Ecuador DEBATE Nº 52
 
 COYUNTURA NACIONAL

En adelante, el poder adquisitivo del dólar norteamericano circulando en el Ecuador no tiene por qué seguir la misma dinámica del poder adquisitivo del dólar que circula en los Estados Unidos. Esto significa que la adopción del dólar norteamericano en reemplazo del sucre, no es una garantía de estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, como creían los partidarios de la medida.
El PIB per cápita registró una violenta contracción en el año 1999, del 31.6%, después de una caída del 2.2% en el año 1998. En el año 2000, se registró una caída adicional del 0.8%. En términos nominales, el PIB per cápita cayó de US$ 1.655,4 en 1997, a US$ 1.109,4 en 1999 y a US$ 1.100,8 en el año 2000. Si tomamos en cuenta que la inflación del 91% en el año 2000, fue calculada sobre la base de precios expresados en dólares norteamericanos, el PIB per cápita en el año 2000, tuvo un poder adquisitivo en el mercado interno, inferior en 91% al ingreso per cápita del año 991. El poder adquisitivo del mismo ingreso per cápita en el mercado internacional, sin embargo se redujo solamente en 3.4%, constituyendo un estímulo al consumo de productos importados.
Por otra parte, la desigual distribución de la renta, que caracteriza a la economía ecuatoriana, que ha tendido a volverse mucho más regresiva en el transcurso de la crisis, permite afirmar que el ingreso per cápita real de la mayoría de la población se encuentra en un nivel muy inferior al del ingreso per cápita promedio nacional. Así, por ejemplo, el ingreso per cápita de las familias típicas, que cuentan con 1.6 perceptores del salario mínimo vital, ascendió a US$ 395 en Junio del año 2.000, cifra que apenas representa el 35.9% del PIB per cápita promedio nacional estimado para este año (US$ 1.100.8). En 1999, el 67.6% de los hogares percibían un ingreso igual o inferior a 1.6 salarios mínimos vitales.
El salario mínimo vital, a pesar de los aumentos registrados en el transcurso del año 2000, no logró situarse nuevamente al nivel en el que se encontraba en agosto de 1998, al inicio del denominado salvataje bancario, que transfirió grandes cantidades de recursos hacia el sistema bancario, en base a emisión monetaria inorgánica del Banco Central, disparando la devaluación monetaria, con la consecuente inflación y pérdida del poder adquisitivo de los ingresos de los ecuatorianos. El salario mínimo vital a diciembre del 2000 ascendió a US$ 97.7, nivel en el que se ubicó desde Junio de ese año, y que todavía es inferior frente al vigente en Agosto de 1998,- US$ 143,27-, con el agravante de que su poder adquisitivo se mermó en 91% en el transcurso del año 2000. El poder adquisitivo de un dólar en agosto de 1998, no es el mismo que su poder adquisitivo en diciembre del año 2000, debido al impacto de la inflación registrada en base a precios denominados en dólares.
La sola adopción del dólar norteamericano como moneda nacional en el Ecuador, no constituye en consecuencia, una garantía para conservar el poder adquisitivo de los ingresos, como se creía al inicio del proceso.

Tasas de interés tampoco descendieron a niveles internacionales

El otro efecto positivo que se creía tendría la dolarización, era el descenso de las tasas de interés locales a los niveles de las tasas de interés vigentes a nivel internacional, que se esperaba se registre, debido a la eliminación del riesgo cambiario, que existía mientras se contaba con una moneda de emisión local, como el sucre.
Las tasas de interés sin embargo, no descendieron a los niveles internacionales, después de la dolarización, sino que continúan siendo muy superiores a las vigentes a nivel internacional. Así, las tasas de interés vigentes en la semana del 12 al 18 de marzo, fueron las siguientes:

 Tasas de interés vigentes
 Semana: Marzo 12, 2001 a Marzo 18, 2001
Pasiva referencial para operaciones en dólares
Activa referencial para operaciones en dólares
Máxima convencional, fijada por el Banco Central
TASA PRIME, vigente desde el 1/2/01
TASA LIBOR, vigente desde el 14/03/01
7.12
15.99
24.99
8.50
5.05

