Ecuador DEBATE Nº 63
 
 TEMA CENTRAL

MIGRANTES ECUATORIANAS EN MADRID: RECONSTRUYENDO IDENTIDADES DE GÉNERO*

Heike Wagner**

Sin desconocer la realidad en sus particularidades, se pueden formular algunas estructuras de la dominación de género que actúan en el conjunto de la sociedad ecuatoriana. Se trata de un sistema patriarcal machista, en el que el hombre mantiene un predominio sobre la mujer y en el que se propaga el ideal oficial y mestiza de ciertas masculinidad y feminidad.

Hace poco, en una discoteca ecuatoriana en Madrid, escuché el siguiente diálogo, en el que un migrante ecuatoriano le conversaba a una señora que había tenido un accidente y que se había roto una pierna. Ella le preguntó si trabajaba en la construcción. Su reacción a la pregunta fue de indignación porque ella, supuestamente, daba a entender que consideraba a todos los ecuatorianos sin papeles y que todos los hombres, además, estarían involucrados en el sector de la construcción. Y tiene razón: demasiado rápidamente se universaliza, colectiviza y confunde estadísticas generales con casos particulares y, así, se da paso a la creación de una imagen del colectivo inmigrante como "pobrecitos" y víctimas.

Sin embargo, no es ni lo uno ni lo otro. Se trata de observar los casos concretos y de poner a las personas y sus situaciones en primer plano, en vez de generalizar, para confrontar explicaciones y análisis monocausales y generalizadores con lo complejo y contradictorio de la realidad.

Durante un año, desde el 2003 al 2004, he llevado a cabo una investigación de campo sobre el proceso migratorio de mujeres ecuatorianas en Madrid y Ecuador, dando una especial importancia al trabajo doméstico. El género es uno de los factores estructurantes en el proceso de migración, tanto para la decisión de migrar así como también para su desarrollo posterior. Actúa de un modo decisivo, pero también es cuestionado, transformado y redefinido mediante la migración. En todo esto juega un papel central el nuevo contexto social en España.

Aunque ya se ha vuelto "mainstream", quiero dejar en claro, que no he investigado únicamente mujeres, sino también hombres; que analizo a las mujeres también en sus relaciones con los hombres, con otras mujeres, con transexuales y homosexuales. Entender género interactivamente, sin embargo, no puede significar que las mujeres son medidas desde los hombres o que se proyecta una comprensión complementaria y dicotómica sobre género, ya que muchas migrantes -especialmente quienes migran solas y sin pareja- persiguen proyectos individuales: lejos de la referencia de la mujer al hombre, del rol de madre y del rol como compañera y esposa.

Para abordar el tema recurro, en parte y críticamente, al concepto de habitus de Pierre Bourdieu. Bourdieu entiende por habitus, sistemas de disposiciones adquiridas, permanentes y generadoras" (Bourdieu 1991, 93). El habitus hace posible la producción libre de todos los pensamientos, todas las percepciones y acciones inscritos dentro de los límites que marcan las condiciones particulares de su producción" en el marco de relaciones de clase (ibid, 96. Bourdieu 1987, 111-113). Un habitus se origina mediante la interiorización transformadora de condiciones existenciales de orden material y cultural y por eso también puede ser entendido como internalización de la historia en la corporalidad (Bourdieu 1991, 95. 1987, 136). Gusto, gestos, patrones de organización y relaciones de género, entre otros, son de esta manera interiorizados, reproducidos, pero también transformados. Debido a que se trata de disposiciones compartidas, es inherente a éstas un sentido práctico, el cual posibilita la convivencia en los respectivos ámbitos sociales y los hace aparecer como normales. Sin embargo, el habitus y su praxis son cuestionados cuando su significatividad ya no está más garantizada; esto ocurre mediante experiencias nuevas, como en el caso de la migración, a través de contradicciones, transformaciones económicas, sociales y ecológicas, etc.

Considero que el concepto de Bourdieu puede ser útil para la investigación en migración, porque hace evidente que los y las migrantes están preconformados socioculturalmente, portan un determinado habitus y tienen que producir un sentido social recurriendo en un nuevo escenario social a las disposiciones previamente adquiridas. Este nuevo escenario social, sin embargo, está acuñado por una especificidad de clase y sólo permite un determinado acceso a la participación en la sociedad española, lo cual limita claramente a la constitución del sentido social y de la lógica social de nuevas formas de percibir, pensar y actuar.

