Ecuador DEBATE Nº 64
 
 PRESENTACION

PRESENTACION

Ecuador vivió el 20 de Abril, una situación que si bien tiene similitud con otras en los últimos nueve años, en que se derrocaron a los Presidentes Bucaram y Mahuad, connota diferencias respecto a los actores y formas de la protesta, en un escenario de profunda crisis política, graficada en la expresión "que se vayan todos para refundar el país", expuesta en pancartas, muros y coreada por los manifestantes, lo que implica un profundo rechazo a los partidos políticos y sus formas mafiosas, según lo expuesto por F. Bustamante, de hacer política. Destacándose que la intensidad de las acciones, simbologías y lenguajes se ubicó principalmente, a momentos casi exclusivamente en Quito, la capital y sus alrededores, mientras otras ciudades, como Guayaquil incidieron con sus demandas locales, no por ello ausentes de visiones sobre las funciones del Estado.

Las variaciones que se pueden extraer de este acontecimiento, que ilustra la desconsolidación de las democracias en América Latina y particularmente en los países Andinos, con la correspondiente desinstitucionalización del sistema, estructuralmente afectados desde los años 90 del siglo pasado por la aplicación del ajuste estructural, externamente organizado y dirigido, requiere, más allá de la elaboración de los hechos y la construcción de éstos como datos analíticos, de interpretación conceptuales y aproximaciones teóricas que posibilitan explicaciones no solo para su comprensión sino además para ilustrar futuras intervenciones políticas. Tal es la intención del Tema Central del presente número, como un aporte al debate hacia refundar democracias legítimas y legitimadas, incluyentes y responsables del bien común.

Una de las explicaciones a las visibles diferencias podría provenir de que al parecer, los movimientos sociales como el indígena, que impulsan las demandas sociales en la década de los 90 e inicios del presente, sin haberse agotado, son reemplazados por un nuevo ciclo político, el de la protesta, como forma más generalizada como nueva forma de lucha producida en un espacio más amplio, de carácter global, en correspondencia con el actual orden (des-orden) mundialmente vigente.

El artículo de José Sánchez Parga parte de dos interrogantes para explicar el fenómeno: a qué nuevo orden corresponde este ciclo de la protesta, aparentemente defensivo y reactivo; y en consecuencia, cuáles son sus alcances, a la escala global a la que interpretan. Preciso es, nos señala el autor, que los movimientos sociales en su búsqueda de la igualdad social, coadyuvan a fortalecer la democracia, al contrario la protesta desestabiliza gobiernos y desinstitucionaliza a la democracia como sistema y forma de representación.

Desde esta óptica también pueden ser leídos los textos de Marcelo Varnaux Garay, "Octubre Negro Boliviano", y de Juan Romero, Carlos Pinto y Eduvio Ferrer, "La consolidación hegemónica de la democracia en Venezuela". En ambos casos, las acciones de protesta afectan a los gobiernos elegidos, aunque con resultados finales distintos, en Bolivia renuncia el Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y en el otro, Venezuela se fortalece la figura presidencial de Hugo Chávez. Sin embargo, en los dos y en el ecuatoriano, el sistema entra en cuestionamiento, se deslegitima y pone en cuestión al Estado, que para unos debe refundarse, lo que en Bolivia supuso un acuerdo de convocatoria a una Asamblea Constituyente, algo parecido se enuncia para Ecuador, y en Venezuela desemboca en la consolidación hegemónica de las propuestas y personalidad del presidente Chávez. Los resultados de la protesta, a más de las insospechadas formas de acción de las que es portadora, la violencia puede ser una de éstas, pueden devenir en situaciones complejas, contradictorias e incluso antidemocráticas.

Más allá de la contextualización mencionada, los estudios sobre Venezuela y Bolivia, a más de los aportes metodológicos acerca de la democracia procedimental y de la teoría de los conflictos, nos ofrecen importantes entradas analíticas para explicarnos las entramadas condiciones, con variaciones propias de cada historia nacional, por las que atraviesan las democracias en nuestros países.

Para el caso ecuatoriano, la intensidad de la protesta quiteña, mostraría a la clase media como un actor relevante de las movilizaciones. Los valores que la impulsan, a más de su referencial interés en el estado democrático, contendría elementos simbólicos de carácter aristocrático. Estas valoraciones posibilitarían una mejor, y más amplia explicación a la fuerza movilizadora de su participación, dotándoles de un sentido de "civismo", según nos propone Pablo Ospina, en un país en el que el Estado liberal, en su sentido conceptual, es "una aspiración inconclusa", no realizada.

Esta frustrada aspiración de un orden fundado en el estado liberal provendría de que el sistema político está constituido fundamentalmente, aunque no exclusivamente, por las corporaciones y mafias, a veces enmascaradas en partidos políticos, que dominan el estado y la política, que se reproducen de las rentas públicas hacia mantener y extender sus clientelas electorales, según nos explica Fernando Bustamante en su análisis de coyuntura.

Los valores intrínsecos a la democracia liberal: la libertad, la igualdad y la fraternidad, ya no constituyen los fundamentos, la razón de estado, del nuevo (des) orden mundial, la maximización de las ganancias, su apropiación a ultranza por corporaciones multinacionales, forman la base de la reproducción del capital a escala mundial, hacia ello se manipulan los "viejos ideales de la Ilustración", como nos señala José María Tortosa.

En Debate Agrario Rural, la contribución de Miguel Zamora, nos advierte del importante crecimiento de la participación de los supermercados en la venta al detal de los productores de la canasta doméstica de procedencia agropecuaria. Este crecimiento, paralelo al decrecimiento de las tiendas de barrio y mercados mayoristas, estrecha los canales de comercialización, de los productores, en su mayoría campesinos, lo cual les dificulta las posibilidades de venta y de rentabilización de sus productos. Para quienes pueden acceder a recursos para aplicar cambios tecnológicos y de gestión, hacia cumplir con estándares de calidad y volúmenes, los supermercados, al final de la cadena agroalimentaria, son una opción de venta y obtención de precios previsibles.

La sección Análisis contiene dos artículos que tienen en común interpelar a las Ciencias Sociales hacia dotarse de nuevos y más amplios métodos y conceptualizaciones para poder comprender fenómenos y realidades poco e insuficientemente explicadas. Así, Madeleine Alingué observa que las interpretaciones ofrecidas a la problemática de las comunidades afro en América Latina (afrolatinas), parecen evadir, en la presunción de invisibilidad de estas comunidades e individualidades, que su identidad proviene de una "presencia y consciencia colectiva que se moviliza en diferentes escenarios". La búsqueda y utilización de metodologías renovadas, alejadas de perspectivas etnocentristas, basadas en observaciones "situacionales" multidisciplinarias, son necesarias para captar como les es posible concebir un "entre dos mundos".

Felipe Mansilla observa que las relaciones entre la consciencia mundial y los elementos colectivos de lo que Freud denominó el super-ego, en la esfera de la cultura, aún no han sido suficientemente abordadas por la teoría psicoanalítica para esclarecer la problemática, en sociedades del denominado Tercer Mundo, entre la consciencia colectiva y los modelos que se asumen como aspiraciones insertas en el término desarrollo.

En la sección Reseñas, Teodoro Bustamante comenta la publicación: "Los rostros de la deuda", puesta al público en versión CD, un importante esfuerzo hacia la resolución de este acuciante problema. Guillaume Fontaine, reconocido especialista en temas ambientales, presenta la obra de Iván Narváez Derecho Ambiental y Sociología ambiental, importante contribución tanto a la jurisprudencia como a la agenda para la acción y la investigación académica.

LOS EDITORES

 
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