Como se deduce de la información de la tabla, la tasa de interés activa referencial vigente en el Ecuador (15.99%) es superior en 7.5 puntos (88% alta), a la tasa PRIME, a lo cual habría que añadir las comisiones por diferentes conceptos que la banca local cobra a sus clientes, que encarecen más aún el uso del crédito. Esto significa que para los empresarios que quieran invertir en el Ecuador, utilizando el crédito local, los costos financieros son mucho más altos que los costos en que incurren los empresarios que quieren invertir en los países de menores tasas de interés, como Estados Unidos.
La vigencia de tasas de interés más elevadas, es uno de los elementos importantes que explican la inferior capacidad de competir en que se encuentran los empresarios locales frente a los empresarios en países de menores tasas de interés. Las elevadas tasas de interés encarecen la inversión y el consumo, constituyendo un freno a la inversión al encarecer los costos de producción y al estrechar el tamaño del mercado, por los mayores costos financieros en que incurren los consumidores. Las tasas de interés elevadas, inhiben en consecuencia el crecimiento económico y actúan como un impuesto cobrado por los intermediarios financieros directamente a los productores y a los consumidores que utilizan sus servicios.
Los márgenes de intermediación, esto es, la diferencia entre la tasa activa - la que los bancos cobran a los clientes que utilizan el crédito- y la tasa pasiva - la que los bancos pagan a los ahorristas por sus depósitos- es excesivamente elevada en comparación con los márgenes vigentes en particular en los países industrializados, del 2 o 3%. En la tabla se observa que dicha diferencia ascendió a 8.87% (15.99- 7.12), sin considerar las comisiones, y sin contar con información sobre la tasa promedio a la que efectivamente los bancos conceden los créditos que puede estar muy por encima de la tasa activa referencial, hasta los niveles de la máxima convencional, que es del 24.99%. La diferencia entre la tasa pasiva y la máxima convencional asciende a 17.87%, un margen realmente sobredimensionado.
Considerando el valor al que asciende la cartera de crédito total del sistema bancario, a Enero del año 2001 US$ 3.534 millones (cifra que se espera que vaya aumentando en el resto del año), y aplicando a ese valor, el margen entre las tasas activa y pasiva referencial, del 8.87%, (que está por debajo de los reales, puesto que no incluye las comisiones y no toma en cuenta la tasas superiores a la referencial que los bancos a los clientes que consideran menos confiables), el monto que podrían recaudar los bancos por concepto de intereses, con ese nivel de crédito, en un año ascendería a 313 millones de dólares, cifra superior a la que el Estado recaudó por concepto de Impuesto a la Renta en el año 2000 (US$ 282 millones).
Los elevados márgenes de intermediación, son un reflejo de los excesivos gastos administrativos de los propios intermediarios financieros debido al elevado monto de inversiones en activos improductivos - edificios de lujo -, y a las elevadas remuneraciones de los altos ejecutivos. Los intermediarios financieros argumentan que los elevados márgenes se deben al elevado riesgo de incumplimiento de pagos por parte de los clientes, así como a las ineficiencias del sistema jurídico y administrativo que dificultan el cobro de las deudas. La simplificación de los procesos administrativos y judiciales, actualmente engorrosos y hasta corruptos, contribuirían en ese sentido, a la reducción de los márgenes entre tasas activas y pasivas de interés. Los elevados márgenes de intermediación, en todo caso, constituyen una severa limitación a la expansión de la inversión y del consumo, impidiendo la generación de empleo. Su costo recae en consecuencia sobre todos los ecuatorianos.

El nuevo prestamista de última instancia y la inflación

Si la inflación en el año 2000 se atribuye al efecto retardado de la emisión inorgánica que el Banco Central realizó en 1999, con el argumento de impedir la quiebra de bancos, lo que significó una transferencia masiva de recursos desde el conjunto de la población afectada por la devaluación y la inflación hacia el sector que se benefició con dichas transferencias, el sector bancario financiero y los propietarios del capital golondrina que fugaron capitales antes del congelamiento de los depósitos de marzo de 1999, se podría pensar que, una vez eliminado el poder de emisión monetaria por parte del Banco Central y eliminada la moneda nacional, estarían de hecho abolidas la devaluación y la inflación atribuidas a un mal manejo de la política monetaria.
Sin embargo, la experiencia del año 2000, muestra que si bien se eliminó el poder de emisión del Banco Central, continuaron realizándose transferencias hacia el sistema financiero, ahora desde el Ministerio de Finanzas, el mismo que pasó a compartir con el Banco Central, la función de prestamista de última instancia, que se creía eliminada al eliminarse la capacidad de emisión del primero. Estas transferencias masivas realizadas desde el Ministerio de Finanzas, dan lugar al aumento del déficit fiscal, el mismo que para ser financiado requiere el aumento de los ingresos fiscales (vía aumento de los precios de los combustibles, o de los impuestos indirectos como el IVA), o de la contracción del gasto público, trasladándose en consecuencia su costo al conjunto de la población, vía inflación (para aumentar los ingresos públicos) o vía recesión (al contraerse el gasto público).
En el año 2000, mientras la austeridad fiscal fue la norma en el manejo del presupuesto del Estado, en la carta de intención firmada con el Fondo Monetario Internacional el 4 de Abril de ese año, estuvo prevista la asistencia con liquidez al sistema bancario, mediante asignaciones directas en el Presupuesto General del Estado, mediante la emisión de bonos (que aumentan la deuda interna), mediante mecanismos de provisión de liquidez por parte del Banco Central y mediante la contratación de créditos externos adicionales


3 Ver Carta de Intención, numeral 7
4 $900 millones de crédito neto concedido por el Banco Central entre Agosto de 1998 y Marzo de 1999,
US$ 3.800 millones del congelamiento de depósitos decretada en Marzo de 1999, y US$ 1.400 millones de BONOS AGD, lo que da un total de 6.100 millones de dólares.
 
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