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- ¿Se aproxima
una recesión global?
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- Marco Romero Cevallos
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- La fragilidad de los
escenarios de la economía internacional, unida al creciente
descontento que manifiestan los menos favorecidos con la economía
globalizada y la evidencia de introducir mayores niveles de "regulación"
o "gobernabilidad" en esos procesos, deberían
llevar a una evaluación objetiva de los costos y beneficios
de las reformas adoptadas y de los verdaderos objetivos de la
economía y de la sociedad, que no son la apertura y la
liberalización comercial o financiera en si mismas, sino
el bienestar económico y el mejoramiento de los niveles
de vida de la mayoría de la población de nuestros
países.
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- Las previsiones del FMI
sobre la economía mundial en el 2001, preparadas a fines
del tercer trimestre del año pasado, han debido ser revisadas
a la baja a comienzos de este año, en razón de
que se han presentado factores que no consideraba o a los que
asignaba menor importancia a fines del año pasado; entre
ellos los más relevantes son: una evolución más
negativa de la economía norteamericana, un creciente deterioro
de la coyuntura en el Japón y las dificultades que se
manifiestan en los mercados emergentes y en los países
menos desarrollados; sólo la dinámica de las economías
europeas podría contrarrestar, parcialmente, esta tendencia
recesiva en el mundo.
Las repercusiones de una eventual recesión de la economía
norteamericana serían muy duras en particular en América
Latina, que comenzaba a mostrar tímidos signos de recuperación
luego de la crisis financiera internacional, en forma limitada,
desigual y vacilante, debido fundamentalmente al impacto que
tendría sobre sus ingresos por exportaciones y sobre los
flujos de capital. Pero si el escenario de una recesión
en EEUU se combina con un proceso similar en el Japón,
sumando entre las dos cerca del 30% del PIB mundial (medido en
términos de paridad de poder de compra), sería
inevitable una recesión global; la necesidad de evitar
ese riesgo ha marcado la reciente cumbre entre los líderes
de los dos países.
En esta entrega revisaremos los elementos más destacados
de la coyuntura económica internacional, enfatizando las
perspectivas con las que ingresa el nuevo gobierno de los EEUU,
sus prioridades, los probables lineamientos de política
económica y sus repercusiones previsibles en Latinoamérica.
Las respuestas que de la administración Bush a los desafíos
presentes marcará la evolución de procesos cruciales
a nivel global, particularmente en el ámbito comercial,
entre otros: la reactivación de una nueva ronda de negociaciones
comerciales de la OMC y la suerte del proceso de construcción
del ALCA.
- Perspectivas globales
- La economía de
los EEUU, cuyo crecimiento rebasó todos los récords
anteriores, con la expansión más prolongada desde
mediados del siglo pasado, se convirtió, sobre todo en
la parte final de la década de los noventa, en el motor
de la economía mundial. Al parecer, en este año
también, la suerte de la economía mundial seguirá
marcada por la coyuntura norteamericana. Por otro lado, los problemas
que sufre la economía del Japón desde comienzos
de la década de los noventa y la fragilidad del crecimiento
en las economías europeas, no les permite remplazar a
los EEUU y mantener el dinamismo de la economía mundial.
Las denominadas economías emergentes, principalmente del
Asia, tienen una elevada interdependencia con el crecimiento
de las economías industrializadas, a cuyos mercados exportan
la mayor parte de su producción; por lo tanto no tienen
el margen de autonomía necesario para mantener la dinámica
de la economía mundial, si bien constituyen un segmento
importante para definir las tendencias globales.
En los últimos años existieron numerosos analistas
que en medio de la euforia de la expansión norteamericana,
saludaban la llegada de la ¨nueva economía¨, marcada
por la aplicación de los avances tecnológicos,
en particular en los campos de la informática y en las
comunicaciones, a todas las fases de la producción, la
distribución y el consumo de bienes y servicios. Se consideraba
que ese proceso permitiría elevar en forma permanente
los niveles de la productividad de la economía, eliminar
las presiones inflacionarias y la presencia del ciclo de los
negocios.
Es preciso diferenciar claramente el surgimiento y el vertiginoso
auge de algunas empresas "punto com", que proliferaron
en muchos países y a veces lograron espectaculares aumentos
de sus cotizaciones en los mercados de valores, en gran medida
debido a las expectativas que generaban, sin ninguna relación
con su monto real de negocios; y, lo que oficialmente se ha definido
como la "nueva economía". El último informe
económico del presidente Clinton la define como "las
ganancias extraordinarias en rendimiento, incluyendo el rápido
incremento de la productividad, ingresos crecientes, bajo desempleo
y moderada inflación, que han resultado de la combinación
mutuamente reforzada de avances en tecnología de la información,
prácticas de los negocios y la política económica
general"1
No cabe duda que a pesar de las dificultades técnicas
para medir el impacto de internet y de otros avances tecnológicos
sobre el conjunto de la actividad económica, su contribución
ha sido fundamental para el crecimiento económico; por
ejemplo, una estimación del Departamento de Comercio de
los EEUU estimaba que las industrias de tecnología de
la información, que representaban menos del 10% del producto
total, habrían contribuido con casi un tercio del crecimiento
económico entre 1995 y 1999.2
La dinámica de este sector estuvo muy relacionada con
el auge de los mercados bursátiles; no obstante, la crisis
financiera internacional que arrancó en Asia y se expandió
luego al mundo, puso una primera llamada de atención sobre
la debilidad y las limitaciones de esas tesis. Sin embargo, como
la economía norteamericana mantenía el ritmo de
su expansión y no se registraban presiones inflacionarias,
a pesar de que el nivel de la tasa de desempleo caía bajo
el 4%; y como las cotizaciones de los valores de las compañías
de los sectores tecnológicamente avanzados crecían
rápidamente en la segunda mitad de los años noventa,
(el índice Nasdaq que mide las tendencias de los valores
de las empresas tecnológicas, alcanzaba niveles sin precedentes),
entre muchos otros signos, se afianzaba la fe en la tesis de
la nueva economía.
En ese contexto, desde fines de 1997 ya existieron autores como
el propio Alan Greenspan, director del Fondo de la Reserva Federal,
que llamaba la atención sobre "la exuberancia irracional
de los mercados de valores", alertando sobre la inminencia
de un ajuste en los mercados financieros que repercutiría
indudablemente sobre el conjunto de la economía. Otros,
como Krugman, destacaban "el regreso de la economía
de la depresión", enfatizando que "por primera
vez en las dos últimas generaciones, las limitaciones
en el gasto privado, esto es en el lado de la demanda de la economía,
impedían usar la capacidad productiva disponible y se
convertían en limitaciones para la prosperidad de una
gran parte del mundo"3.
- 1 Citado en Litan
Robert: "Think Again: The Internet Economy".
Foreing Policy, March-April
2001.
- 2 Ibidem
3 Krugman Paul: "The Return of Depresión Economics",
W. W. Norton Company, New York, 2000.
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