Ecuador DEBATE Nº 63
TEMA CENTRAL
reproducción en el tiempo. (Ver por ejemplo Grasmuck y Pessar 1991; Smith 1997; Basch et al. 1994). Estas relaciones de reclutamiento y étnicas tienden a operar en espacios transnacionales más amplios constituidos vía procesos coloniales y/o internacionalización económica.
Un tema clave para facilitar la operación de redes étnicas y operaciones de reclutamiento es la existencia de una demanda efectiva por trabajadores inmigrantes en los países receptores. La demanda de trabajo, más específicamente la absorción efectiva del mercado de trabajo, de trabajadores que vienen de diferentes culturas, en general con menores niveles de desarrollo, crecientemente adquiere importancia en el contexto de economías avanzadas de servicios. Los inmigrantes tienen una larga historia de haber sido contratados en trabajos de baja remuneración requiriendo baja educación y a menudo situados en sectores menos avanzados. Muchos análisis de las sociedades post-industriales y de las economías avanzadas generalmente plantean un crecimiento de la necesidad de trabajadores altamente educados y poca necesidad por tipos de trabajo menos calificado que una mayoría de inmigrantes han tendido a mantener en las ultimas dos o tres década. Esto sugiere oportunidades de empleo agudamente reducidas generalmente para trabajadores de bajo nivel educativo y para inmigrantes, en particular. Pese a ello, estudios empíricos detallados de las ciudades más importantes de los países altamente desarrollados muestran la actual demanda por trabajadores inmigrantes de poca educación a bajos niveles de remuneración. Un tema actualmente muy controversial es si la oferta de empleo a) es meramente o en gran medida residual y parcialmente inflada por la gran oferta de trabajadores de baja remuneración, o b) es mayormente parte de la reconfiguración de la oferta de trabajo y relaciones de empleo que son en efecto una característica de las economías avanzadas de servicios, esto es, un desarrollo sistemático que es parte integral de tales economías. No hay medidas precisas, y la concentración en los empleos, por si sola, difícilmente puede iluminar el tema. En general conocemos que los empleos son de bajo salario, requieren poca educación, no son muy deseados, no generan oportunidades de hacer carrera, y, a menudo, son de poco beneficio, cuando lo tienen. Existen algunos aspectos claros de la dinámica de crecimiento en economías avanzadas de servicios que están creando al menos parte de esa oferta de trabajo. (Sassen 2000). Esta oferta de trabajo es crucial en el conjunto de relaciones utilizadas y desarrolladas por reclutadores y con-nacionales.
Una condición en la reproducción de esos enlaces es que hace pocas décadas, y en ciertos casos siglos, algunos países se han constituido en países exportadores de trabajadores. De varias formas, el país exportador de mano de obra es puesto en posición de subordinación y se mantiene representado en los medios de comunicación y en los discursos políticos como un país exportador de trabajadores. Este ha sido el caso también del último siglo, donde algunas áreas emisoras de mano de obra han existido en condiciones de subordinación económica y en algunos casos también de subordinación política. Los antiguos territorios polacos ocupados por Alemania fueron una región que generó una migración significante de polacos hacia la Alemania Occidental y más allá. Es el caso también de Irlanda en Inglaterra; y de Italia, que se mantiene reproduciendo a sí mismo como un oferente de mano de obra para el resto de Europa.
Al parecer, la historia del desarrollo económico da cuenta de que una área que se constituye en una región de emigración significativa no logra converger fácilmente, en términos de desarrollo, con las áreas que emergen como importadoras de trabajo, por cuanto las últimas tienen un crecimiento relativamente alto, por lo que se produce un tipo de efecto de causación acumulativa que da cuenta de una acumulación de ventajas. Si la inmigración contribuye o no a este proceso de causación acumulativa es un tema complejo, aunque muchos académicos muestran que los países de inmigración han ganado múltiples beneficios de acceso al trabajo de inmigrantes en períodos particulares de alto crecimiento económico (Portes y Rumbaut 1998; Castles and Miller 1998). Más aún, si la emigración contribuye o no a la causación, acumulativa negativa, evidente en los países emisores de mano de obra, es también un tema complejo. La evidencia muestra que los hogares individuales y localidades pueden haberse beneficiado pero no las economías nacionales. La historia sugiere que la acumulación de ventajas en los países receptores de migración ha tendido a eludir a las áreas emisoras de mano de obra porque aquellas o bien no pueden converger o son estructuralmente excluidas de la actual espacialización del crecimiento, precisamente porque éste está caracterizada por el desarrollo desigual. Italia e Irlanda, por dos siglos, han sido exportadores de trabajo y esto no se ha constituido en una ventaja macroeconómica. Su actual dinamismo económico y la inmigración de mano de obra tiene poco que ver con su historia previa como países de emigración, siendo más bien el resultante de un conjunto de procesos económicos específicos que tuvieron lugar y expandieron rápidamente la economía, en cada uno de esos países.
