Ecuador DEBATE Nº 62
 
 DEBATE ANALISIS

LA EMERGENCIA DE OUTSIDERS EN LA REGIÓN ANDINA: ANÁLISIS COMPARATIVO ENTRE PERÚ Y ECUADOR.

Marco A. Córdova Montúfar *

La noción de neopopulismo afirma la centralidad del líder político y su relación clientelar con las masas, a través de una postura antisistémica, que paradójicamente se legitima dentro de la misma institucionalidad democrática-representativa. En este sentido, la ascensión al poder de candidaturas outsiders como las de Fujimori en Perú y Gutiérrez en Ecuador, se inscribe dentro del fenómeno de la antipolítica neopopulista, en la medida en que ambos casos hacen referencia a liderazgos que surgieron desde fuera del sistema político, como respuesta a una crisis de representación acumulada durante el proceso de democratización.

Introducción

Si bien los procesos de democratización en la región andina surgieron de manera simultánea a finales de la década del setenta, éstos se han caracterizado por mantener cierta autonomía respecto al desenlace que cada proceso ha tenido en los diferentes países. Esta situación se ha hecho más evidente en el caso de los países que se pretende abordar: Perú y Ecuador, en la medida en que el conflicto limítrofe que han mantenido desde la segunda mitad del siglo XX y que se agudizó durante las décadas del ochenta y noventa, antes de su resolución en 1998, no ha permitido que exista una mayor correlación en los procesos políticos de ambos países. Aún así, el legado histórico no sólo de Perú y Ecuador, sino de la región en general, ha determinado que los contextos políticos de cada país generen circunstancias relativamente similares, sobre las cuales es posible identificar cierto tipo de fenómenos afines, en la medida en que se comparte una misma forma de gobierno: la democracia. De ahí que, un análisis de las similitudes y diferencias de los diferentes procesos, dentro de una metodología comparativa, resulte interesante para poder comprender y explicar cual ha sido la tendencia de la democratización en la región andina.

En este sentido, el fenómeno de los denominados "outsiders" 1, pese a que aparece en los procesos políticos de Perú (1990) y Ecuador (2002) con una diferencia de más de una década, se constituye en un punto de inflexión importante dentro del análisis comparado, en la medida en que expresa dos momentos coyunturales de crisis, anclados en diferente tiempo y espacio, pero que a la vez reflejan una tenencia que en mayor o menor grado se ha ido consolidando en la región: el establecimiento de una suerte de antipolítica, en cuanto a política de outsiders, que ha provocado amenazas de distinta magnitud contra las perspectivas institucionales de la democracia representativa (Mayorga,1995:25).

Así, previo al aparecimiento de Fujimori y Gutiérrez, tanto Perú como Ecuador, atravesaron una aguda crisis económica y una evidente crisis de representación, es decir, una crisis estructural de la sociedad en su conjunto, que hacía pensar que la democracia, dado el bajo rendimiento de la misma, quizás no había sido la mejor opción después de las dictaduras. De ahí que la orientación y organización política de la sociedad, buscó otro tipo de alternativas por fuera del sistema, situación que se evidenció de manera extrema en las acciones subversivas de la guerrilla en el Perú de los ochenta, y en la reiterada ruptura del orden constitucional (los golpes de Estado del 1996 y 2000) en el Ecuador. En cierta forma, la emergencia de outsiders en los procesos políticos de la región andina, reflejan la vigencia de una larga tradición de política caudillista, propia de los populismos que antecedieron a las dictaduras militares de los sesenta y setenta, lo que haría pensar que el aparecimiento de outsiders, a manera de fenómenos neopopulistas, no representan sino la (re)actualización de una organización social paternalista y patrimonialista, que fue neutralizada por los autoritarismos, y que tras la incompatibilidad con la lógica representativa de la democracia se manifiesta con fuerza en los momentos de crisis de los procesos políticos de la región.

En este contexto, el presente artículo plantea establecer un análisis comparativo entre los casos de Alberto Fujimori en Perú y Lucio Gutiérrez en Ecuador, en el propósito de primero, visualizar el contexto socio-político que antecedió en ambos países a la emergencia de estos dos candidatos inscritos dentro de la categorización de outsiders; y segundo, tratar de establecer cuales fueron las causas que permitieron tanto el aparecimiento como la ascensión al poder de ambas candidaturas, puntualizando las diferencias y similitudes en relación a sus orígenes y discurso político.

En este propósito, en la medida en que la noción del outsider hace referencia a la prominencia de un liderazgo personalizado y de carácter mesiánico, la investigación se conceptualiza alrededor del tema del Neopopulismo, entendido éste como una forma de política antisistémica, que adscribe discursivamente la noción de pueblo, pero que a diferencia del concepto clásico de populismo, responde a un momento histórico y social totalmente diferente, y como tal, debe ser redefinido de acuerdo a las nuevas circunstancias, tales como la crisis económica inscrita dentro del modelo neoliberal y la deslegitimación del ideal democrático, consecuencia entre otros factores de una crisis de representación del sistema político en su conjunto.

