Ecuador DEBATE Nº 64
DEBATE ANALISIS
Cuarto el escenario filosófico
Desde las Américas y particularmente desde el Caribe numerosos intelectuales han formulado interpretaciones filosóficas de la afrolatinidad. Estas producciones se ubican esencialmente dentro del movimiento "Pan africanista".
El proceso pan africanista contiene varias alas: el providencialismo histórico de Blyden y el sionismo afro de los Rastafaris (centralismo de la providencia divina, el éxodo, el exilio, la diáspora y el retorno a la madre Africa), el historicismo racial de Marcus Garvey y de la "Negritude" de Leopold Sedar Senghor (centralidad de la diferencia y lucha de razas/ clase. Autores más contemporáneos producen sobre la relación Raza/Clase/Desarrollo como James, Fanon, Stuart, Rodney, y, por último autores como Paul Gilroy proyectan dentro de la globalización del mundo africano con el concepto del Black Atlantic. Estas diferentes tendencias han contribuido a reformular las prácticas políticas "afro". Desde un sentido de unicidad y centralismo africano las recientes interpretaciones filosóficas e históricas de la afrolatinidad diversifican y complejizan los escenarios "afro", dándoles unidad de comprensión.
El trabajo de memoria
La antropóloga Anne-Marie Losonczy afirma que se puede identificar dos registros de la memoria de las comunidades "negras": una, la memoria explícita: expresados en los rituales colectivos alrededor de los santos, gestos, items musicales e icnográficos separados de los sistemas religiosos africanos olvidados, y, otra la memoria implícita: memoria discursiva y fundadora del mito de origen que permite decir y pensar la diferencia, la jerarquía y el sufrimiento.
Primero, estas diferenciaciones son pertinentes solo si se parte del supuesto de que la memoria se puede fragmentar. Creo, al contrario que la memoria afrolatina es la yuxtaposición de diversidades articuladas. La memoria afrolatina es una memoria "viva", que mezcla constantemente estas categorías y muchas otras que le permite conformar la memoria presente. Memoria "presente" que se manifiesta individual como colectivamente. La afrolatinidad se expresa a través de la reapropiación de espacios geográficos con redefinición de la territorialidad, con aptitudes de alta competición y flexibilidad para crear lógicas propias de construcción sociales.
Por ello, las amplias y diversas manifestaciones son un constante trabajo de memoria que no puede reducirse a categorías científicas de acción.
Dar cuenta hoy del significado de estas expresiones es donde radica el reto de las ciencias sociales en América Latina. A América le pertenece esta identidad, esta memoria, por lo tanto implica una opción metodológica opuesta a la visión estática y normativa de la investigación, evitando las manipulaciones ideológicas de la cultura; renovar los modos de observación adaptándolos a los contextos, a los actores y demandas sociales, tal como se definen hoy.
Porque no podemos escapar a la Historia, las ciencias sociales como productores de saber y de sentido entran a jugar un papel fundamental en la comprensión de nuestra Historia.
Bachelar dice que nuestras dificultades en aprender nuestra realidad tiene sus raíces en "obstáculos epistemológicos". Frente al tema afrolatino, y al "otro" en general, el primer obstáculo en las ciencias sociales son las costumbres intelectuales que prefieren los conjuntos monopolíticos a espacios plurales. El segundo obstáculo retomando a Renato Ortíz2, es que no existen tanto ciencias centrales como periféricas, en el sentido de la "subalterneidad", no existen dos ciencias, central versus periférica, occidental versus oriental, burguesa versus proletaria. Nuestras nuevas formas de habitar el mundo consisten en reconversiones culturales que revelan que la modernidad no es solo un espacio o un estado al que se entra del que se emigra, es más bien una condición que nos envuelve en todo contexto.
El tercer obstáculo es que el desarrollo de las ciencias sociales parte del supuesto que la experiencia histórica europea es universal y sus formas del conocimiento se convierten en las únicas válidas y objetivas.
El cuarto obstáculo es político, las ciencias sociales nacen durante los siglos XVIII y XIX en un contexto marcado por dos experiencias fundamentales. La constitución de los estados nacionales en las Américas y la organización colonial del mundo3. Con el inicio del colonialismo en América, Asia y África comienza simultáneamente la constitución colonial de los saberes, de los lenguajes, de la memoria y del imaginario4. Por primera vez, entonces, se organiza la totalidad del espacio y del tiempo en una gran narrativa universal, donde las ciencias sociales revelan ser una pieza clave para la interpretación del proyecto moderno de estado.
América Latina no está ajena a esta construcción. Las ciencias sociales se han dedicado a la superación de los rasgos tradicionales y premodernos que obstaculizan el progreso y se dedican a crear la necesidad de la modernidad. El cuerpo disciplinario básico de las ciencias sociales en América Latina y sus esquemas científicos evidencian, estos propósitos. Se establecen los parámetros europeos de separación entre el pasado y el presente: historia versus la sociología, la ciencia política o la economía. A cada uno de estos ámbitos corresponde una disciplina, con su objeto de estudio, sus métodos, sus tradiciones intelectuales, sus departamentos, sus facultades, etc.
Este Orden de observación, medición e interpretación de las ciencias sociales no permite captar las interacciones realizadas por las poblaciones afrolatinas. Desde su realización geográfica, demográfica, social y filosófica como de su competencia sobre la memoria, las poblaciones afrolatinas ponen a prueba las estructuras de la modernidad. Construcciones sociales móviles, permeables, competitivas que cuestionan las interpretaciones, estructuras fragmentadas y rígidas de las ciencias sociales modernas. Si la opción afrolatina es interpretada como la transgresión de los límites y fronteras establecidas por el modelo dominante, para las ciencias sociales la preocupación que despierta la cuestión reside fundamentalmente en el temor de lo desconocido, captar lo desconocido. La experiencia afrolatina demuestra que la frontera (geográfica, racial, demográfica, social y cultural) se desplaza como puede ser desplazada, y lleva la capacidad humana a concebir el "entre dos mundos".
2 OTRO TERRITORIO, Renato Ortíz, Convenio Andrés Bello, 1998
3 Tzvetan Todorov, La conquista de América, El problema del otro, Siglo XXI Editores, México 1995 (1982), p. 15.
4 The darker Side of Renaissance, Literacy, Territoriality and Colonization, Michigan University Press y Aníbal Quijano.
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