Ecuador DEBATE Nº 62
TEMA CENTRAL
LA LEGITIMIDAD PARA UNOS ES ILEGITIMIDAD PARA OTROS:
POLARIZACIÓN Y GOLPE DE ESTADO EN VENEZUELA*Margarita López Maya**
Gobiernos impopulares elegidos democráticamente siempre los ha habido y gobiernos ilegítimos para ciertos sectores de la sociedad también. En democracia, actores de vocación democrática los combaten dentro del Estado de derecho. Es la única garantía para quienes no son poderosos de ver que sus derechos e intereses sean respetados.
Preámbulo
La sociedad venezolana vivió en el 2002 uno de los años más convulsionados de su historia contemporánea. Fracturada en dos bloques poderosos que se enfrentaron continuamente a lo largo del año, en dos oportunidades el Estado hubo de afrontar una insurrección de grandes proporciones que puso en peligro la continuidad del gobierno del presidente Hugo Chávez, elegido abrumadoramente en comicios democráticos de 1998 y 2000.
El golpe de Estado del 11 de abril al igual que el paro general indefinido con parálisis de la industria petrolera de diciembre de ese año, que perduró hasta febrero de 2003, constituyen dos episodios estrechamente relacionados. En ambos una significativa porción de venezolanos militares y civiles se sublevaron contra el gobierno desconociendo su legalidad y legitimidad, mientras otra también significativa porción de venezolanos, igualmente civiles y militares, se movilizaron intensamente e incluso expusieron sus vidas para defenderlo. Hacia marzo de 2003 pareció cada vez más claro que el Presidente lograba prevalecer sobre estas formidables insurrecciones, sin que ello significara una resolución clara y/o estable de la lucha hegemónica entre estas dos partes de la sociedad. Esa lucha perdura hasta hoy.
Es el propósito de este artículo examinar el golpe de Estado del 11 de abril desde la problemática de la legitimidad política. En otras palabras, nos interesa comprender por qué un gobierno democráticamente electo y ratificado, que incluso en sus primeros 2 años cumplió algunas de las demandas más exigidas por el electorado venezolano en la última década, es repudiado y desconocido por una parte de la población hasta el extremo de sentirse legítimamente autorizada a usar la violencia para deponerlo- mientras es respetado y amado por otra.
La polarización social y política que esta realidad venezolana revela, con sus nefastas consecuencias para la convivencia pacífica y democrática de la sociedad, es un fenómeno que viene creciendo en visibilidad, no sólo en América Latina, o en países periféricos al capitalismo, sino incluso en países centrales como EEUU. Comprender los resortes que llevan a ella, podrá contribuir a encontrar los mecanismos para desactivarla, en la búsqueda de un orden social y político más incluyente para las mayorías de nuestras sociedades. Este artículo aspira a contribuir a esclarecer aspectos de esa problemática.
El artículo se ha dividido en dos partes. En la primera se elabora una reconstrucción de la manera más precisa posible de lo acaecido entre el 11 y el 14 de abril de 2002. En la segunda, se desarrolla una interpretación de las causas que concurrieron para impulsar la situación insurreccional, poniendo de relieve el problema de la legitimidad del gobierno de Chávez para una parte de la sociedad venezolana.
Como se sabe, la reconstrucción de hechos tan polémicos como los que aquí abordamos, es una tarea compleja, llena de dificultades. En este caso, a ya dos años de distancia de los hechos, se ha procedido a confrontar entre sí diversas fuentes hemerográficas de esos días, utilizándose información procedente de al menos 6 periódicos, 4 nacionales y dos extranjeros: El Nacional, El Universal, Tal Cual, El Nuevo País (tomando exclusivamente la versión de la periodista Patricia Poleo), El País (España), La Jornada (México). Adicionalmente, se han tomado algunas informaciones bajadas de internet, de esos días y de los meses y años siguientes, de portales de diverso signo ideológico, así como documentos, entrevistas y otras publicaciones que han venido saliendo a la luz pública desde entonces.
LOS SUCESOS
El día 11. El golpe de Estado del 11 de abril tuvo como desencadenante directo el paro laboral de los empleados de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la industria petrolera propiedad del Estado venezolano, motivado por el nombramiento por parte del Ejecutivo Nacional en febrero de este año de una nueva directiva para la empresa. Si bien es atribución legal del Ejecutivo Nacional el nombramiento de todos los miembros de la directiva, la alta gerencia mostró su rechazo a las designaciones, argumentando que el gobierno de Chávez había desconocido los criterios "meritocráticos" que eran consuetudinarios y procedían de la gestión interna de la compañía. Este paro petrolero fue apoyado por la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), que el día 9 de abril llamó a paro laboral de 24 horas en solidaridad con la empresa. El paro de la CTV contó con el apoyo explícito de los sectores empresariales representados en Fedecámaras, así como de la iglesia católica representada por el Episcopado Venezolano. El paro tuvo ese martes 9 sólo un éxito parcial, pues a diferencia del paro cívico del 10 de diciembre del 2001 (v. López Maya, 2002), no logró parar el transporte colectivo, ni el servicio bancario, ni los centros de acopio y distribución de víveres y alimentos a los mercados mayores y menores de la ciudad capital ni otros varios servicios. La situación fue similar en otras ciudades del país, había más o menos paralización de comercios y abastos y algunos servicios como el de educación privada, pero la huelga carecía de la contundencia del 10 de diciembre. El paro no evidenciaba capacidad de mantenerse por mucho tiempo. Sin embargo, la directiva de la CTV, en lo que pareció una decisión temeraria, convocó el 9 en la tarde este paro por 24 horas más. El miércoles 10, el paro seguía sin expresar contundencia y la manifestación convocada esa tarde frente a la sede de la CTV tampoco fue muy nutrida. Sin embargo, los dirigentes de la confederación sindical sorprendentemente llamaron esa tarde a una huelga general indefinida. Como es sabido, pero vale la pena enfatizarlo, una huelga general indefinida tiene un carácter insurreccional. Con esa decisión, la CTV como representante de los trabajadores sindicalizados, se declaraba en rebelión total frente al gobierno.
La decisión insurreccional de la CTV fue respaldada ampliamente por sectores empresariales organizados y por una gama de organizaciones sociales de clase media y alta, y partidos políticos de oposición. El partido Primero Justicia, por ejemplo, en boca de uno de sus dirigentes, Leopoldo Martínez, dijo: "Vamos hasta el final, hasta que caiga [el presidente Chávez]"; Cipriano Heredia de
* Este artículo es una reelaboración de "El golpe de Estado del 11 de abril en Venezuela y sus causas" publicado en octubre de 2002 en la revista colombiana Sociedad y Economía (no. 3, pp. 7-18). Se han hecho los ajustes necesarios a la temática de esta publicación, así como se ha revisado y actualizado la información empírica relativa al golpe y los días siguientes.
** Margarita López Maya es historiadora, doctora en Ciencias Sociales, profesora titular de la Universidad Central de Venezuela y directora de la Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales.
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