En resumen, analíticamente podríamos argumentar que los actuales países receptores de mano de obra se volvieron ricos y más desarrollados en la medida en que se mantuvieron expandiendo su zona de reclutamiento/influencia cubriendo un creciente conjunto de países e incluyendo una variedad de dinámicas de emigración-inmigración, algunas enraizadas en condiciones imperiales previas, otras en el desarrollo de nuevas asimetrías que subyacen en la migración actual. Hay una dinámica de desigualdad dentro de las migraciones por trabajo que están anidadas y que mantienen a definidas regiones como emisoras de trabajo y como receptoras de trabajo, aunque un país dado puede cambiar de categorías como son los casos de la actual Irlanda e Italia.
III. La exportación organizada de trabajadores
La década de los 1990s ha sido una década de agudo crecimiento de trabajadores tanto legales como ilegales. Este crecimiento en las exportaciones no es solo del un lado, del lado pasivo, sino del reclutamiento activo de emigrantes descrito anteriormente. Esta exportación organizada tiene sus propias características específicas. Esas operaciones son rentables y ayudan a mejorar los ingresos del gobierno. En términos de condicionantes económicos, un problema crucial de investigación y explicación es cuáles son las relaciones sistémicas, si existen, entre el crecimiento de exportaciones organizadas de trabajadores para la rentabilidad privada o para el mejoramiento del ingreso de los gobiernos y las principales condiciones económicas en los países en desarrollo de hoy. Entre estas condiciones está un crecimiento en el desempleo, el cierre de gran número de pequeñas y medianas empresas orientadas hacia los mercados domésticos más que hacia la exportación, y la existencia de grandes y, a menudo, crecientes deudas públicas. Mientras esas economías están generalmente agrupadas bajo el rótulo de economías en desarrollo, en algunos casos están estancadas o incluso declinando. (Por cuestiones de brevedad aquí usamos el término "en desarrollo" como una abreviación para una variedad de situaciones). La evidencia para esas condiciones es incompleta y parcial, sin embargo, hay un creciente consenso entre los expertos que éstas se están expandiendo y, que las mujeres son a menudo una mayoría, incluso en situaciones que solían ser mayoritariamente masculinas.
Los distintos tipos de exportaciones de trabajadores se han fortalecido en un momento en que las principales dinámicas ligadas a la globalización económica van teniendo impactos significativos en las economías en desarrollo, que han tendido a implementar un conjunto de nuevas políticas y a acomodar nuevas condiciones asociadas con la globalización: Programas de Ajuste Estructural, la apertura de sus economías a empresas extranjeras, la eliminación de múltiples subsidios estatales, y, como parecería casi inevitable, crisis financieras, así como los prevalecientes tipos de soluciones programáticas promovidas por el Fondo Monetario Internacional. Resulta claro ahora que en la mayoría de los países involucrados, éstas condiciones han generado enormes costos para ciertos sectores de la economía y de la población, sin haber reducido fundamentalmente la deuda pública.
Entre estos costos está, predominantemente, el crecimiento del desempleo, el cierre de gran número de empresas en sectores relativamente tradicionales orientados al mercado local o nacional, la promoción de cultivos orientados a la exportación que han reemplazado crecientemente a la agricultura de supervivencia y producción de alimentos para mercados locales o nacionales, y, finalmente, la persistente y mayormente pesada carga de la deuda del gobierno en la mayoría de esas economías.
Existen enlaces sistémicos entre esos dos conjuntos de desarrollos el crecimiento de exportaciones organizadas de trabajadores desde esas economías en desarrollo y el incremento del desempleo y deuda en esas mismas economías. Una forma de articular ésto en términos sustantivos es plantear que: a) la disminución de oportunidades de empleo en muchos de esos países; b) la disminución de oportunidades para las formas rentables, tradicionales conforme se acepta crecientemente a las empresas extranjeras
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