Ecuador DEBATE Nº 63
DEBATE ANALISIS
LOS MISIONEROS SALESIANOS Y EL MOVIMIENTO INDIGENA DE COTOPAXI, 1970-2004
Carmen Martínez Novo*
La organización política es otro éxito de los salesianos en conjunto con las comunidades del área. Sin embargo, con respecto a esto los religiosos son más críticos, ya que se reprocha la falta de compromiso y quizás la corrupción de la dirigencia, así como la falta de un proyecto político coherente
Introducción1
A fines de la década de los sesenta la orden Salesiana abrió una misión con sede en Zumbahua, una parroquia localizada en el páramo de Cotopaxi, cerca del volcán Quilotoa. La parroquia se encuentra entre los 3,200 y 4,000 metros sobre el nivel del mar y está poblada mayoritariamente por campesinos quichua-hablantes. Esta misión es aprobada por la orden Salesiana y el Obispo de Latacunga entre 1971 y 1973, y continúa hasta el presente. Los Salesianos, influidos por el espíritu progresista del Concilio Vaticano II (1965) y de las Conferencias de Medellín y Puebla, buscan combinar la evangelización de los campesinos indígenas con su desarrollo humano. Asumen "desarrollo humano" como el acompañar a los campesinos en la lucha por el acceso a la tierra y una mejor explotación de este recurso en una zona donde por siglos habían dominado las haciendas. Zumbahua fue una hacienda que perteneció a la orden religiosa de los Agustinos, pasando a manos de la Asistencia Social con la ley de beneficencia de 1908 y fue más tarde repartida entre los campesinos con la reforma agraria de 1965.
Los Salesianos impulsaron desde los años setenta una serie de proyectos de desarrollo agrario, a veces en cooperación con organismos gubernamentales, a los que los Salesianos representaban en la zona, o con organizaciones no gubernamentales. Las historias escritas por los misioneros en colaboración con educadores indígenas señalan las acciones y movilizaciones realizadas para alcanzar la atención estatal a sus demandas por largos y penosos trámites con instituciones públicas. La dificultad de realizar estos trámites convenció a los campesinos y sus acompañantes de la necesidad de trabajar en la educación. Sus análisis de la zona establecían que a principios de los años setenta existía un setenta por ciento de analfabetismo en los varones y noventa y cinco por ciento en las mujeres (Manangón, Baltazar y Trávez 1992). Como respuesta, se inicia la educación indígena, un proyecto informal de alfabetización en 1976 que más tarde se enmarca dentro de la campaña nacional de alfabetización promovida por el gobierno Roldós-Hurtado (1979-1984). Unos años más tarde, debido a que los niños empiezan a acudir a los programas de alfabetización en mayor medida que los adultos por falta de escuelas fiscales en muchas comunidades, los centros de alfabetización se expanden paulatinamente y se constituye una red de guarderías y escuelas primarias bilingües. Las escuelas promovidas por los Salesianos fueron reconocidas por el estado ecuatoriano bajo el nombre de Sistema de Escuelas Indígenas de Cotopaxi (SEIC), meses antes de que se creara la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) en noviembre de 1988. Estos datos muestran el carácter pionero del proyecto Salesiano dentro del proceso educativo bilingüe del Ecuador.
La necesidad de profesionalizar a los maestros bilingües en el contexto de la oficialización del programa, condujo a que se cree la secundaria bilingüe Jatari Unancha entre 1989 y 1991 y más tarde, en 1994, un programa universitario de Licenciatura en Educación Intercultural Bilingüe que titula maestros rurales y en menor medida (2002) técnicos en agronomía (el Programa Académico Cotopaxi, PAC, inserto en la Universidad Politécnica Salesiana). Este proyecto educativo, que representa la iniciativa más importante de la misión Salesiana de Zumbahua, se basa desde el principio en una concepción profundamente política de la educación rural, inspirada tanto en la Teología de la Liberación como por la Pedagogía del oprimido de Paulo Freire (1970). Los campesinos indígenas formados en las escuelas del SEIC, en el colegio Jatari Unancha, y en el PAC juegan papeles destacados en las organizaciones de primer y segundo grado de la zona, así como en el movimiento indígena de Cotopaxi y en el movimiento indígena a nivel nacional.
