Ecuador DEBATE Nº 62
PRESENTACION
PRESENTACION
El número 30 de Ecuador Debate, publicado hace 10 años, contenía en su tema central la discusión sobre Gobernabilidad y Democracia, discutiendo la gobernabilidad exigida como contraparte a las políticas de ajuste, que tuvieron su mejor expresión durante la presidencia de Durán Ballén. Desde entonces la democracia ha sido un tema recurrente asumido, tanto en la sección Análisis como en temas centrales.
La reinstalación de regímenes democráticos cumple un cuarto de siglo en América Latina. Después del entusiasmo inicial, se ha venido instalando pesimismo y desencanto. Los ajustes estructurales, no han resuelto las desigualdades sociales, y frecuentemente las han agudizado.
En tales circunstancias, cabe preguntarse sobre la legitimidad que tienen los regímenes democráticos. Toda legitimidad de un orden político, se fundamenta en las creencias que comparten los sujetos visibilizados en la constitución de vínculos de confianza de los ciudadanos con el gobierno. Estas creencias descansan no solo en el ejercicio de derechos electorales y libertades políticas mínimas, sino en la existencia de una comunidad política. Precisamente la fragilidad de las comunidades políticas, resultante de la profundización de las brechas sociales, han originado una creciente deslegitimación de los regímenes políticos.
Así, nuestros regímenes políticos democráticos, sobreviven impregnados de la pervivencia de modos patrimonialistas de ejercicio del poder. En tanto que las movilizaciones provenientes de los grupos populares y étnicos, contribuyen a una inestabilidad constante, produciéndose una crisis de legitimidad que erosiona la convivencia democrática. Una crisis que además está conduciendo crecientemente a tentaciones autoritarias del más diverso signo.
Las crecientes desigualdades en la distribución de la riqueza, el autoritarismo con el que se mantienen los gobiernos, democráticamente elegidos, como respuesta a las protestas, a sus malas políticas gubernativas, provocan un desorden que deslegitima el orden democrático. Tal es el análisis de José Sánchez Parga que se interroga sobre el por qué se deslegitima las democracias en América Latina y en particular en los países andinos.
A su vez, la protesta social, al cuestionar a la democracia representativa generan actitudes antipolíticas que se acentúan por la crisis de representación, centrándose como alternativa en la denominada "democracia representativa", sin embargo ésta parece ser otra forma de acción política corporativa fundada en formas de presión particularistas; de hecho la democracia representativa no excluye la participación, en su contenido, ya que supone diversos mecanismos de relación con la autoridad legítimamente constituida. Esta reflexión nos trae César Montúfar en su artículo: "Antipolítica, representación y participación ciudadana". En todo caso el asunto a juzgarse es esa legitimidad.
La legitimidad para unos es la ilegitimidad para otros, el debate y las cerradas opciones, provocan situaciones violentas, que visibilizan sociedades polarizadas por las agudas diferencias entre pobres y ricos, profundizando las fracturas sociales y volviendo inviable el funcionamiento societal. Tal es el caso de la Venezuela de hoy, observado por Margarita López Maya.
Los pactos y acuerdos políticos, en contextos de empobrecimiento societal y de continuidad de formas caudillistas, como es el caso boliviano, no parecen suficientes para asegurar el funcionamiento del sistema y de su legitimidad. Tras veinte años de relativa coerción y estabilidad institucional, Bolivia vio truncado su modelo que se mostró, a la larga, incapaz de absorber la conflictividad, como nos demuestra Stéphanie Alenda, en el artículo que publicamos: "Bolivia: La erosión del pacto democrático" y que nos vuelve a la inquietud fundamental sobre si los capitalismos rentistas, atrofiados, condicionados por las decisiones del FMI-BM, son capaces de albergar formas democráticas; al revés, si las democracias pueden propiciar un desarrollo fundado en el bien común, distinto de los intereses particulares de los grupos de presión.
Este "bien común"que implica al decir de Portantiero, la constitución del orden sobre el desorden, de esa confianza básica entre el gobierno y el pueblo, presupone una institucionalidad en la que todos se sienten identificados, cubiertos e involucrados, en el sentido de un "capital social", cuya construcción aparece, según el artículo de M. Baquero, como una alternativa de funcionamiento y legitimidad democrática. El como esto se produce, en un gobierno nacido de una inédita expresión electoral, el del Brasil del Presidente Lula, en la relación Ejecutivo-Congreso, nos expone L. Herrmann.
La función de los militares en el actual gobierno, un asunto expuesto en anteriores análisis de coyuntura de la revista, es ampliamente estudiado por Diego Pérez. Las Fuerzas Armadas, nos dice, más allá de su conocida tutoría sobre el estado y la democracia, son "un actor político determinante". El hegemónico poderío de los Estados Unidos, representa un desafío para la institucionalidad construida luego de la II Guerra Mundial; la ONU es por lo pronto incapaz de crear un orden a este desenfrenado poderío. Tal es la visión de M. González Bustelo.
Por causas ajenas a nuestra voluntad, de ofrecer información sobre el acontecer de la economía nacional, lamentamos la ausencia de la coyuntura económica en este número. Pedimos disculpas.
Pese a su importancia, las transformaciones en la estructura de tenencia de la tierra, es escasamente estudiada en el país; el artículo de F. Guerrero, sobre el mercado de tierras en Cotacachi, nos muestra tanto las potencialidades e importancia de este tipo de aproximaciones, así como las formas y los conflictos que el acceso a este recurso generan.
En su serie DIALOGOS, el CAAP publicó Releer los populismos, una importante y controversial discusión, desde la experiencia ecuatoriana, está contenida en el trabajo de P. Andrade, con una invitación a continuar con el debate.
La sección Análisis, contiene además un esfuerzo comparativo, muy pertinente a la hora de pensar la política en el contexto andino, de M. Córdova. Los efectos de la reelección de diputados, permitida a partir de las reformas de 1994 a la Constitución, ha posibilitado tanto la presencia predominante de un partido político, el Social Cristiano, como el desarrollo de una carrera política. Esta interesante entrada al análisis de funcionamiento del sistema político, está contenida en el artículo de A. Mejía. La sección se completa con el aporte de A. O. Brunold, sobre la cooperación hacia el cumplimiento de la Agenda 21.
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