Ecuador DEBATE Nº 63
 
 TEMA CENTRAL

¿De qué manera la experiencia del viaje reactiva o no entre las mujeres ecuatorianas una lucha cognitiva de "resistencia contra la imposición simbólica" (Bourdieu, 2000: 26)?. Aproximarme a una respuesta será el objetivo del presente artículo, entendiendo ya de partida, que ninguna respuesta podrá ser definitiva ni absoluta, y que lo más que puedo hacer hoy es ayudar a conocer algunas de las dinámicas que operan en el contexto concreto de la emigración ecuatoriana a "La Rambla".

Yo había analizado los textos generados a partir de numerosas entrevistas dirigidas, combinando un análisis del contenido con un análisis del discurso, un análisis del texto con un análisis del intertexto. La atención estaba puesta entonces en la palabra. En este artículo haré breve referencia a algunos de los elementos analizados. No obstante, la mirada se dirigirá, en esta ocasión, a las formas de vida de los ecuatorianos residentes en La Rambla, entendiendo que lo que los actores hacen afecta a lo que los actores piensan (o pueden pensar). Necesariamente muchos aspectos quedarán al margen en este artículo. Como punto de partida para un análisis de las relaciones de género he querido mostrar aquí cuáles son entre los ecuatorianos los patrones de residencia en el pueblo, cuál la "historia" 6 de su asentamiento y, finalmente, cuáles las actividades laborales desempeñadas y cuál el reparto de tareas "domésticas". Al hacerlo iré incidiendo en historias personales, proximidades y lejanías que nos acercarán a un discurso de género no sin ambigüedades ni contradicciones.

La Rambla como lente de aumento

No manejaré cifras, de por sí necesariamente inexactas, que den cuenta del número de inmigrantes7 ecuatorianos en la región de Murcia. Baste con decir que es la tercera provincia receptora del "colectivo" ecuatoriano (por detrás sólo de las grandes ciudades de Madrid y Barcelona) y que se caracteriza por la inserción predominante en tareas agrícolas tanto por parte de los hombres como de las mujeres.

La Rambla no es el único municipio de la región que alberga trabajadores ecuatorianos, pero por la concentración de los mismos, el reparto de tiempos y espacios con la población autóctona y con otros "colectivos" inmigrantes y la propia historia de su asentamiento, puede servir de paradigma para un estudio de la población ecuatoriana desplazada que escoge buscar una salida laboral fuera de los contextos urbanos.

Patrones de residencia:

El municipio de La Rambla está ubicado a los pies de Sierra España, tiene una extensión de 287,67 km y, según la actualización del padrón de agosto de 2004, una población empadronada de 27.512 habitantes, distribuida entre el casco urbano y sus ocho diputaciones8. Los ecuatorianos empadronados se acercan a la cifra de 4.000 (3.858), con predominio de los varones, pero el "saber popular" los situaba en el verano de 2004 en torno a las 7.000 personas. Este desajuste entre padrón y población estimada se explica fundamentalmente por las políticas de empadronamiento dictadas desde el ayuntamiento9, bien con objeto de evitar el "hacinamiento", bien con objeto de fomentar la dispersión en otros municipios. Cualquiera de las lecturas es compatible con la otra y ambas perjudican directamente a la población residente no empadronada, que se ve privada así del acceso a la cartilla sanitaria y de una mínima oficialización de su situación.

