Ecuador DEBATE Nº 64
 
 COYUNTURA

mundial ha entrado en una forma de imperialismo que no es sólo cuestión de un gobierno sino que lo es de un sistema, el de un capitalismo financiero multinacional e intergubernamental a la vez. No se tolera ninguna resistencia al orden así impuesto" 11.

En esa tendencia general hacia la involución intervienen dos factores, uno social y el otro político. El primero se refiere al aumento de la desigualdad entre países, hecho que prácticamente nadie discute, y al de la desigualdad dentro de algunos países, entre los cuales, una vez más, hay que incluir a los Estados Unidos12. El segundo factor es el problema no resuelto de Palestina-Israel, que actúa como motor de otros problemas como el terrorismo internacional y que interviene en las decisiones geopolíticas y militares de los Estados Unidos en la zona. El problema Palestina-Israel viene agravado, como si de un fractal se tratase, por la tendencia observada, por lo menos desde el año 2000 con un aumento de la pobreza tanto dentro de Israel como de Palestina13. Relacionado con ello o no, también está la tendencia observable en el Estado de Israel a convertirse en un Estado racista, cercano al viejo modelo sudafricano del "apartheid". "Es una de las ironías de la historia el que los judíos que, en los Estados Unidos, Europa o Israel, habían estado presentes de una manera desproporcionada en las luchas por los derechos humanos y las libertades civiles sean ahora los que apoyan las políticas de un gobierno israelí de ultraderecha que amenaza con convertir a Israel en un Estado racista. Porque si Sharon apalanca su prometida retirada de Gaza de forma que se convierta en una presencia de Israel en Cisjordania de forma que ya no se pueda desocupar (un punto que algunos observadores juzgan que ya se ha alcanzado), lo que esas políticas van a producir es, con certeza, un régimen racista" 14.

El nuevo orden

Unas palabras sobre el uso de "desorden" en lugar de la más trillada frase de "orden mundial". Decía Maquiavelo que "nada hay más difícil de realizar ni nada de más dudoso éxito en la práctica que la implantación de nuevas instituciones, pues el introductor tiene como enemigos a cuantos obtuvieron provecho del régimen anterior y encuentra sólo tímidos defensores entre los favorecidos con el orden nuevo, timidez que nace tanto del miedo a los adversarios como de la incredulidad de los hombres, los cuales no se convencen de la bondad de algo nuevo hasta que no lo ven confirmado en la práctica". De la dificultad de instaurar un nuevo orden no se puede dudar. Los propagandistas nazis usaron "Nuevo Orden" para expresar sus intentos de reconfigurar el mundo, que, obviamente, no se produjo. Pero también se puede citar, como fracaso, "la Declaración sobre el Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional", aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974.

El Nuevo Orden de los Bush no tendría que ser más fácil si no fuese porque concurre una circunstancia particular. Gramsci, en sus Escritos Juveniles, decía que "donde existe un orden es más difícil decidirse a sustituirlo por un orden nuevo". Lo que ahora sucede es que sí se había producido la quiebra de un orden anterior: el de la Guerra Fría. El primer presidente Bush se refirió a un "nuevo orden mundial" el 11 de septiembre, pero de 1990 para referirse a lo que estaba intentando hacer en la I Guerra de Irak y que se resumía en la esperanza de que una alianza liderada por los Estados Unidos iniciara el fin de la intermitencia de la asunción, por parte de su Gobierno, del papel de "sheriff internacional"15. Si el nuevo orden era el de un mundo liderado por el Gobierno del primer Bush, como proyecto no era tan nuevo. Ahora se trataba de darle estabilidad o de hacerlo irreversible.

En abril de 1989 el Presidente de los Estados Unidos todavía se tenía que oír, de boca de Manfred Wörner, secretario de la OTAN, que "Gorbachov estaba conduciendo la Historia". En junio del mismo año, Gorbachov seguía expresando el abandono de la Doctrina Breznev. Ese agosto el gobierno húngaro abrió sus fronteras con Austria de forma que los "turistas" de la República Democrática Alemana pudieron llegar a la República Federal, colapsando el sistema y generando una oportunidad real de que Alemania se reunificase16. El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín, que fue el fin del principio. De hecho, Gorbachov, en su encuentro con Bush en Malta, intentó salvar lo insalvable e instaurar una nueva era de cooperación soviético-estadounidenses como medio de mantener la Unión Soviética. Pero con la unificación alemana la Guerra Fría (el viejo orden) había terminado: era el principio del fin, que se produjo, primero, en julio de 1991 con el rechazo del Grupo de los 7 a ayudar económicamente a Rusia, después con el fracasado golpe de Estado en Rusia en agosto de 1991 y, finalmente, con el colapso de la Unión Soviética en diciembre de 1991.

Mientras tanto, en agosto de 1990 el ejército iraquí invadió Kuwait, con mayor o menor bendición de la embajada estadounidense en un famoso encuentro entre Abril Glaspie y Sadam Husein el 25 de julio. Entre el 16 y el 17 de enero de 1991 comenzaron los bombardeos contra Irak, después de haber obtenido aprobación del Congreso de los Estados Unidos y una declaración del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El 3 de marzo las autoridades iraquíes aceptaron los términos del alto al fuego.

Para Bush y Scowcroft, la I Guerra del Golfo fue la prueba de que se había iniciado el orden mundial que ellos deseaban. En su opinión, había sido una "espléndida guerrita" ("a splendid little war" como llamó John Hay, Secretario de Estado del presidente McKinley, a la guerra con España de 1898). Había permitido salir de la resaca de Vietnam y había permitido que Bush comparara la invasión de Kuwait con el desafío hecho por Hitler al Tratado de Versalles. El nuevo orden que ahora emergía lo hacía "libre de la amenaza del terror, más fuerte en la defensa de la justicia y más seguro en la búsqueda de la paz". En el libro recién citado, Scowcroft reconoce que "nuevo orden mundial" "se refería inicialmente a sólo un aspecto muy limitado, al de la agresión entre Estados", pero que fue después "ampliado hasta hacer irreconocible la frase inicial".

Este "nuevo orden", a tenor de una rueda de prensa de James Baker el 13 de noviembre de 1990, tenía


11 Monique Chemillier-Gendreau, "Contre l'ordre impérial, un ordre public démocratique et universel", Le Monde diplomatique, diciembre 2002, pág. 22.
12 José María Tortosa, "Pobreza y desigualdad social", Tendencias en desigualdad y exclusión social, J.F. Tezanos ed., Madrid, Sistema, 20042.
13 Greg Myre, "Poverty worsening in Israel and Palestinian areas, 2 studies find", The New York Times, 24 de noviembre de 2004. La línea de pobreza usada en Israel es de 400 dólares por persona al mes o 1.000 dólares para una familia de cuatro miembros. La utilizada en Palestina es de 410 dólares al mes para una familia de 6. Aun así, la tasa de pobreza medida de esta forma es el doble de la que se puede recabar en Israel con su línea de pobreza mucho más alta.
14 Henry Siegman "Sharon and the future of Palestine", New York Review of Books, LI, 19, 2 de diciembre de 2004.
15 Véase la recensión del libro de George Bush y Brent Scowcroft (Asesor de Seguridad Nacional), A World Transformed, Nueva York, Alfred A. Knopf, 1998, en James Chace, "New World Disorder", The New York Review of Books, XLV, 20, 27 de diciembre de 1998.
16 Para tener presentes los puntos de referencia históricos más señalables, recuérdese que los sucesos de la Plaza de Tiananmen se produjeron el 4 de junio de 1989.
 
 <----

 ---->