Ecuador DEBATE Nº 64
TEMA CENTRAL
mismos gobernados por las fuerzas e intereses del capital globalizado, y que protagoniza internacionalmente el FMI, el Banco Mundial, la OMC y todos los otros organismos del desarrollo financiero y de la cooperación en el mundo.
Las democracias en el mundo entero cambian de naturaleza y de signo: ya no responden a los paradigmas de la "tercera ola de democratización", iniciada en los 70, sino a una "exportación democrática" en todo el mundo, impuesta más o menos coactiva o coercitivamente, y en algunos casos extremos más recientes por la fuerza de las armas10. Mientras que los EEUU llegaron ya a imponer militarmente la democracia, los países de la Comunidad Europea la promovieron con presiones o chantajes más o menos enérgicos, pero en cualquier caso "la promoción democrática por los gobiernos del Norte es parte de un amplio y hegemónico proyecto de dominación global" 11. La democracia se convierte así en el régimen político más legítimo y legitimable, por medio del cual puede implementarse el régimen económico más excluyente y productor de mayores desigualdades.
Cuando en su última fase de desarrollo financiero, el capital se reproduce en base a la concentración y acumulación de riqueza, tal modelo de "producción" impide toda posible distribución. En esta fase del desarrollo capitalista, en el que toda producción de riqueza es resultado de su concentración y acumulación, no hay posibilidad alguna de ampliar la participación social en la riqueza producida. Más aún, o peor aún, tal modelo concentrador y acumulador hace que todo crecimiento económico únicamente sea posible, en la medida que genera desigualdad; sólo a condición de generar inequidad el nuevo modelo de acumulación y concentración de capital produce crecimiento económico. O formulado en términos opuestos: si el Estado o el gobierno político de la economía en contra de los principios neoliberales y del orden económico mundial, implementa políticas y programas sociales de carácter redistributivo, inevitablemente frenan o reducen el crecimiento económico de acuerdo al actual modelo concentrador y acumulador de capital. Sólo frenando esta forma de crecimiento económico en el actual ordenamiento global del capital, sería posible la participación social y una reducción de la exclusión social. En conclusión: pensar que cualquier crecimiento económico mejora o amplía la distribución, supone ignorar el cambio de modelo económico en el que actualmente tiene lugar la producción de riqueza en el mundo. De ahí la necesidad de pensar más bien la posibilidad del "decrecimiento" no tanto como la única alternativa para frenar la exclusión o reducir la inequidad, sino en cuanto antítesis teórico-política12.
En este nuevo ciclo político de la economía y bajo el nuevo modelo de desarrollo capitalista, se establece un régimen de constante y creciente exclusión social, al impedir o reducir a mayor o menor escala la participación social. Las reivindicaciones y demandas de mayor participación, que habían dado lugar a los movimientos y conflictos sociales, y sobre las cuales se había "ordenado" el conflicto democrático, se desgastan y comienzan a declinar, para ir siendo progresivamente sustituidas por las protestas contra los gobiernos y políticas neoliberales, contra el nuevo orden económico mundial y más directamente contra el despojo que supone la creciente exclusión social.
La no-participación social en la riqueza y la no-distribución social más que producir pobres y mayor empobrecimiento responde a una lógica y dinámica de violentas exclusiones por todo el tejido de la sociedad, que da lugar no tanto a "excluidos", puesto que nadie queda nunca sociológicamente "fuera" de la sociedad, cuanto a la supresión, a la ruptura, al rechazo y negación de la participación en la sociedad, pero a la que nunca se deja de pertenecer. Esto es lo que explicará la protesta y no tanto la pobreza. Toda la violencia social se cifra en estar en la sociedad pero sin poder participar de ella, siendo constantemente excluido de ella. Y sólo esta violencia social explica y justifica la violencia de la protesta política, tanto como el carácter defensivo y reactivo de su lucha.
