Ecuador DEBATE Nº 65
TEMA CENTRAL
Los actores de la construcción territorial, desarrollo y sustentabilidad1
Roberto Santana
La construcción territorial supone un conjunto de nuevos conocimientos y aprendizajes que vayan más allá de conceptos que suelen carecer de contenido. En el Ecuador, hay una baja preocupación por el tema territorial, debido a prejuicios de tipo ideológico en los actores y estudiosos. La necesidad de construir actores territorializados, pasa por la urgente realización de estudios y su puesta en discusión. Solo así, se podrán interiorizar las exigencias contemporáneas de articulación de lo global y lo local en un contexto de mundialización.
El andamiaje teórico a propósito del desarrollo territorial, sea éste regional o local, está impregnado de nociones que corresponden a la etapa actual del desarrollo del capitalismo, es decir de la internacionalización en todas direcciones del capital, de los medios tecnológicos, de las comunicaciones y de los conocimientos. El caballo de batalla para este nuevo ciclo de acumulación capitalista se llama neoliberalismo y gústenos o no nos guste es este modo de acumulación quien se encarga de vehicular los nuevos modos de pensar y de hacer el desarrollo. Y con él, todo un nuevo jergón teórico, tecnológico y pragmático se difunde. Nuevas fórmulas, discursos, paradigmas y metáforas se universalizan rápidamente y son manejados con más o menos habilidad por los unos y por los otros. El procesamiento de los problemas ligados a los tradicionales modos de gestión del espacio, del ordenamiento territorial o de la planificación regional no escapa a ese movimiento de fondo.
Esta rapidez de difusión contrasta con la lentitud con la que en el Ecuador se interiorizan los nuevos desafíos y paradigmas, muestra las dificultades y los fracasos de una difícil adaptación al nuevo modelo de acumulación, lo mismo en la esfera de la internacionalización de su política, que en la reforma del Estado, que en las privatizaciones de los sectores productivos en manos del sector público, y en la descentralización política y administrativa. En cuanto a este último punto, el tema está relacionado con la nueva importancia que se acuerda a las regiones como entidades privilegiadas de gestión del desarrollo y de gestión político-territorial, pero hay que decir que en Ecuador estas cuestiones constituyen una importante zona de sombra. Y sin embargo, hay muchos elementos para pensar que la movilización de la variable territorial podría jugar en este país un rol de disparador tanto sobre el plano de la gestión política nacional como del desarrollo sustentable de la economía.
En un artículo publicado en 1995 en Ecuador Debate2 yo argumentaba sobre el interés de concebir un esquema de regionalización del país, con vista a redinamizar económicamente los territorios y facilitar la aplicación de una política de descentralización. El argumentario recogía los aspectos esenciales del debate internacional sobre el nuevo rol de las regiones en las economías internacionalizadas y aunque no es aquí cosa de volver sobre el tema vale la pena recordar lo siguiente: "Al interior de un esquema de regiones es donde mejor puede concebirse el nuevo desarrollo y las nuevas posibilidades que se abren a los espacios subnacionales (territorios bajo soberanía de los Estados) en las condiciones políticas y económicas internacionales de hoy. Parece que es sólo allí donde pueden concretizarse mejor ciertos atributos propios a la viabilidad del desarrollo territorial tanto en términos de crecimiento económico (ligado a una capacidad para retener e invertir recursos generados internamente y a una capacidad para atraer inversiones privadas por su articulación nacional e internacional), de progresión en la autonomía decisional (estilo de desarrollo e instrumentos de política), como capacidad de inclusión social (redistribución social, participación de la población en las decisiones). Todo ello a condición que por la vía de un proceso de construcción territorial identitaria (identificación de la población con su territorio), la región asuma progresivamente un rol de actor, de conductor de su propio desarrollo y de interlocutor y negociador con el exterior". Agregaba que este tipo de construcción social territorial no puede concebirse sin imaginar la constitución de verdaderos "sistemas de actores" institucionales, sociales y privados, los cuales manifiestan la voluntad colectiva de actuar en el sentido del futuro del territorio común. El artículo terminaba haciendo algunas proposiciones acerca de la evolución reciente de las articulaciones geográficas en el país y sobre la necesidad de imaginar nuevos escenarios territoriales para dinamizar el desarrollo y para una necesaria redistribución del poder político.