En este artículo propongo que los salesianos, a través de iniciativas de lucha por la tierra, desarrollo rural y educación intercultural bilingüe contribuyeron a la organización política de los campesinos del Quilotoa. Además, los salesianos, reforzaron las estructuras comunitarias y de las organizaciones de segundo grado, animando a partir de 1978 las primeras reuniones del que será el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), una de las ramas más militantes y políticamente activas del movimiento indígena ecuatoriano. Planteo que el trabajo de la Misión Salesiana ha contribuido sustancialmente a que Cotopaxi sea una de las provincias del Ecuador, si no la provincia, de mayor solidez y militancia del movimiento indígena.
Aunque en la zona del Quilotoa han trabajado numerosas organizaciones nacionales e internacionales, gubernamentales y no gubernamentales tales como el Fondo de Desarrollo Rural Marginal (FODERUMA), el Centro Andino de Acción Popular (CAAP), Swiss Aid, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP), la cooperación alemana GTZ y muchas otras, la Misión Salesiana es la que ha tenido mayor continuidad (más de tres décadas de trabajo sin interrupciones) e impacto. Además, en ocasiones, algunas de estas otras organizaciones han trabajado a través de o en colaboración con los salesianos.
Este artículo es un avance de una investigación en la que seguiré profundizando en el futuro, por lo que algunos aspectos son todavía aproximaciones iniciales a un tema complejo. Mi propósito es analizar el proyecto Salesiano, los supuestos en los que se basa, sus logros y dificultades y, sobre todo, cómo este proyecto se articula con las experiencias, deseos, e interpretaciones de la realidad de los campesinos de la zona. Los puntos de vista de los campesinos indígenas son a veces similares, a veces diferentes, y a veces incluso logran moldear y transformar el proyecto inicial de los salesianos. A su vez, el proyecto salesiano tiene un impacto considerable en muchos aspectos de la vida campesina. Mi intención es realizar un análisis cultural tanto del proyecto de los salesianos, que argumentaré que busca de alguna manera dar forma a una utopía rural Andina, como de las necesidades, deseos e interpretaciones indígenas que caracterizaré como más prácticos y quizás más cosmopolitas. Me centraré consecutivamente en tres aspectos que dan forma a dicho proyecto: el desarrollo agrario, la educación
* Profesora- Investigadora, FLACSO, Ecuador, cmartinezn@flacso.org.ec, Páez 19-26 y Patria, Quito, Ecuador.
1 Esta investigación fue financiada por una beca de investigación de Northeastern University, Boston. Francisco Rhon y el personal del Centro Andino de Acción Popular contribuyeron con contactos, apoyo logístico y un conocimiento de décadas. En especial agradezco a Margarita Guachamín por la trascripción de las entrevistas y a Daniel Flores por acompañarme con entusiasmo al campo, a Rodrigo Guanotuña que participó en el proyecto como asistente de investigación; a los padres Luiggi Richiardi, Jose Luís, José Manangón, Marcelo Farfán y Javier Herrán La ayuda de Rodrigo Martínez fue esencial. Agradezco a FLACSO y en particular a Fernando Carrión, Adrián Bonilla y Felipe Burbano por permitir el tiempo y espacio suficiente para escribir estas reflexiones. Los colegas de FLACSO me ayudaron con sus comentarios en el taller de investigación. Carlos de la Torre y Francisco Rhon leyeron el texto y ofrecieron valiosas contribuciones. Finalmente, agradezco a los estudiantes de mi taller de tesis "Religión, Identidad y Política" en FLACSO, especialmente a Raúl Cevallos, Antonio Duchi, Juan Illicachi, Krzysztof Krzyskow, y Mares Sandoval.
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