Ecuador DEBATE Nº 63
TEMA CENTRAL
este período, los movimientos a través del Atlántico habían sido largamente forzados, destacándose la esclavitud, mayormente provenientes de los territorios colonizados de Africa y Asia.
Para tomar otro ejemplo, las migraciones a Inglaterra en los 1950s originadas en lo que una vez fueron los territorios Británicos y las migraciones dentro de la Europa Occidental de los 1960s y 1970s ocurrieron en un contexto de reclutamiento directo y de dominio regional europeo sobre el Mediterráneo y sobre algunos de los países de Europa del Este. En suma, los países receptores han sido típicamente participantes en los procesos conducentes a la formación de la migración internacional.
La renovación de la inmigración masiva a los Estados Unidos en los 1960s, después de cinco décadas de poca o ninguna inmigración tuvo lugar en un contexto de expansión de la economía y de las actividades militares estadounidenses en Asia y en la cuenca del Caribe. Los Estados Unidos estaban en el centro de un sistema internacional de inversión y producción que conectó todas esas regiones. En los 1960s y 1970s, los Estados Unidos jugaron un rol crucial en el desarrollo de un sistema económico mundial. Ese país aprobó una legislación y promovió acuerdos internacionales estructurados para abrir su propia economía y la de los otros países al flujo de capital, de bienes, servicios e información.
Este rol central en el plano militar, político y económico contribuyó tanto a la creación de condiciones favorables a la migración local e internacional, como a la formación de enlaces con los Estados Unidos que subsecuentemente sirvieron como puentes no intencionados de la migración internacional. Este efecto puente (bridging) fue probablemente fortalecido por el contexto de la Guerra Fría y la activa venta ideológica de las ventajas de sociedades democráticas y abiertas. Una interpretación, aunque controversial, ubica que esos patrones muestran que medidas comúnmente pensadas para detener la emigración inversión extranjera y promoción de crecimiento orientado a las exportaciones en países en desarrollo- parecen tener precisamente el efecto opuesto, al menos en el corto y mediano plazo (Sassen 1988; 1999). Entre los países que lideraron la inmigración a los Estados Unidos en los 1970s y 1980s se encuentran aquellos recientemente industrializados del sur y sudeste de Asia cuyas tasas extremadamente altas han sido reconocidas, en principio, como el resultado de la inversión extranjera directa en la industria de exportación. Un análisis paralelo se ha producido sobre el efecto "desarrollo" del acuerdo NAFTA en la emigración Mexicana a los Estados Unidos: emigración nueva y permanente y estabilización eventual en los años treinta (ver por ejemplo Martín 1993).Las formas específicas de internacionalización del capitalismo desde el período de post-guerra ha contribuido a movilizar gente en flujos migratorios y a construir puentes entre los países de origen y los Estados Unidos. La implementación de estrategias de desarrollo occidental, desde el reemplazo de la pequeña propiedad agrícola por agricultura comercial de exportación hasta la occidentalización de los sistemas de educación han contribuido a movilizar gente en flujos migratorios regionales, nacionales y transnacionales (Portes y Walton 1976; Safa 1995; Bonilla y Campos 1982; Bonilla et al. 1998).
Al mismo tiempo, la administración comercial y las redes de desarrollo de los antiguos imperios europeos y las nuevas formas de redes asumidas bajo la Pax Americana y eventualmente con la formación de los sistemas globales (inversión extranjera directa, zonas de procesamiento de exportación, guerras por la democracia) no sólo han creado puentes para el flujo de capital, información y personal de alto nivel desde el centro a la periferia sino también para el flujo de migrantes. Hall (1991) describe el flujo de post guerra, producido por nativos de países de la Common Wealth hacia Gran Bretaña y nota que tanto Inglaterra como los ingleses estuvieron tan presentes en su nativa Jamaica como para hacerles sentir que Londres era la capital hacia donde todos ellos se dirigirían más tarde o más temprano. Esta manera de narrar los eventos de la migración, en la era de la post-guerra, captura el permanente peso que las formas de colonialismo y post-coloniales de imperio, tienen sobre los mayores procesos de globalización actual, y específicamente de aquellos lazos entre países de emigración e inmigración. Los países de mayor inmigración no son inocentes testigos pasivos; la génesis específica y los contenidos de su responsabilidad varía, sin embargo, de caso a caso y de período a período.
