|
Dolarización:
del vértigo devaluador a la pérdida de competitividad
Wilma Salgado
A un año de
aplicada la dolarización, la medida no ha permitido controlar
la inflación, no ha reducido las tasas de interés
que se han alejado de las vigentes a nivel internacional, y en
lugar de registrarse un auge de la inversión productiva,
que habría permitido la generación de nuevas fuentes
de trabajo para los ecuatorianos, la inversión continúa
deprimida y existe el riesgo de que se comprima mucho más.
Por añadidura, se está produciendo una acelerada
pérdida de competitividad de los productores locales frente
a los del resto del mundo, que se refleja en el encarecimiento
de los costos de producción locales debido a la inflación
local que es mucho más elevada que la internacional.
El argumento fundamental
por el cual se adoptó al dólar norteamericano como
moneda nacional, en reemplazo del sucre, fue el de que los ecuatorianos
contaríamos con una moneda estable, que nos permitiría,
poner fin al vértigo de la devaluación y de la
inflación, - vividas en 1999-, lo cual tendría
dos importantes efectos:
· Por una parte, evitaría la erosión del
poder adquisitivo de las remuneraciones. Los trabajadores recibirían
sus ingresos en dólares norteamericanos, moneda estable,
sin necesidad de migrar a los Estados Unidos y otros países;
y,
· Por otra parte, se reducirían las tasas de interés
a los niveles internacionales, al eliminarse el riesgo cambiario,
lo cual iba a permitir, según los promotores de la dolarización,
un auge de la inversión en el Ecuador, con la consecuente
generación de puestos de trabajo y aumento de la capacidad
productiva local.
A un año de aplicada de hecho la dolarización,
a partir del 9 de enero del 2000, la medida no ha permitido ni
controlar la inflación, ni reducir las tasas de interés,
que se han alejado mucho más de las vigentes a nivel internacional,
y en lugar de registrarse un auge de la inversión productiva,
que habría permitido la generación de nuevas fuentes
de trabajo para los ecuatorianos, la inversión continúa
deprimida y existe el riesgo de que se comprima mucho más,
debido a la acelerada pérdida de competitividad que están
registrando los productores locales, frente a los productores
del resto del mundo, que se refleja en el encarecimiento de los
costos de producción locales, debido a la inflación
local mucho más elevada que la internacional.
Por otra parte, la dolarización, aunque limitó
severamente la capacidad de intervención del Estado en
la economía a través de la anulación de
las políticas monetaria, cambiaria y crediticia, que implica
la dolarización, no eliminó al prestamista de última
instancia para el sistema bancario, sino que dicha función
la ha asumido el Ministerio de Finanzas, aunque todavía
en forma compartida con el Banco Central. El Estado continuó
en el año 2000 realizando transferencias masivas hacia
el sistema bancario, con el argumento de capitalizar bancos y/o
de devolver depósitos a los clientes perjudicados de los
bancos en manos de la AGD. El Estado, de esta manera, está
asumiendo los pasivos de los bancos frente a los depositantes,
mientras los ex - accionistas de dichos bancos conservan la propiedad
de las empresas que recibieron dichos depósitos en forma
de créditos, cuya condonación están buscando.
Trasladar los pasivos al Estado, esto es a la población
ecuatoriana, mientras conservan la propiedad de los activos,
sería el negocio del siglo, de los ex - accionistas de
los bancos actualmente en manos de la AGD.
Economía en estanflación
En el año 2.000, el Ecuador volvió a romper récord
en América Latina por su situación de estanflación
- estancamiento con inflación- a pesar del excelente precio
vigente en el mercado internacional, para uno de sus principales
productos de exportación, el petróleo, de US$ 25
dólares por barril en promedio en el 2000, frente a un
precio promedio de US$ 15.5 en 1999, lo que significó
ingresos por 2.144 millones de dólares (831 millones más,
esto es 63%, que los ingresos registrados en 1999, que fueron
de US$ 1.312.3 millones).
La inflación ascendió a 91%, frente al 9.5% promedio
de la región, cifra muy significativa sobre todo considerando
que se trató de una inflación sobre la base de
precios expresados en dólares, una vez suprimida la moneda
nacional y adoptado el dólar norteamericano como moneda
de circulación nacional. En cuanto al crecimiento económico,
mientras América Latina registró una satisfactoria
tasa de 4% anual en promedio, el Ecuador permaneció estancado,
con un crecimiento nulo (cero), lo que significa que en términos
per cápita, el PIB del Ecuador continuó comprimiéndose.
La adopción de una moneda fuerte como el dólar
norteamericano en reemplazo de la moneda nacional - el sucre-
no permitió la estabilidad de los precios, como se esperaba,
sino que el dólar perdió poder adquisitivo en el
mercado local - desvalorizándose -, mientras mantuvo su
poder adquisitivo en los mercados internacionales, en especial
en el mercado norteamericano, país de origen de la moneda,
en donde la tasa de inflación en el año 2000, fue
del 3.4%. La tasa de inflación registrada en el Ecuador
equivalió a 26 veces la tasa de inflación de Estados
Unidos.
Este doble comportamiento del mismo signo monetario, en el mercado
interno y en el mercado internacional, dio lugar en forma simultánea
a la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos de los
consumidores en el mercado interno, y a la pérdida de
competitividad de los productores locales frente a los productores
en el resto del mundo.
Pérdida del
poder adquisitivo de los ingresos
El poder adquisitivo de
los ingresos de los ecuatorianos, a pesar de estar denominados
en dólares norteamericanos, se comprimió en la
misma proporción en que aumentaron los precios al consumidor,
91%. Si bien, la inflación en el año 2000 se atribuyó
de manera preponderante al rezago de los precios en 1999 (inflación
solamente del 60.5%), frente a la sobredevaluación monetaria
registrada (del 198%), el hecho de que se registre una inflación
en base a precios denominados en dólares norteamericanos,
mostró que la estabilidad del poder adquisitivo no es
un atributo del papel moneda - cualquiera que sea el nombre de
este papel -, sino que es un atributo de la economía.
Si la economía es estable, la moneda que circula en esa
economía también lo es. El poder adquisitivo del
mismo papel moneda en el año 2000, evolucionó de
manera distinta en dos economías diferentes, la ecuatoriana
y la americana.
- 1 La magnitud de la
tasa de inflación registrada en el Ecuador, en base a
precios denominados en dólares, plantea problemas metodológicos
de tratamiento de información muy importantes, más
aún tomando en cuenta la enorme diferencia frente a la
tasa de inflación en Estados Unidos. Cuáles son
los ingresos reales de los ecuatorianos en el año 2000?
- 2 Hay que destacar
que no se justifica el pago de un servicio del Ministerio de
Finanzas al Banco Central por la tenencia de Bonos AGD, puesto
que el Banco Central recibió dichos bonos a cambio de
sucres emitidos en forma inorgánica, cuyo costo fue trasladado
en forma automática a la población, con la devaluación
que provocó. Los deudores de los bonos AGD son los ex
accionistas bancarios de los bancos que recibieron los recursos
entregados por el Banco Central, no el Ministerio de Finanzas
que emitió dichos bonos, y los acreedores somos los afectados
por la devaluación, inflación y recesión
y no el Banco Central, que es únicamente el depositario,
no el propietario de dichos bonos. Que el Ministerio de Finanzas
pague el servicio de esos bonos al Banco Central, equivale a
trasladar nuevamente su costo a la población, duplicándose
su impacto negativo, mientras los ex accionistas de los bancos
ahora en manos de la AGD, que recibieron esos recursos, no han
sido topados.
|