Ecuador DEBATE Nº 64
 
 DEBATE ANALISIS

naciones del Tercer Mundo tuvieron que sufrir los efectos de una civilización expansiva, tecnológicamente superior y bastante exitosa a nivel mundial, la cual quebrantó la identidad primigenia de las sociedades meridionales y ha hecho improbable su evolución orgánica según sus leyes inmanentes de desarrollo anteriores al contacto con el mundo occidental. En aquella era de la dominación surgieron los gérmenes de la ideología de perpetuo progreso y crecimiento, que ha quedado interiorizada de manera definitiva en la psique colectiva de las naciones colonizadas y que, con las necesidades del tiempo, se ha transformado en los paradigmas de la industrialización masiva, la modernización incesante y exhaustiva y la racionalización del Estado Nacional. Estas metas supremas de desarrollo aparecen ahora desligadas de toda paternidad colonialista, y más bien como respuesta de las sociedades jóvenes al imperialismo metropolitano y como resultado del presunto desenvolvimiento "natural" de cada país del Tercer Mundo.

El teorema del preconsciente colectivo no está libre de problemas de comprensión y delimitación. La instancia de un super-ego colectivo no debe confundirse, en ningún caso, con la concepción de un "alma colectiva" o de un "espíritu de masas" de carácter nacional. Erich Fromm señaló acertadamente que no existe algo así como un "alma de masas", pues solo los individuos son sujetos con cualidades y procesos psíquicos4. Sigmund Freud rechazó la existencia de un "espíritu colectivo" porque esto equivaldría a reconocer la independencia de este espíritu con respecto a los procesos psíquicos individuales5. El preconsciente colectivo no representa la "esencia de la nación" ni otros rasgos pretendidamente definitorios y perennes de las colectividades, como suponen ideologías conservadoras, sino que es el concepto que engloba a normas sociales y paradigmas de desarrollo originados en un mundo cultural diferente y que denotan ese carácter obvio y natural propio de valores de orientación que no han brotado en forma autónoma y racional, valores que, por lo tanto, poseen una connotación autoritaria y una fuerza que no admite cuestionamientos. Aunque se mantengan vigentes un espacio de tiempo muy largo, son históricos en sentido estricto, es decir transitorio. En el fondo, se trata de aspectos típicos de la Edad Moderna, sometidos a la validez relativa de todos los fenómenos históricos y hasta ahora bastante marginados por la investigación en las ciencias sociales.

Los elementos del preconsciente colectivo no corresponden, por lo tanto, a las supuestas particularidades nacionales y no manifiestan "la esencia misma de los pueblos", sino que traslucen las aspiraciones de las sociedades con respecto a ciertos terrenos concretos y en determinadas fases históricas. Freud vio en el super-ego la instancia que almacena rasgos históricos y que, mediante su naturaleza supra-individual, encarna las tradiciones y los ideales del pasado6. Freud atribuye al super-ego una importante función constitutiva de origen social, como el depósito del "ideal común de una familia, de un estamento y de una nación"7; él sostuvo que la concepción del super-ego abriría un camino importante para la comprensión de la psicología de las masas8. Freud escribió que también la comunidad contribuye a la formación del super-ego, y que bajo la influencia de este último se lleva a cabo el desenvolvimiento de la cultura9. En este contexto Freud postuló la existencia de un "super-ego de la cultura", el cual establecería exigencias ideales tan severas como el super-ego individual, y se producirían similares temores al ser transgredidas estas pautas10. Cabe mencionar aquí que Freud admitió que el super-ego tiende a llevar una existencia aparte y que fácilmente se separa del ego y hasta se le contrapone11.

El esclarecimiento de las relaciones entre la consciencia individual y los elementos colectivos del super-ego conforma un campo aún no estudiado exhaustivamente por la teoría psicoanalítica; la esfera de lo que Freud llamó el super-ego de la cultura, que concuerda a grandes rasgos con lo que aquí se denomina el preconsciente colectivo, no ha recibido todavía mucha atención de la comunidad científica, y menos aún en todo lo relativo a sociedades del Tercer Mundo. Quedan por examinar temas centrales, tales como el contenido concreto de los preceptos y las normas del super-ego cultural en el Tercer Mundo, el origen histórico de estas normativas y su concatenación con modelos civilizatorios más antiguos. El psicoanálisis social se ha preocupado preferentemente de investigar la evolución de los instintos y de su adaptación a las situaciones cambiantes en el terreno socio-económico; también el rol de la familia como "agente de la sociedad" para el desarrollo de predisposiciones supra-individuales de trascendencia sociopolítica ha sido uno de los temas de estas indagaciones12. Asimismo no se percibe un intento de esclarecimiento en torno a la resistencia de individuos y grupos a nivel preconsciente contra la interiorización de pautas paradigmáticas y modelos de evolución que vienen impuestos de afuera con carácter casi obligatorio. Los trabajos existentes se refieren más bien al sacrificio y al renunciamiento que un orden social represivo, por un lado, y el desarrollo cultural mismo, por otro, exigen al individuo en las sociedades ya altamente industrializadas13.

En este artículo sólo se puede mencionar brevemente algunos puntos de la problemática derivada del preconsciente colectivo: la localización de la instancia exterior (el origen de las pautas normativas), el alcance y la intensidad con que éstas últimas se han difundido entre las diferentes capas de la población, las modificaciones que el contenido de los paradigmas ha sufrido en el contexto del Tercer Mundo, las


4 Erich Fromm, Uber Methode und Aufgabe einer analytischen Sozialpsychologie (Sobre método y tareas de una psicología social analítica), en: Fromm, Analytische Sozialpsychologie und Gesellschaftstheorie, Frankfurt: Sunrkamp 1970. 16.
5 Sigmund Freud, Gesammelle Werke (SFGW = Obras Reunidas de Sigmund Freud). Frankfurt: Fischer 1967, t. XIII, p. 94
6 Sigmund Freud, Neue Folge der Vorlesungen zur Einführung in die Psychoanalyse (Nueva serie de conferencias introductorias al psicoanálisis) en: SFGW, op. cit. (nota 5), t. XV. p. 194.
7 Freud, Zur Einführung des Narzissmus (Introducción del narcisismo), SFGW, op. cit. (nota 5), t. X. P. 169
8 Ibid
9 Freud, Das Unbehagen in der Kultur (El malestar en la cultura), en: SFGW, op. cit (nota 5) t. XIV, p. 501.
10 Ibid, p. 502.
11 Freud, Neue Folge..., op. cit. (nota 6) p. 65.sq.
12 Erich Fromm, op. cit. (nota 4), p. 17 sq., 23; Bruno W. Reimann op. cit. (nota 3), p. 78.
13 Cf. por ejemplo los estudios que no han perdido vigencia: Herbert Marcuse, Aggressivitat in der modernen Industriegesellschaft (Agresividad en la sociedad industrial moderna), en: Herbert Marcuse et al. Aggression und Anpassung in der Industriegesellschaft (agresión y adaptación en la sociedad industrial), Frankfurt Suhrkamp 1968, pp. 7-29; Klaus Horn, Uber den Zusammenhang zwischen Angst und politischer Apathie (Sobre el vínculo entre el miedo y la apatía política), en: ibid., p. 59-79.

 
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