Ecuador DEBATE Nº 63
 
 TEMA CENTRAL

¿PUEDEN LAS REMESAS COMPRAR EL FUTURO?
ESTUDIO REALIZADO EN EL CANTÓN SAN JOSE LA LABOR, MUNICIPIO DE SAN SEBASTIÁN, EL SALVADOR
*

Blanca Mirna Benavides, Xenia Ortíz,

Claudia Marina Silva, Lilian Vega

Las remesas, que son el producto de los trabajadores migrantes, están rodeadas de mitos. Uno de los más importantes es que éstas pueden contribuir a mejorar el bienestar de los hogares que las reciben, sacándolos de la pobreza.

La migración es un fenómeno complejo que va más allá del envío de remesas. En esta temática están de fondo las relaciones y los procesos que se establecen en torno a los movimientos migratorios, así como las causas y los efectos que estos movimientos implican para la comunidad de origen de los migrantes. La historia de la migración siempre ha estado asociada de alguna manera a factores económicos de tipo negativo; en otras palabras, a la falta de oportunidades para alcanzar un nivel de vida aceptable para las familias con migrantes. En El Salvador, éste hecho marca mucho de la motivación que presentan las personas que deciden migrar, de tal manera que se configura un escenario en el que se crea una especie de mito según el cual las remesas pueden sacar a los salvadoreños de la pobreza.

El impacto de las remesas que envían los migrantes puede verse tanto a escala macroeconómica como al interior de los hogares. En el año 2001, el Gobierno salvadoreño decidió dolarizar la economía apoyándose en el argumento, entre otros de que las remesas permitirían contar con suficientes reservas en dólares como para sustituir la moneda nacional (el colón) por el dólar estadounidense. Esta situación se vio respaldada por el constante y creciente flujo de remesas que desde la década de los noventas llegan al país, hasta el punto que, según el Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR; 2002), el ingreso de remesas para el año 2001 representó el 13.6% del Producto Interno Bruto (PIB). La anterior cifra permite comprender la preocupación del Estado salvadoreño por impulsar políticas encaminadas a darles estabilidad a los connacionales en Estados Unidos y, con ello, asegurar al menos el mantenimiento del flujo actual de divisas que ingresan en el país gracias al envío de remesas. En esta línea se mueven las negociaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores para ampliar los programas temporales de permanencia de los migrantes salvadoreños en los Estados Unidos; así como la creación de instancias para la atención de la comunidad migrante, como, por ejemplo, la Dirección de Atención a la Comunidad en el Exterior, adscrita a dicho Ministerio.

Al interior de los hogares, los recursos que envían los migrantes a sus familiares entran con el país en forma monetaria o en especies (zapatos, ropa, medicinas, juguetes, etc.). Los emisores de este tipo de recursos son familiares y en ocasiones grupos o asociaciones de migrantes que velan por garantizar el bienestar comunitario. En este contexto, la migración y específicamente las remesas actúan en doble vía: por un lado, las remesas familiares contribuyen a mejorar las condiciones de vida de los que se han quedado en el país; por otra parte, la existencia de asociaciones que envían remesas colectivas satisfacen necesidades básicas en el ámbito comunitario. Esta situación muestra una dinámica donde más allá del impacto económico de las remesas, la migración es un proceso que está configurando nuevos liderazgos, los que a su vez asumen responsabilidades que el Estado no realiza por diferentes razones. Pero no siempre y en todos los casos las remesas son suficientes para salir de la pobreza, pues las instituciones estatales deben ser las principales encargadas de impulsar el desarrollo con el fin de garantizar el bienestar de la población.

En el contexto descrito, se plantea el reto de realizar investigaciones empíricas encaminadas a conocer como las remesas influyen en los hogares que las reciben. A partir de esta inquietud, el estudio que se propone presenta el caso del cantón San José La Labor, perteneciente al municipio de San Sebastián, departamento de San Vicente. Como en otras áreas rurales de El Salvador, muchos habitantes de esta comunidad han buscado como estrategia para salir de la pobreza la migración transnacional, cuya consecuencia ha sido el envío de remesas a los familiares que se han quedado. Además, esta comunidad es favorecida por el envío de remesas colectivas, canalizadas por grupos de migrantes residentes en los EE. UU. En concreto, la investigación que se presenta a lo largo de las siguientes páginas es un pequeño esfuerzo para constatar si el envío de remesas que lleva aparejado la migración transnacional está impactando de forma positiva en las condiciones de vida de la comunidad y en el bienestar de los hogares que reciben remesas, en términos de cambios en los patrones de consumo. Ello significa partir de la premisa de que los hogares con migrantes del cantón La Labor tienen un recurso adicional, gracias a percepción de remesas, que les permite aumentar la cantidad y calidad de bienes y servicios que consumen, generar ahorro, acceder a un crédito o hacer algún tipo de inversión, comprando de esta manera su futuro.

Los resultados de la investigación se presentan de la siguiente manera: en el primer apartado se plantean la problemática, objetivo general e hipótesis de investigación; en el segundo se contextualiza y caracteriza el caso de estudio; en la tercera sección se realizan diversos análisis estadísticos bivariados, con el fin de aproximarnos cuantitativamente a la problemática de estudio; en el cuarto apartado se realiza un análisis de la pobreza y se abordan cualitativamente los patrones de consumo de los hogares de la comunidad; y, finalmente, en la quinta sección, se realiza un análisis multivariado resumen del bienestar de los hogares del cantón. Asimismo, el presente estudio incorpora unas breves conclusiones con los hallazgos analíticos más significativos.

Problemática de investigación

"En nuestro país, uno de cada cuatro ciudadanos salvadoreños viven fuera de las fronteras. Ya la segunda y tercera ciudad con más salvadoreños en el mundo no están más dentro de la frontera de El Salvador, sino que se encuentran en el exterior" (Héctor Dada, Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, 2000). Las palabras de este funcionario muestran la magnitud del flujo de migrantes que dejan el país en busca de mejores oportunidades de vida; y este hecho es lo que permite el elevado y constante flujo de remesas hacia El Salvador, una de las expresiones, quizás la más visible, de la migración. Es durante la década de los noventas que este flujo se vuelve más notorio, contribuyendo a mantener a flote la macro y micro economía salvadoreña. Pero detrás de esta expresión hay procesos económicos, políticos, sociales y culturales que están transformándose a partir de los movimientos migratorios. La migración, vista por el lado de la exportación de mano de obra, es un proceso de supervivencia familiar a través del cual El Salvador está insertándose en la globalización; situación que encuentra terreno fértil en un modelo socio-económico inequitativo que dificulta el desarrollo humano de la mayoría de sus habitantes.

Actualmente, las remesas, que son el producto del trabajo de los migrantes salvadoreños, ingresan impactando a escala nacional, local y familiar. En el año 2001 el total de remesas enviadas al país fue de


* Este artículo apareció en el Volumen Desarrollo Económico Local en Centro América; Guillermo Lathrop y Juan Pablo Pérez Sáinz, edit. FLACSO-Costa Rica.

 
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