A un nivel más conceptual uno puede generalizar esas tendencias y postular que los flujos de inmigración tienen lugar en sistemas y que esos sistemas pueden ser especificados de varias formas. (Ver por ejemplo: Bustamante y Martínez 1980; Morokvasic 1984; Sassen 1988, 1999; Bonilla et al. 1998). El tipo de especificación económica, contenida en este artículo, representa solo una de varias posibilidades. En otros casos, el sistema dentro del cual la inmigración tiene lugar se determina en términos políticos o étnicos. Uno puede preguntarse, por ejemplo, si hay enlaces sistémicos subyacentes en la actual migración hacia Alemania y Austria. Antes de la Segunda Guerra Mundial, tanto Berlín como Viena fueron los mayores receptores de importantes migraciones desde una vasta región oriental (Munz and Austrian. Faz?). Adicionalmente, esas prácticas produjeron y reprodujeron sistemas de migración. Finalmente, la campaña agresiva durante los años de la Guerra Fría, mostrando a Occidente como un lugar donde el bienestar económico es la norma y los trabajos bien pagados son fáciles de conseguir, tuvieron como efecto el inducir a la gente a migrar hacia occidente; una descripción más precisa de las condiciones en Occidente bien pudieron haber detenido a potenciales migrantes, más allá de los absolutamente convencidos, aquellos que pueden ser vistos como constitutivos de una demanda reprimida, en otras palabras, más allá de aquellos que habrían venido a cualquier precio. Esas condiciones históricas y actuales contienen elementos para explicitar mejor los sistemas dentro de los cuales ocurre la migración actual de Europa Oriental hacia Alemania y Austria.
El hecho de que existe una geoeconomía de la migración es sugerido por los importantes patrones de inmigración encontrados. Si la inmigración fuera simplemente materia de política y de la disposición a reforzar controles, entonces muchos de los actuales flujos no autorizados no deberían existir (Cornelius, Martín y Hollifield 1994). En el caso de los Estados Unidos, la mayor reforma aprobada en 1965 tuvo un inmenso impacto por cuanto sucedió en un momento en que los Estados Unidos tuvieron una amplia red de lugares de producción y de operaciones militares en varios países del Tercer Mundo. No hubo solo una demanda represada por la emigración sino también una amplia red de enlaces entre esos países y los Estados Unidos. La nueva ley no fue suficiente para tratar la nueva inmigración a los Estados Unidos; al basarse en reunificación familiar, se esperaba que la nueva ley indujera mayoritariamente la inmigración de familiares de aquellos que ya estaban en Estados Unidos, sobre todo europeos, y, en su lugar, la vasta mayoría de inmigrantes provino de la cuenca del Caribe y de varios países asiáticos. La política sola no puede engendrar migraciones. (Portes y Rumbaut 1996; Briggs 1992).
Un sesenta por ciento de los residentes extranjeros en el Reino Unido provienen de países del Asia o África, los cuales fueron antiguos dominios o colonias; la inmigración europea es más bien baja, y casi tres cuartos de esos inmigrantes vienen de Irlanda, también alguna vez, territorio colonizado. El Reino Unido tiene pocos inmigrantes de países como Turquía o Yugoslavia, que son la población migrante más importante en Alemania, casi todos los inmigrantes vienen del sub-continente Indio y del Caribe Inglés que residen en Europa.
Continuando en esta línea, en los primeros diez años después de la II Guerra Mundial, la gran mayoría de "inmigrantes" a Alemania fueron los 8 millones desplazados de nacionalidad alemana que se reasentaron allí. Otro grupo importante fueron los 3 millones que vinieron desde la ex República Democrática Alemana, antes del Muro de Berlín construido en 1961. Casi todos los de nacionalidad alemana fueron a Alemania; y los que no lo hicieron cruzaron el océano. Por otro lado, 86% de los inmigrantes griegos en Europa residen en Alemania, y casi el 80% de los inmigrantes Turcos y el 76% de los inmigrantes Yugoslavos residentes en Europa se encuentran en Alemania. Más recientemente Alemania ha expandido sus áreas de provisión de mano de obra incluyendo a Portugal, Argelia, Marruecos y Túnez, pese a que la gran mayoría de esos inmigrantes residen en Francia. En suma, lo que se observa en el caso de Alemania es, primero, una importante migración enraizada en una larga historia de dominación sobre la región oriental; y, luego, una inmigración originada en países menos desarrollados que sigue una dinámica clásica de países importadores/exportadores de mano de obra.
Tanto los Países Bajos como Bélgica recibieron un número significativo de gente desde sus antiguas colonias. Estos países también recibieron trabajadores extranjeros de países exportadores de mano de obra tales como Italia, Marruecos y Turquía. Suiza, también recibe trabajadores de países tradicionalmente exportadores de mano de obra como Italia, España, Portugal, Yugoslavia y Turquía. Los
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