En este sentido el nuevo modelo de acumulación y concentración de riqueza provoca una exclusión social, que si bien empobrece a los más pobres, tiene efectos todavía tanto o más destructivos allí precisamente donde la inclusión social representa el lugar más simbólico y estratégico de toda sociedad: la clase media. Al ser la clase media, la que mejor interpreta la igualdad en toda sociedad, la que mejor atenúa las tensiones y contradicciones y el conflicto entre sus polos más opuestos, la mayoría pobre y la minoría rica, la que equilibra las tensiones y mejor define ese "bien común" o "intereses colectivos" más ampliamente compartidos, es también la clase media, la que mejor ha protagonizado las demandas y reivindicaciones de mayor participación social, económica y política. Por eso también será la clase media el lugar privilegiado, donde se expresará tanto el nuevo fenómeno de exclusión social como la protesta política13.
Aunque no sea el caso de desarrollar aquí, hay que tener en cuenta que en una sociedad de mercado toda posible integración social así como toda exclusión social comienzan y concluyen por la exclusión del mercado.
De ninguna manera fue casual que los organismos internacionales (FMI y Banco Mundial) junto con la cooperación internacional inventaran, promovieran y financiaran el programa de "lucha contra la pobreza", para encubrir sobre todo y en parte atenuar el poderoso proceso de exclusión social generado por el nuevo modelo de "producción de riqueza", y al mismo tiempo inventaran, promovieron y financiaran el programa sobre "gobernabilidad", también para encubrir y en cierto modo paliar la ingobernabilidad propia de la protesta provocada por los gobiernos, sus políticas y toda la "gubernamentalidad" neoliberales. Ambos programas, "lucha contra la pobreza" y "gobernabilidad" contaron no sólo con un enorme financiamiento sino también con un colosal dispositivo de elaboración ideológica, al que se añadió un extraordinario operativo político en todo el mundo.El nuevo orden político internacional ha tratado de reconvertir las demandas y reivindicaciones de mayor participación social en la "lucha contra la pobreza", a la vez que se trasladaba toda la problemática de los gobiernos democráticos a la "gobernabilidad" de las sociedades, como si el conflicto social planteara problemas o dificultades de gobierno, cuando era de hecho toda la gubernamentalidad neoliberal, las políticas y programas de gobierno del orden global, las que además de anular el conflicto democrático, impidiendo toda posible participación social, provocaba la nueva ingobernabilidad del ciclo político de la protesta.
10 Abraham Lowenthal (Exporting Democracy: The United States and Latin America, The John Hopkins University Press, 1991) demuestra que las políticas prodemocráticas responden a un proyecto de dominación, como el que refleja la obra de Joshua Muravchik, Exporting Democracy: Fulfilling America´s Destinity (The AEI Press, 1991). Las elecciones democráticas en Afganistán y en Irak bajo las armas de un ejército de ocupación son la muestra más flagrante y brutal de la "democracia forzada".
11 Gordon Crawford, "Promoting Democratic Governance in the South", en The European Journal of Development, vol. 12, n.1, june 2000:25. Sophia Mappa ("L´injonction démocratique dans les politiques européennes de développement", en Sophia Mappa (edit.), Développer par la démocratie? Injonctions occidentales et exigences planétaires, Karthala, Paris, 1995) demuestra con abundante documentación oficial el chantaje democrático, al que los Estados y gobiernos condicionan su "ayuda al desarrollo".
12 Cfr. J. Sánchez Parga, "Sin (creciente) inequidad no hay crecimiento económico", en Socialismo y Participación, n. 93, 2005; N. Georgescu Roegen, La décroissance, Sang de la terre, Paris, 1995; Serge Latouche, " Pour une société de decroissance", Le Monde Diplomatique, nov. 2003.
13 Un análisis teórico de la exclusión social y una crítica de la "pobretología" pueden encontrarse en J. Sánchez Parga, "Despensar la pobreza desde la exclusión", en Ecuador Debate, n. 51, diciembre 2000; Fr. Houtart & Fr. Polet, "Cómo se construye la pobreza y sus discursos", en Ecuador Debate, n. 51, diciembre 2000.
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