Por otra parte, se hace necesario incorporar al análisis temas como el presidencialismo, específicamente en la dimensión procedimental de la elección presidencial, y el tema de la segunda vuelta o ballotage, en la medida en que este tipo de mecanismos institucionales pueden ser en ciertas circunstancias factores determinantes para la legitimización de candidaturas outsiders.

Finalmente, un cuerpo de conclusiones permitirá recapitular ciertos aspectos que se consideren importantes para argumentar cual fue el contexto socio-político en el que emergieron Fujimori y Gutiérrez, y sobre todo las causas que permitieron su llegada al poder.

Neo-populismo: nuevos líderes, las mismas fórmulas

Hablar de "populismo" 2 en Latinoamérica, de alguna manera implica hacer referencia a aquellos procesos políticos, que entre las décadas del treinta y setenta, evidenciaron una adscripción de la noción de pueblo a la política a través de prácticas clientelares, las mismas que lejos de ser entendidas como una dinámica nueva en la política tradicional de la región, no hicieron sino ampliar al campo de la política, la lógica de unas relaciones cotidianas paternalistas inherentes a una sociedad latinoamericana de naturaleza jerárquica y excluyente. De ahí que, "a diferencia de la experiencia de los países capitalistas avanzados que incorporaron a las masas a través de la extensión y profundización de los derechos ciudadanos desde lo civil a lo político a lo social, en América Latina se los ha integrado, principalmente, a través de la apelación a lo popular" 3. En este sentido, dentro de los procesos de democratización iniciados en la década del ochenta, el tema del populismo reaparece insistentemente, a manera de un fantasma (Burbano,1998:9), tras el surgimiento de personajes tales como Collor de Melo en Brasil, Menem en Argentina, Fujimori en Perú, Bucaram en Ecuador, Chávez en Venezuela, y más recientemente Gutiérrez en el mismo Ecuador. Estos nuevos liderazgos políticos, inscritos dentro de lo que se ha llamado el "regreso del líder", más allá de evidenciar la emergencia de actores outsiders dentro de la política, aparecen como una amenaza en "contra de las perspectivas institucionales de la democracia representativa" (Mayorga,1995:25), en la medida en que las lógicas clientelares en las que se sustentan dichos liderazgos entran en contradicción con la formalidad de los mecanismos poliárquicos de representación.

Si bien en un inicio el debate teórico referido a la emergencia de los outsiders, parecería inscribirse dentro de la temática del populismo, dado que se establece una continuidad conceptual referida a la prominencia del liderazgo y el carácter clientelar de su relación con las masas, sin embargo, se hace necesario establecer una redefinición de la noción de populismo, en la medida en que la diversidad y particularidad de los diferentes países de la región no permite instituir un referente teórico generalizado. De esta manera, aparece la noción de "neopopulismo" 4, que al igual que el populismo


* Arquitecto. Estudiante Maestría Ciencia Política, FLACSO Sede Ecuador.
1 Al hablar de "outsider" se está haciendo referencia a "un candidato que ni se identifica con un partido político ni recibe apoyo de ningún partido, un candidato que en algunos casos no tiene ni experiencia de gobernar ni incluso experiencia política, y que se presenta con un apoyo populista a menudo basado en la hostilidad a los partidos y a los políticos". (LINZ, Juan. "Las crisis del presidencialismo", Alianza Editorial, Madrid, 1997)
2 Respecto al "populismo", René Mayorga plantea establecer un concepto estructurado alrededor de un núcleo significativo de tres dimensiones: 1) una dimensión política en cuanto a movimiento social conformado alrededor de lideres carismáticos, que no se apoyan en estructuras intermedias partidarias, sino precisamente en la movilización de sectores populares; 2) una dimensión ideológica definida por una orientación nacionalista de identificación del Estado con el pueblo; 3) un eje de política económica caracterizado por la puesta en practica de políticas tanto de control estatal de sectores económicos considerados estratégicos como de redistribución de ingresos. (MAYORGA, René. "Antipolítica y neopupulismo", CEBEM, La Paz, 1995, p.29)
3 DE LA TORRE, Carlos. "Los usos políticos de las categorías de pueblo y democracia", en: PACHANO Simón (compilador), Ciudadanía e identidad, FLACSO Sede Ecuador, Quito, 2003, p.231
4 Siguiendo el planteamiento teórico de René Mayorga, se puede definir la noción de "neopopulismo" sobre los siguientes puntos: 1) una forma elevada de decisionismo y voluntarismo político que se ha desarrollado en un marco de debilitamiento institucional y decadencia política que tiene sus raíces en una profunda crisis de las instituciones democráticas; 2) exacerba el estilo de política personalista y anti-institucional que se deriva de una cultura política patrimonialista; 3) el discurso de los outsiders neopopulistas es una mezcla de elementos que apelan a las masas populares, al pueblo oprimido y a la nación acosada por enemigos internos y externos, pero traduciendo simultáneamente un compromiso con valores neoliberales y estrategias de transformación económica basadas en la economía de mercado. (MAYORGA, René. "Antipolítica y neopupulismo", Ibid., p.27-28)

 
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