Sin embargo, el tema de la construcción regional no ha merecido la atención ni de los investigadores, ni de los políticos, ni tampoco de los liderazgos sociales, a mi juicio por dos razones:
La primera está en que, por esa fuerza propia de las imágenes ideológicas y culturales, hablar de regiones en Ecuador es como despertar viejos fantasmas, es revenir a la sempiterna bipolaridad Sierra/Costa, es tocar el punto sensible del imaginario popular, donde la unidad nacional o la integridad territorial, están siempre amenazadas por las pretensiones autonómicas guayaquileñas u otras. Hay una percepción a flor de piel de la cuestión regional, como algo casi perverso, que hace daño a la ecuatorianidad. Esta percepción o lectura "primaria" de la realidad territorial nacional es hoy perfectamente falsa y debe ser abandonada para dar cabida a una visión menos rígida, más dinámica y menos fijada en el pasado. La bipolaridad andina/costeña corresponde a un imaginario del pasado tanto en términos de infraestructura, como en términos sociales o de integración e intercambios económicos, de representación política, etc. El mapa del país muestra que hoy, la transversalidad de los flujos, de la integración económica y política han dejado en el trasto de la basura el paralelismo espacial tradicional de Sierra y Costa. La transversalidad de hoy incorpora además el territorio amazónico. Es esta misma "fijación" geopolítica en el pasado la que, en parte, impide el no procesamiento político-técnico de una proliferación de demandas autonómicas territoriales en estos últimos años y que estimula los localismos y provincialismos sin destino, todo ello síntomas de la crisis profunda de la vieja configuración del Estado.
La segunda razón tiene que ver con el "encierro" nacional, es decir, con el bajo grado de transnacionalización del Estado ecuatoriano, de su política, de su economía, de sus intelectuales y de sus habitantes en general, que les priva de conocer experiencias concretas de gestión territorial contemporánea. Visto desde el escenario internacional, Ecuador es una entidad ausente, porque lo mismo la política oficial, que los intelectuales, que la sociedad civil y sus liderazgos se han atrincherado tras fronteras neutralizantes, reales o inventadas, pensando que con ello se defenderá mejor el interés nacional, los intereses de cada cual y el desarrollo futuro. En ese encierro domina la rutina y no hay audacia o aventura en la creación política (no hablo de la audacia o aventura para instalarse en el poder). Ahora bien, las posibilidades de acción de los actores depende en gran parte de su posicionamiento frente a los desafíos de la transnacionalización, de su autodefinición frente a la historia que pasa y de una revisión profunda de sus concepciones políticas y de sus prácticas. Habría que liberar la política, la investigación y el pensamiento ecuatoriano de la estrecha "camisa de fuerza" nacional, cuyo "real" (lo empírico de la realidad) no es la sola realidad posible, puesto que se puede pensar, imaginar y sondear otros posibles para escapar a la rutina, a lo conocido, a lo circular. La óptica transnacional revela espacios y estrategias que la acción y la óptica nacional ocultan, y que por lo mismo son rechazados o subestimados por los actores, dejando pasar las oportunidades.
1Este texto recoge en parte los términos de una conferencia dada en el marco del Seminario "Imaginarios territoriales y sistemas productivos sustentables", Ceder, Universidad de Los Lagos, 26 Noviembre 2004, Osorno, Chile
2Qué hay de los territorios en la descentralización ?, Ecuador Debate, n° 35, agosto 1995, pp 135-154.
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