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naciones del Tercer Mundo
tuvieron que sufrir los efectos de una civilización expansiva,
tecnológicamente superior y bastante exitosa a nivel mundial,
la cual quebrantó la identidad primigenia de las sociedades
meridionales y ha hecho improbable su evolución orgánica
según sus leyes inmanentes de desarrollo anteriores al
contacto con el mundo occidental. En aquella era de la dominación
surgieron los gérmenes de la ideología de perpetuo
progreso y crecimiento, que ha quedado interiorizada de manera
definitiva en la psique colectiva de las naciones colonizadas
y que, con las necesidades del tiempo, se ha transformado en
los paradigmas de la industrialización masiva, la modernización
incesante y exhaustiva y la racionalización del Estado
Nacional. Estas metas supremas de desarrollo aparecen ahora desligadas
de toda paternidad colonialista, y más bien como respuesta
de las sociedades jóvenes al imperialismo metropolitano
y como resultado del presunto desenvolvimiento "natural"
de cada país del Tercer Mundo.
El teorema del preconsciente
colectivo no está libre de problemas de comprensión
y delimitación. La instancia de un super-ego colectivo
no debe confundirse, en ningún caso, con la concepción
de un "alma colectiva" o de un "espíritu
de masas" de carácter nacional. Erich Fromm señaló
acertadamente que no existe algo así como un "alma
de masas", pues solo los individuos son sujetos con cualidades
y procesos psíquicos4.
Sigmund Freud rechazó la existencia de un "espíritu
colectivo" porque esto equivaldría a reconocer la
independencia de este espíritu con respecto a los procesos
psíquicos individuales5.
El preconsciente colectivo no representa la "esencia de
la nación" ni otros rasgos pretendidamente definitorios
y perennes de las colectividades, como suponen ideologías
conservadoras, sino que es el concepto que engloba a normas sociales
y paradigmas de desarrollo originados en un mundo cultural diferente
y que denotan ese carácter obvio y natural propio de
valores de orientación que no han brotado en forma autónoma
y racional, valores que, por lo tanto, poseen una connotación
autoritaria y una fuerza que no admite cuestionamientos. Aunque
se mantengan vigentes un espacio de tiempo muy largo, son históricos
en sentido estricto, es decir transitorio. En el fondo, se trata
de aspectos típicos de la Edad Moderna, sometidos a la
validez relativa de todos los fenómenos históricos
y hasta ahora bastante marginados por la investigación
en las ciencias sociales.
Los elementos del preconsciente
colectivo no corresponden, por lo tanto, a las supuestas particularidades
nacionales y no manifiestan "la esencia misma de los pueblos",
sino que traslucen las aspiraciones de las sociedades con respecto
a ciertos terrenos concretos y en determinadas fases históricas.
Freud vio en el super-ego la instancia que almacena rasgos históricos
y que, mediante su naturaleza supra-individual, encarna las tradiciones
y los ideales del pasado6.
Freud atribuye al super-ego una importante función constitutiva
de origen social, como el depósito del "ideal común
de una familia, de un estamento y de una nación"7; él sostuvo que la concepción
del super-ego abriría un camino importante para la comprensión
de la psicología de las masas8. Freud escribió que también
la comunidad contribuye a la formación del super-ego,
y que bajo la influencia de este último se lleva a cabo
el desenvolvimiento de la cultura9. En este contexto Freud postuló
la existencia de un "super-ego de la cultura", el
cual establecería exigencias ideales tan severas como
el super-ego individual, y se producirían similares temores
al ser transgredidas estas pautas10. Cabe mencionar aquí que
Freud admitió que el super-ego tiende a llevar una existencia
aparte y que fácilmente se separa del ego y hasta se le
contrapone11.
El esclarecimiento de
las relaciones entre la consciencia individual y los elementos
colectivos del super-ego conforma un campo aún no estudiado
exhaustivamente por la teoría psicoanalítica; la
esfera de lo que Freud llamó el super-ego de la cultura,
que concuerda a grandes rasgos con lo que aquí se denomina
el preconsciente colectivo, no ha recibido todavía mucha
atención de la comunidad científica, y menos aún
en todo lo relativo a sociedades del Tercer Mundo. Quedan por
examinar temas centrales, tales como el contenido concreto de
los preceptos y las normas del super-ego cultural en el Tercer
Mundo, el origen histórico de estas normativas y su concatenación
con modelos civilizatorios más antiguos. El psicoanálisis
social se ha preocupado preferentemente de investigar la evolución
de los instintos y de su adaptación a las situaciones
cambiantes en el terreno socio-económico; también
el rol de la familia como "agente de la sociedad" para
el desarrollo de predisposiciones supra-individuales de trascendencia
sociopolítica ha sido uno de los temas de estas indagaciones12. Asimismo no se percibe un intento
de esclarecimiento en torno a la resistencia de individuos y
grupos a nivel preconsciente contra la interiorización
de pautas paradigmáticas y modelos de evolución
que vienen impuestos de afuera con carácter casi obligatorio.
Los trabajos existentes se refieren más bien al sacrificio
y al renunciamiento que un orden social represivo, por un lado,
y el desarrollo cultural mismo, por otro, exigen al individuo
en las sociedades ya altamente industrializadas13.
En este artículo
sólo se puede mencionar brevemente algunos puntos de la
problemática derivada del preconsciente colectivo: la
localización de la instancia exterior (el origen de las
pautas normativas), el alcance y la intensidad con que éstas
últimas se han difundido entre las diferentes capas de
la población, las modificaciones que el contenido de los
paradigmas ha sufrido en el contexto del Tercer Mundo, las
4 Erich Fromm, Uber Methode und
Aufgabe einer analytischen Sozialpsychologie (Sobre método
y tareas de una psicología social analítica), en:
Fromm, Analytische Sozialpsychologie und Gesellschaftstheorie,
Frankfurt: Sunrkamp 1970. 16.
5
Sigmund Freud, Gesammelle Werke (SFGW = Obras Reunidas de Sigmund
Freud). Frankfurt: Fischer 1967, t. XIII, p. 94
6
Sigmund Freud, Neue Folge der Vorlesungen zur Einführung
in die Psychoanalyse (Nueva serie de conferencias introductorias
al psicoanálisis) en: SFGW, op. cit. (nota 5), t. XV.
p. 194.
7
Freud, Zur Einführung des Narzissmus (Introducción
del narcisismo), SFGW, op. cit. (nota 5), t. X. P. 169
8
Ibid
9
Freud, Das Unbehagen in der Kultur (El malestar en la cultura),
en: SFGW, op. cit (nota 5) t. XIV, p. 501.
10
Ibid, p. 502.
11
Freud, Neue Folge..., op. cit. (nota 6) p. 65.sq.
12
Erich Fromm, op. cit. (nota 4), p. 17 sq., 23; Bruno W. Reimann
op. cit. (nota 3), p. 78.
13
Cf. por ejemplo los estudios que no han perdido vigencia: Herbert
Marcuse, Aggressivitat in der modernen Industriegesellschaft
(Agresividad en la sociedad industrial moderna), en: Herbert
Marcuse et al. Aggression und Anpassung in der Industriegesellschaft
(agresión y adaptación en la sociedad industrial),
Frankfurt Suhrkamp 1968, pp. 7-29; Klaus Horn, Uber den Zusammenhang
zwischen Angst und politischer Apathie (Sobre el vínculo
entre el miedo y la apatía política), en: ibid.,
p. 59-79.
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