En cualquier caso, el patrón de residencia de los ecuatorianos en La Rambla los sitúa preferentemente dentro del casco urbano. Pese a que en los últimos años, por razones evidentes, La Rambla está experimentado un rápido crecimiento y son muchas las construcciones de nueva planta, incluso entre éstas serán pocas las que sobrepasen los cuatro pisos de altura. Las casas tradicionales tienen a menudo dos plantas y algún patio interior. Unas y otras cuentan normalmente con al menos tres o cuatro habitaciones al margen de las zonas comunes como son zaguanes, vestíbulos, comedores, cocinas, patios y terrazas. Salvo casos excepcionales, las casas o pisos habitados por ecuatorianos son compartidas por varias unidades domésticas10 cuya relación depende fundamentalmente del momento del proceso de asentamiento de cada una de ellas: así, a medida que se van concretando los primeros éxitos es más probable que exista una relación de cercanía entre todos los habitantes de una casa. Por lo general, las parejas que antes llegaron a La Rambla, que consiguieron una regularización temprana y que decidieron pronto invertir por un futuro en el pueblo no comparten casa más que con los propios hijos (también con yernos o nueras, en su caso) y algún familiar cercano de uno u otro cónyuge. Si la llegada a La Rambla es relativamente reciente o bien si no ha traído consigo la reagrupación de los hijos o la formalización de un nuevo "compromiso" 11 es más probable que la relación con el resto de los habitantes de la casa sea más difusa (primos en segundo grado, cuñados, sobrinos) o bien, inexistente, siendo también común entonces la convivencia entre inmigrantes de diferentes procedencias (particularmente bolivianos, argentinos y europeos del este, con menos frecuencia marroquíes que tienen menos oportunidades de alojarse en el casco urbano). En estos últimos casos, son frecuentes también las divisiones de las habitaciones por medio de paneles de madera artificial, de modo que puedan alojarse más personas en una misma casa; los sofás se alquilan, se extienden jarapas en el suelo. La organización al interior de las casas obedece a turnos de cocina, limpieza, duchas, etc. que no siempre se formalizan. Es figura clave la del "encargado" (también "encargada", o "encargados" cuando se trata de una pareja), la persona a cuyo nombre figura el contrato de alquiler, que recoge cada fin de mes el dinero de los subarrendados y que, como práctica habitual, no paga por la habitación que él/ella ocupa (que suele ser en cualquier caso la menos deseada: esto es, la que con mayor dificultad se subarrendará, a veces simples espacios bajo las escaleras). En ocasiones el encargado lo es de más de una vivienda (y puede mantener una habitación en cada una de ellas para uso privado) y muchas veces coincide su posición de privilegio en la vivienda con un puesto también de "encargado" o capataz en la cuadrilla de trabajadores de la que forma parte, dado que ambas posiciones dependen fundamentalmente de que un español deposite en ellos su confianza.

Por otra parte es preciso añadir que durante el proceso de asentamiento son muy frecuentes los cambios de residencia, siendo muy común realizar hasta tres diferentes en un año. Ello se debe a múltiples


6 Las comillas debido al corto periodo que abarca esta historia: no más de siete años
7 Utilizaré las palabras "migrante" e "inmigrante" indistintamente a lo largo del artículo. "Migrante" es sin duda una palabra más "neutra", con menor carga, pero no hay que olvidar que escribo desde La Rambla, y que en La Rambla los ecuatorianos son inmigrantes
8 Tengo que agradecer a Ascensión Tudela la actualización de estos datos. Le agradezco además su amistad y su generosidad, sin las que esta investigación hubiera sido mucho más difícil.
Ascensión Tudela ha ocupado diferentes cargos en la asociación "Murcia Acoge" desde su fundación y es, hoy por hoy, Coordinadora Regional de la Comisión de Educación
9 Así, durante los últimos años el ayuntamiento ha prohibido el empadronamiento de más de siete adultos por vivienda o bien de más de dos unidades familiares, probablemente sobrelimitándose en sus competencias constitucionales. La "irregularidad" de los inmigrantes, por otra parte, no es impedimento para registrarse en el padrón y aunque recientemente se ha permitido a la policía acceder a sus fuentes, las organizaciones de apoyo a los inmigrantes continúan aconsejando la inscripción
10 Soy consciente de la vaguedad y la inexactitud del concepto de "unidad doméstica" (más aún cuando lo "doméstico" hace referencia precisamente a un espacio de residencia propio, que ha sido tradicionalmente entendido como "la casa"). Intentaré una definición, para el uso que le estoy dando, como la unidad formada por aquellas personas que conviven, ponen parte de sus recursos económicos en común para el día a día y que comparten, al menos en parte, algunos proyectos de futuro. Pero esta definición continúa siendo inexacta. Fundamentalmente una "unidad doméstica" como yo la estoy entendiendo en este artículo estará compuesta por una o más personas, entre las que podrá haber una pareja (o no) y/o uno o más hijos (comunes o no), que no han formado todavía otra unidad doméstica. Sin duda varias unidades estrechamente relacionadas, así como miembros de la familia extendida, podrán compartir una misma residencia y en cierta medida recursos y proyectos, pero por norma general los gastos cotidianos así como las grandes inversiones a largo plazo se afrontarán de manera independiente
11 Utilizo la palabra "compromiso" de aquí en adelante tal y como la utilizan los ecuatorianos en La Rambla; esto es, para referirme a aquellas parejas, casadas o no, que mantienen relaciones sexuales y que normalmente (aunque no siempre) conviven juntas y forman una "unidad doméstica". Independientemente de si forman o no un matrimonio "real" (esto es, legalmente refrendado como tal) habitualmente los comprometidos se refieren a sí mismos como "marido" y "mujer"/ "esposa". Como ellos, también yo utilizaré la palabra "matrimonio" como sinónimo de "compromiso" (así como "cónyuges"), pero mantendré las comillas para señalar la posibilidad de que no haya sido legalmente refrendado
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