Ecuador DEBATE Nº 64
 
 DEBATE ANALISIS

LAS MENTALIDADES SOCIALES Y EL NIVEL DEL PRECONS CIENTE COLECTIVO EN EL TERCER MUNDO

H.C.F. Mansilla

El esclarecimiento de las relaciones entre la consciencia individual y los elementos colectivos del super-ego conforma un campo aún no estudiado exhaustivamente por la teoría psicoanalítica; la esfera de lo que Freud llamó el super-ego de la cultura, que concuerda a grandes rasgos con lo que aquí se denomina el preconsciente colectivo, no ha recibido todavía mucha atención de la comunidad científica, y menos aún en todo lo relativo a sociedades del Tercer Mundo.

Las variadas manifestaciones de una mentalidad supra-individual en los países del Tercer Mundo hacen necesario un esclarecimiento teórico más preciso de este concepto y de los fenómenos concomitantes. Creencias, ideas e ilusiones colectivas, es decir sustentadas por grupos relativamente extensos y socialmente relevantes, pertenecen a diversos planos de lo que podría llamarse el espíritu supra-individual1. En este artículo quisiera examinar uno de estos niveles, el conformado por una serie importante de postulados y normativas de carácter obvio y sobreentendido, que influyen de modo substancial sobre las metas de la evolución histórica y social. Estas normativas no son, generalmente, anhelos o criterios ganados en una discusión críticas o adquiridos a lo largo de un proceso autónomo y racional, sino que más bien parecen corresponder a una instancia intermedia entre el nivel de la consciencia plena y la esfera de lo inconsciente e irracional. Por afinidad a la psique individual, llamo a este plano el preconsciente colectivo.

Uno de los aspectos centrales del espíritu supra-individual en América Latina y en gran parte del Tercer Mundo reside "muy probablemente" en el contenido concreto de sus paradigmas de desarrollo y en el estrecho vínculo de estos últimos con las tendencias directrices del llamado progreso histórico en Europa Occidental y Norteamérica. Con cierta seguridad se puede afirmar que los efectos de demostración, irradiados por la cultura de los centros metropolitanos, han influido decisivamente sobre aquellos paradigmas2. Numerosos valores de orientación en todo el Tercer Mundo, tanto en la vida individual como social, pueden ser considerados hoy en día como exógenos, es decir como originados en las sociedades metropolitanas del Norte. Al mismo tiempo esta adopción de valores de orientación de proveniencia externa tiene lugar en medio de un contexto socio-cultural en el cual todavía se cree en la necesidad de una cultura y de una vía de desarrollo propias. Una explicación adecuada a esta problemática tan compleja y ambivalente requiere de un análisis de las diferentes capas de la consciencia colectiva, aunque tal tentativa no logre rebasar los límites de una primera aproximación a este fenómeno. Debido a estas circunstancias, este ensayo de elucidación, basado en analogías, queda dentro del campo de las hipótesis de trabajo, sometido como están al proceso usual de crítica y verificación.

El preconsciente colectivo tiene algunas de las características esenciales del super-ego individual; está conformado por las pautas de comportamiento, los valores de orientación y los ideales normativos que son impuestos al sujeto desde el exterior y que son internalizados durante un largo proceso de naturaleza prelógica. No se trata de paradigmas o criterios producidos por la actividad racional de la consciencia mediante un sopesar crítico de alternativas diferentes o concebidos como las metas adecuadas a una evolución histórica, autónoma y peculiar, sino de modelos de desarrollo, anhelos colectivos y criterios para juzgar la historia, que han sido engendrados en el seno de la cultura y la tradición de las grandes naciones metropolitanas del Norte. En el Tercer Mundo y aquí específicamente a causa de su índole prelógica, las metas normativas del preconsciente colectivo tienden a escapar a un análisis racional que cuestione su deseabilidad, su utilidad y sus efectos colaterales, pues son consideradas simultáneamente como leyes históricas inescapables y hasta de carácter natural.

En la teoría psicoanalítica el super-ego representa el punto de convergencia entre la sociedad y el individuo: las normas, las restricciones y los mandamientos sociales se manifiestan en cada persona mediante la actividad del super-ego3. Estas normas son interiorizadas sin una acción consciente del propio sujeto; como se sabe, el sujeto generalmente reconoce y respeta las prescripciones y los modelos sociales que encarna el padre (u otras instancias supraindividuales en las sociedades modernas sin la figura del padre tradicional), a pesar de una rebelión o, más probablemente, de una infidelidad contra el padre o de un distanciamiento con respecto a la encarnación correspondiente de la autoridad social.

En analogía a esta tesis fundamental del psicoanálisis individual, se puede postular la existencia de una situación similar en el campo de la consciencia colectiva. Las sociedades latinoamericanas, como la mayoría de las naciones del Tercer Mundo, se han rebelado y han combatido a sus respectivas potencias coloniales, no escatimando la crítica al sistema político y a las prácticas de estas últimas, pero han adoptado como propios los logros más importantes de la civilización occidental. El mecanismo que ha posibilitado esto guarda una notable semejanza con el proceso individual: durante una larga época, las


1 Sobre el campo de la psicología socio-política cf. los trabajos primigenios: Gustave Le Bon, La psychologie politique, Paris: Flammarion 1910; H.D. Lasswell, Piscopatología y política [1930], Buenos Aires: Paidós 1960; y las obras más recientes: H. Moser (comp.), Politische Psychologie (Psicología política), Weinheim / Basilea 1979; E. Lippert / R. Wakenhut (comps.), Handworterbuch der politischen Psychologie (Diccionario manual de la psicología política), Opladen. Leske + Budrich 1983; Luis Oblitas / Angel Rodríguez Kauth, Psicología política, México: Plaza-Janés 1999; Angel Rodríguez Kauth, Vida cotidiana. Psiquismo, sociedad y política. Psicología social y política, San Luis: Universidad Nacional de San Luis 2001.
2 Cf. el estudio de Luis Madueño, Sociología política de la cultura. Mérida: Universidad de los Andes 1999.
3 Cf. Bruno W. Reimann. Psychoanalyse und Gesellschaftstheorie (Psicoanálisis y teoría de la sociedad). Darmstadt: Luchtherhand 1973, p. 57.- Acerca de los vínculos entre psicoanálisis y sociedad. Cf. también las obras que no han perdido vigencia: Igor A. Caruso. Soziale Aspekte des Psychoanalyse (Aspectos sociales del psicoanálisis), Stuttgar: Klett 1962; Hans-Ulrich Wehler (comp). Geschichte und Psychoanalyse (Historia y psicoanálisis), Colonia: Kiepenheuer & Witsch 1971: Theodor W. Adorno, Pyschoanalyse und Soziologie (Psicoanálisis y sociología), en: Festschrift für Max Horkheimer, Frankfurt 1955; Theodor W. Adorno, Zum Verhaltnis von Psychoanalyse und Gesellschaftstheorie (Sobre la relación entre psicoanálisis y teoría de la sociedad), en: Sociológica II, Frankfurt: Europaische Verlagsanstalt 1962.

 
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