Ecuador DEBATE Nº 63
 
 TEMA CENTRAL

Este proceso emigratorio tiene algunas características particulares respecto a la emigración tradicional en el país que conviene resaltar.

En primer lugar, la emigración es masiva, y, como tal, ocurre a partir de la crisis económica de Ecuador, a fines de los noventas. Sólo en el año 2001, salieron alrededor de medio millón de personas, y el saldo entre las que entraron y salieron, favorable a las salidas, equivalió al 3% de la PEA (138.330 personas); ésto según los registros oficiales, que, vale aclarar, no dan cuenta del importante desplazamiento informal. En este sentido, el nivel de afectación de la emigración internacional en las familias ecuatorianas es importante. Según la "Encuesta de medición de indicadores sobre la niñez y los hogares" (EMEDINHO) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), realizada en el 2000, el 7,3% de los hogares del país se habría encontrado directamente afectado por la emigración de población en búsqueda de trabajo.

Emigración neta del Ecuador por Año: 1996-2003
(Salidas legales menos entradas legales)
Año Emigración neta
1996
1197
1998
1999
2000
2001
2202
2003 (ENERO - JULIO)
29780
30931
58823
91108
175922
148607
140974
104275
Total 780420

Fuente: Camacho, Gloria y Hernández, Kattya. Migración Femenina Internacional: Percepciones e Impactos. Quito: CEPLAES-UNIFEM, 2004 (documento no publicado), con base a información de la Dirección Nacional de Migración.

En segundo lugar, los patrones de procedencia y destino de la migración han cambiado. Si bien la región Sierra de Ecuador sigue concentrando la mayoría de emigrantes, en la Costa se registran las mayores tasas de crecimiento de la población migrante, sobre todo en los sectores urbanos. Ello va de la mano con el mayor crecimiento de la pobreza y el desempleo en esa región y sector. En cuanto al destino de la emigración, el gran cambio ha sido el mayor traslado hacia países europeos, principalmente España, en lugar de Estados Unidos, destino habitual de los emigrantes ecuatorianos hasta 1995.

En tercer lugar, como en casos anteriores, la mayor parte de los migrantes son jóvenes, hijos o hijas de hogar, sin embargo, los jefes de hogar y cónyuges participan cada vez más (de 11,1% antes de 1995 al 18,6% entre 1995 y 2000) . Ello sugiere que las condiciones de desestímulo en el país son cada vez mayores y la gente está dispuesta a asumir mayores riesgos. Se puede esperar, entonces, por un lado, mayores impactos en las familias y, por otro lado, la continuación de la emigración por reunificación familiar.

El punto anterior está relacionado también con el aumento de la participación femenina en la emigración. Esto tiene que ver con varios factores: la existencia de una demanda internacional de trabajadoras, como en el caso de España; procesos de reunificación familiar, para el caso de la migración más antigua de la población del Austro a Estados Unidos; y, finalmente, una mayor disposición de las familias a asumir riesgos, que van de la mano con nuevos roles de las mujeres, debido, en parte, a los mismos efectos de la migración precedente.

En cuarto lugar, la emigración ecuatoriana contemporánea tiene mucho que ver con una estrategia económica familiar y, en este sentido, se identifica con la migración interna, la diferencia está en la escala de la movilidad, tanto espacial como económica. Por un lado, la emigración compromete a más de un miembro de la familia, y, por otro lado, si bien existen decisiones individuales, la aprobación y soporte de la familia es muy importante, en términos económicos y extraeconómicos. Este sistema de decisiones, sin embargo, no opera de manera igual para todos los individuos de la familia, como lo advierten Herrera y Martínez (2003), para el caso de localidades del Austro, y depende de la condición de género, relaciones de poder, valores culturales e ideología.

En quinto lugar, los que migran al exterior no son los más pobres, por las obvias barreras de costo, migra la gente con cierto ingreso, experiencia laboral y calificación. Entonces, más allá de una estrategia de supervivencia, la emigración es también una estrategia familiar de movilidad: lo que se busca son nuevas oportunidades y un mejor futuro, que no se vislumbran en Ecuador, ni con mayor capacitación, por tanto, los factores influyentes no son sólo económicos. Hay factores institucionales, sociales y culturales importantes. Por un lado, está la necesidad de mejorar la calidad de vida en un entorno de mayor certidumbre y opciones, la búsqueda de un mejor futuro no sólo individual sino familiar. En ciertas localidades estudiadas de Ecuador, tanto en el sur del país como en el Norte (Otavalo), la migración es causa y a la vez consecuencia de la construcción de nuevos referentes, que ocasionan como lo describe Walmsley (2002) un "síndrome migratorio" que ha llegado a constituirse, para el caso de hombres jóvenes de ciertas comunidades, en una suerte de iniciación a su etapa de madurez. La migración, cada vez más importante, de las mujeres está planteando, por su lado, la posibilidad de cambios en los referentes y roles preestablecidos, que deben ser analizados.

Finalmente, cabe resaltar que las remesas, fruto del proceso emigratorio descrito, han tenido un crecimiento vertiginoso en el último quinquenio, al punto de constituirse en el segundo rubro de entrada de divisas del Ecuador, después del petróleo, lo que ha impactado profundamente en la macro, meso y microeconomía del país. Este impacto, sin embargo, no ha promovido el desarrollo del país, sus comunidades y su gente. Las secciones precedentes intentan descubrir los límites de la articulación entre migración y desarrollo, a través de un análisis de los impactos, particularmente económicos.

LOS IMPACTOS

La emigración de ecuatorianos ha provocado una serie de impactos en las comunidades de origen. La prensa ecuatoriana ha insistido en dos tipos de consecuencias: por un lado, las tragedias y riesgos de quienes migran, así como de las familiares que quedan; y, por otro lado, las bondades macroeconómicas de las remesas. Es importante poner estas afirmaciones en perspectiva y profundizar el análisis.

En el lado de los impactos sociales se habla de desestructuración familiar y de serios conflictos en niños y jóvenes, hijos de migrantes. Si bien, existen indudables conflictos, sobre todo en niños y jóvenes con padres ausentes, es necesario un análisis más objetivo, sobre las reales consecuencias a este nivel. Herrera y Martínez (2002), advierten, por ejemplo, que existe una sobre carga de responsabilidad del


5 León, Mauricio. 2001. «La migración internacional reciente: algunos interrogantes » en: Revista Gestión No. 90, diciembre de 2001. Quito: Multiplica.
6 Idem
7 Al respecto ver por ejemplo: Kyle David. 2001. La diáspora del comercio otavaleño: Capital social y empresa transnacional"; y, Walmsley Emily. 2002. "Transformando los pueblos: la migración internacional y el impacto social al nivel comunitario" en Revista Ecuador Debate No. 54, diciembre 2001. Quito: CAAP

 
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