Ecuador DEBATE Nº 62
 
 DEBATE ANALISIS

LA AGENDA 21 Y LAS PERSPECTIVAS DE COOPERACION NORTE-SUR

Andreas Otto Brunold*

Doce años después de la Conferencia de Río no se puede reconocer que la Agenda 21 haya generado impulsos concretos para una ecologización de las relaciones internacionales. Todavía son necesarias reformas sustanciales en el ámbito fiscal o en la política de subvenciones. Por lo tanto no existe un sustento concreto para un cambio en favor de estilos de producción y de consumo ecológico socialmente adecuados.

El principio del desarrollo sostenible

El concepto desarrollo sostenible fue mencionado por primera vez en dos conferencias internacionales en el año de 1968: en la Bioconferencia en París y en la Conferencia sobre Aspectos Ecológicos del Desarrollo Internacional en Washington.1 En estos encuentros se aclaró que en la planificación de la política de desarrollo los Estados deberían asumir responsabilidades con respecto al medio ambiente.2

En la "World Conservation Strategy of the International Union for the Conservation of Nature", publicada en el año 1980, se destacó el concepto del desarrollo sostenible y la dependencia global de la naturaleza y el desarrollo. El desarrollo sostenible fue definido como la modificación de la biósfera y el uso de los recursos humanos, financieros vivos y no vivos para mejorar las necesidades y la calidad de vida de los seres humanos, teniendo en cuenta factores sociales, ecológicos y económicos. La protección de la naturaleza no es posible sin que la cooperación para el desarrollo, se oriente a la reducción de la pobreza y la miseria de millones de seres humanos.3

La dependencia cambiante entre protección del medio ambiente y fundamentalmente del desarrollo económico fue básicamente aceptada y se convirtió en la base para que la Organización de las Naciones Unidas creara la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, la cual emitió en el año de 1987 el informe Brundtland para el análisis de las perspectivas futuras de la tierra, a partir del cual se popularizó el concepto del desarrollo sostenible. Sobre esta base se acuñó también la definición, según la cual "la humanidad tiene la capacidad de generar un desarrollo sostenible y de asegurar que las necesidades del presente sean satisfechas sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones futuras, y no poder satisfacer sus propias necesidades".4

Esta definición sentó la base para informes posteriores, como el Informe del Desarrollo Mundial del Banco Mundial del año 1992.5 Sin embargo con la limitación de que, según esta posición, no todos los recursos naturales serían protegidos, ya que según los enfoques económicos clásicos que sostienen que el capital conjunto es más importante, el déficit en ciertas áreas puede ser compensado mediante ganancias en otras áreas. 6 Según estas premisas el Banco Mundial sostiene que el crecimiento del bienestar, en conexión con una política ambiental racional, puede crear la base para enfrentar tanto los problemas del medio ambiente como los del desarrollo. Con el crecimiento de los ingresos aumentaría la demanda por la mejora de la calidad ambiental, y al mismo tiempo estarían disponibles gran cantidad de recursos para la inversión en la calidad del medio ambiente.7 Esto significa que el crecimiento es la prioridad, para poder generar gran cantidad de recursos financieros, con los cuales se compensarían los daños que el mismo desarrollo económico hubiese provocado. Los daños ecológicos no se consideran consecuencia directa, sino que se consideran más bien según la estrategia de "fin de la chimenea"

Por mucho tiempo y hasta ese entonces, "desarrollo" fue considerado modernización mediante crecimiento económico e industrialización. Por tal razón se usó como indicador más importante del desarrollo macroeconómico el ingreso per cápita. No obstante, este indicador no pudo demostrar una relación entre el crecimiento real del producto social y la calidad de vida personal.8

En este contexto la incorporación de la dimensión social-humana y ecológica en la discusión se produjo lentamente. La primera dimensión fue tomada en consideración en el Índice de Desarrollo Humano elaborado en 1990 por la Organización de las Naciones Unidas y que a partir de entonces ha sido modificado en numerosas ocasiones.9 Este documento considera tres factores: esperanza de vida (calculada sobre la expectativa de alcanzar los 85 años), educación (alfabetización de las personas adultas y grado de escolaridad) y nivel de vida (ingreso per cápita calculado por el poder adquisitivo real).

El desarrollo puede esquematizarse como un triángulo en el que se integran indisolublemente tres componentes: el social, el económico y ecológico.10


* Andreas Otto Brunold es doctor en Ciencias Políticas y profesor en la Universidad Pedagógica en Ludwigsburg, Alemania
1 Caldwell, Lynton K., Political Aspects of Ecologically Sustainable Development, in: Environmental Conservation, Vol. 11 (4) 1984, Pages 299-308. Barbier, Edward B., The Concept of Sustainable Economic Development, in: Environmental Conservation, Vol. 14 (2) 1987, Page 102.
2 Schmitz, Angela, Desarrollo Sostenible: ¿Paradigma o fórmula de espacio?, en: Messner, Dirk/Nuscheler, Franz (editores), Conferencias mundiales y reportajes del mundo. Un guía por la discusión internacional, Bonn 1996, Pág. 105.
3 IUCN/UNEP/WWF, World Conservation Strategy, Living Resource Conservation for Sustainable Development, Gland 1980.
4 "Sustainable Development is development that meets the needs of the present without compromising the ability of future generations to meet their own needs", en: Hauff, Volker (editor), El futuro de nosotros. El reportaje del Brundtland de la comisión mundial para medio ambiente y desarrollo, Greven 1987, Pág. 8, 46.
5 Banco Mundial (editor), Reportaje del desarrollo mundial. Desarrollo y medio ambiente, Washington 1992.
6 Banco Mundial (editor), ídem, Pág. 9.
7 Banco Mundial (editor), ídem, Pág. 50.
8 Schmitz, Angela, ídem, Pág. 107.
9 United Nations Development Programme (UNDP), Human Development Report, New York 1995.
10 Meyers, Reinhard/Waldmann, Jörg, El concepto de "Desarrollo Sostenible". Su utilidad como un concepto de guía por un futuro desarollo, en: Engelhard, Karl (editor), Medio ambiente y desarrollo sostenible. Una contribución al Agenda Local 21, Münster 1998, Pág. 291.

 
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