Ecuador DEBATE Nº 52
 
 COYUNTURA INTERNACIONAL

 
¿Se aproxima una recesión global?
 
Marco Romero Cevallos
 
La fragilidad de los escenarios de la economía internacional, unida al creciente descontento que manifiestan los menos favorecidos con la economía globalizada y la evidencia de introducir mayores niveles de "regulación" o "gobernabilidad" en esos procesos, deberían llevar a una evaluación objetiva de los costos y beneficios de las reformas adoptadas y de los verdaderos objetivos de la economía y de la sociedad, que no son la apertura y la liberalización comercial o financiera en si mismas, sino el bienestar económico y el mejoramiento de los niveles de vida de la mayoría de la población de nuestros países.
 
Las previsiones del FMI sobre la economía mundial en el 2001, preparadas a fines del tercer trimestre del año pasado, han debido ser revisadas a la baja a comienzos de este año, en razón de que se han presentado factores que no consideraba o a los que asignaba menor importancia a fines del año pasado; entre ellos los más relevantes son: una evolución más negativa de la economía norteamericana, un creciente deterioro de la coyuntura en el Japón y las dificultades que se manifiestan en los mercados emergentes y en los países menos desarrollados; sólo la dinámica de las economías europeas podría contrarrestar, parcialmente, esta tendencia recesiva en el mundo.
Las repercusiones de una eventual recesión de la economía norteamericana serían muy duras en particular en América Latina, que comenzaba a mostrar tímidos signos de recuperación luego de la crisis financiera internacional, en forma limitada, desigual y vacilante, debido fundamentalmente al impacto que tendría sobre sus ingresos por exportaciones y sobre los flujos de capital. Pero si el escenario de una recesión en EEUU se combina con un proceso similar en el Japón, sumando entre las dos cerca del 30% del PIB mundial (medido en términos de paridad de poder de compra), sería inevitable una recesión global; la necesidad de evitar ese riesgo ha marcado la reciente cumbre entre los líderes de los dos países.
En esta entrega revisaremos los elementos más destacados de la coyuntura económica internacional, enfatizando las perspectivas con las que ingresa el nuevo gobierno de los EEUU, sus prioridades, los probables lineamientos de política económica y sus repercusiones previsibles en Latinoamérica. Las respuestas que de la administración Bush a los desafíos presentes marcará la evolución de procesos cruciales a nivel global, particularmente en el ámbito comercial, entre otros: la reactivación de una nueva ronda de negociaciones comerciales de la OMC y la suerte del proceso de construcción del ALCA.
Perspectivas globales
La economía de los EEUU, cuyo crecimiento rebasó todos los récords anteriores, con la expansión más prolongada desde mediados del siglo pasado, se convirtió, sobre todo en la parte final de la década de los noventa, en el motor de la economía mundial. Al parecer, en este año también, la suerte de la economía mundial seguirá marcada por la coyuntura norteamericana. Por otro lado, los problemas que sufre la economía del Japón desde comienzos de la década de los noventa y la fragilidad del crecimiento en las economías europeas, no les permite remplazar a los EEUU y mantener el dinamismo de la economía mundial. Las denominadas economías emergentes, principalmente del Asia, tienen una elevada interdependencia con el crecimiento de las economías industrializadas, a cuyos mercados exportan la mayor parte de su producción; por lo tanto no tienen el margen de autonomía necesario para mantener la dinámica de la economía mundial, si bien constituyen un segmento importante para definir las tendencias globales.
En los últimos años existieron numerosos analistas que en medio de la euforia de la expansión norteamericana, saludaban la llegada de la ¨nueva economía¨, marcada por la aplicación de los avances tecnológicos, en particular en los campos de la informática y en las comunicaciones, a todas las fases de la producción, la distribución y el consumo de bienes y servicios. Se consideraba que ese proceso permitiría elevar en forma permanente los niveles de la productividad de la economía, eliminar las presiones inflacionarias y la presencia del ciclo de los negocios.
Es preciso diferenciar claramente el surgimiento y el vertiginoso auge de algunas empresas "punto com", que proliferaron en muchos países y a veces lograron espectaculares aumentos de sus cotizaciones en los mercados de valores, en gran medida debido a las expectativas que generaban, sin ninguna relación con su monto real de negocios; y, lo que oficialmente se ha definido como la "nueva economía". El último informe económico del presidente Clinton la define como "las ganancias extraordinarias en rendimiento, incluyendo el rápido incremento de la productividad, ingresos crecientes, bajo desempleo y moderada inflación, que han resultado de la combinación mutuamente reforzada de avances en tecnología de la información, prácticas de los negocios y la política económica general"1
No cabe duda que a pesar de las dificultades técnicas para medir el impacto de internet y de otros avances tecnológicos sobre el conjunto de la actividad económica, su contribución ha sido fundamental para el crecimiento económico; por ejemplo, una estimación del Departamento de Comercio de los EEUU estimaba que las industrias de tecnología de la información, que representaban menos del 10% del producto total, habrían contribuido con casi un tercio del crecimiento económico entre 1995 y 1999.2
La dinámica de este sector estuvo muy relacionada con el auge de los mercados bursátiles; no obstante, la crisis financiera internacional que arrancó en Asia y se expandió luego al mundo, puso una primera llamada de atención sobre la debilidad y las limitaciones de esas tesis. Sin embargo, como la economía norteamericana mantenía el ritmo de su expansión y no se registraban presiones inflacionarias, a pesar de que el nivel de la tasa de desempleo caía bajo el 4%; y como las cotizaciones de los valores de las compañías de los sectores tecnológicamente avanzados crecían rápidamente en la segunda mitad de los años noventa, (el índice Nasdaq que mide las tendencias de los valores de las empresas tecnológicas, alcanzaba niveles sin precedentes), entre muchos otros signos, se afianzaba la fe en la tesis de la nueva economía.
En ese contexto, desde fines de 1997 ya existieron autores como el propio Alan Greenspan, director del Fondo de la Reserva Federal, que llamaba la atención sobre "la exuberancia irracional de los mercados de valores", alertando sobre la inminencia de un ajuste en los mercados financieros que repercutiría indudablemente sobre el conjunto de la economía. Otros, como Krugman, destacaban "el regreso de la economía de la depresión", enfatizando que "por primera vez en las dos últimas generaciones, las limitaciones en el gasto privado, esto es en el lado de la demanda de la economía, impedían usar la capacidad productiva disponible y se convertían en limitaciones para la prosperidad de una gran parte del mundo"3.

1 Citado en Litan Robert: "Think Again: The Internet Economy". Foreing Policy, March-April 2001.
2 Ibidem
3 Krugman Paul: "The Return of Depresión Economics", W. W. Norton Company, New York, 2000.
 
  <----

 ---->