mismo, según las autoras, el tercero es la nación viva que corresponde a las prácticas discursivas de la vida cotidiana y el último es la ubicación espacial de la nación que comprende desde el poder de los mapas hasta los espacios que ocupan barrios y localidades. Todo el conjunto del análisis de la información de campo y documental hecha por el estudio está representado en las contribuciones o hallazgos que se detallan a continuación.
En el campo de la democracia y pertenencia aparece una sociedad nacional fracturada compuesta por distintas diásporas y descentrada por expresiones culturales globales, locales y regionales. Los grupos sociales y los individuos se definen no tanto por su carácter étnico-racial sino más bien por sus identidades sociales que superan las diferencias.
Respecto al tema de las geografías de identidades e imaginarios correlativos se muestra en la primera que, además de las geografías oficiales los informantes, expresan también la existencia de las denominadas geografías "populares" que casi siempre circulan fuera del proyecto oficial y a menudo son contrarias a él. Los imaginarios correlativos en cambio vinculados "al corazón de la nación" son parte de la identidad nacional y también de aquellos sitios fracturados de la formación de la identidad que ofrecen momentos de centramiento en un mundo nacional descentrado.
El trabajo ideológico que realiza el Estado nacional con los ciudadanos para generar una identidad está comprometido con ideologías específicas de formación racial nacional que incluye el mestizaje, el neoindigenismo y el "blanqueamiento". Sin embargo hay que reconocer que los sujetos colectivos e individuales también participan en el proceso de la formación de la identidad, aunque desde sitios distintos y contradictorios.
Por lo tanto, las identidades nacionales aparecen como provisionales, en formación y relativamente indeterminadas. La constitución de un único "otro" en el Ecuador ha sido cuestionada debido a la inmensa variedad de los "otros". Estos "otros" se constituyen de acuerdo con la raza, la clase, el género, la edad/generación, el lugar y la sexualidad. Se enfatiza que la filiación étnica indígena se ha vuelto más pública y "politizada" debido a las movilizaciones sociales realizadas por los pueblos indígenas en los últimos años.
La relación entre identidades nacionales y la modernidad está atravesada en países como el Ecuador con poblaciones multirraciales y socialmente divididas por una contradicción entre la nación ideal étnicamente homogénea y la realidad caracterizada por la diversidad y la plurinacionalidad. A pesar de la presencia de modernidades alternativas, como la planteada por los pueblos indígenas ecuatorianos y el zapatismo en México, el estado nacional y el discurso sobre la homogeneidad ofrecen muy pocos espacios para los considerados como "otros" -las mujeres, los negros, los indios, los homosexuales y lesbianas- a pesar de tratarse de una oportunidad histórica en la que se puede rearticular socialmente en un contexto modernista a grupos que han sido históricamente marginados.
Se cierra el libro con el análisis de la relación entre democracia, nación y pertenencia que plantea una propuesta muy sugerente. A pesar de que el retorno a la democracia vivido por América Latina desde los ochenta reanimó la creación de un nuevo orden democrático, las autoras encuentran que este retorno ha estado acompañado de un proceso de desilusión generalizado debido al avance de la corrupción política y financiera, agudizada todavía más por las medidas de ajuste económico que produjo verdaderas quiebras económicas de los países.
Sin embargo, los movimientos sociales más representativos todavía apuestan a la creación de un sistema político redemocratizado y abierto a una multiplicidad de actores sociales. Se evita definitivamente la cesión de la nación y se aspira todavía a lograr consensos que articulen las identidades nacionales alrededor de la noción de lo diverso, desde la perspectiva de iguales pero diferentes, lo cual permitiría finalmente la incorporación de un sentido democrático de pertenencia a la nación.
Para finalizar este comentario el libro mencionado deja abierta nuevas vetas de investigación sobre el tema. En el caso del Ecuador el contexto ha cambiado luego del proceso de paz definitivo con el Perú logrado en 1998 y han reaparecido nuevas rupturas al interior de la nación que definitivamente replantean nuevos factores de pertenencia a este constructo social.
* Profesor Investigador FLACSO-Ecuador.
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