Relaciones de género en la sociedad ecuatoriana

Desde el punto de vista de género, la sociedad ecuatoriana, se caracteriza por relaciones sociales en las que los hombres mantienen una posición de privilegio sobre las mujeres. Es importante resaltar que no todos los hombres y mujeres reproducen la estructura dominante, que siempre hay contraestructuras y contrahistorias y que no todas las mujeres y hombres desaprueban esta forma de las relaciones de género. La identidad masculina dominante se caracteriza por el trabajo: el hombre es considerado como el proveedor de la familia, mientras que trabajar fuera de casa no se percibe como propio de las mujeres. Las mujeres construyen su identidad mucho más por recurso al ideal dominante de la mujer como "ser-para-otros" o "ser-a través-de-otros" (Camacho 2001, 148). Una pariente de inmigrantes en Madrid, una abogada con éxito en su profesión, a quien yo visité en verano en la sierra sur ecuatoriana, me conversó que se había separado temporalmente de su esposo, porque éste sería "demasiado machista", pero que no habría soportado el no "servirle a nadie". Por eso habría preguntado a sus compañeras de habitación, si podía cocinar para ellas, "porque necesitaba servirle a alguien".

Servir y autosacrificio son ideales que fueron inscritos en la cultura ecuatoriana por el catolicismo. Troya informa en una investigación en torno a masculinidades en profesionales de la clase media de la ciudad de Quito, que también las mujeres trabajadoras definen su identidad por ser madres o esposas que en relación con la profesión. Ella demuestra que las tareas domésticas son consideradas en las parejas, en las que hombre y mujer trabajan, como tareas de la mujer. A veces los hombres también ayudan, pero lo consideran como un favor a sus esposas. De la misma forma, el cuidado de los hijos se realiza como un apoyo puntual en situaciones bien determinadas (Troya 2001, 92).

Las formas concretas de la dominación masculina, y si en general corresponden a las formas dominantes, son, sin embargo, diferentes de acuerdo a región, clase, etnicidad, religión e individualidad. Por esta razón es que afirmaciones generales sobre las relaciones de género en Ecuador tienen que ser tomadas con cuidado; se trata de un país pluriétnico con población mestiza, indígena, afroecuatoriana y blanca, con muchas diferenciaciones interétnicas, raciales y regionales. La diferencia entre "la Costa" y "la Sierra" (la Amazonía hasta hace poco casi no se ha tomado en cuenta) es un eje político, económico y sociocultural que también influye en la representación de las relaciones de género y del machismo. En la esfera política, por ejemplo, el machismo se lo relaciona con la costa, con una forma determinada de machismo, identificada con líderes guayaquileños (Andrade 2001, 20), aunque el machismo se puede encontrar en la totalidad de la sociedad patriarcal ecuatoriana. Sin embargo, existen diferencias entre Sierra y Costa. En un grupo focalizado sobre violencia contra mujeres, en la que mujeres de la costa y de la sierra tomaron parte, todas estuvieron de acuerdo en que la totalidad de la sociedad ecuatoriana está marcada por el machismo y que en todas partes existiría violencia contra las mujeres; sin embargo las costeñas convinieron por unanimidad que habría más violencia y control de la sexualidad femenina en la Sierra ecuatoriana. Lamentablemente casi no hay estudios de género sobre la costa ecuatoriana (Herrera 2001, 50) para dar un fundamento a esta expresión ya que además, las mujeres serranas no estaban de acuerdo con esta afirmación. También faltan estudios comparativos que demuestren las raíces históricas y los rasgos comunes de las instituciones dominantes a nivel nacional y al mismo tiempo las diferencias regionales, étnicas, etc.

Sin desconocer la realidad en sus particularidades, se pueden formular algunas estructuras de la dominación de género que actúan en el conjunto de la sociedad ecuatoriana. Se trata de un sistema


* Parte de este texto ha sido elaborado para una ponencia en el 4° Congreso sobre Inmigración en España, Girona 2004
** Heike Wagner. Antropóloga, Universität Tübingen, Alemania. hs_wagner@web.de

 
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