Ecuador DEBATE Nº 65
DEBATE AGRARIO
Efectos de la producción agropecuaria en los suelos de los páramos: el caso de Guangaje
Mercedes Alomía*
Los páramos son esenciales proveedores de agua, esta primordial función está en constante peligro por la erosión de los suelos, debido tanto a factores naturales como a la acción humana. Este deterioro es ya observable en sectores como Guangaje, en la provincia del Cotopaxi, en donde la ampliación de la frontera agrícola, motivada por las condiciones de pobreza y el crecimiento demográfico, agudizan el problema. Sin embargo, en algunas comunidades se mantienen estrategias en el uso del suelo que palian los efectos de la sobreexplotación.
Introducción
La formación vegetal llamada páramo constituye la principal fuente de agua potable para la población de la parte Norte de los Andes (Hofstede 1997), son importantes en la reducción de flujos rápidos, prevención de la erosión (Buytaert 2000; Vega y Martínez 2000; Vanacker 2002), su flora es la más rica de los ecosistemas de alta montaña en el mundo (Smith y Cleef 1988) y tienen un notable valor científico y ecológico por su paisaje único. El páramo también ha sido un lugar para la producción de alimentos desde la época pre-incásica (Crissman 2003); además, hay plantas usadas como medicinas, leña y para la alimentación del ganado (Vega y Martínez 2000). Se estima que en Ecuador, 200.000 personas viven en los páramos y los usan de manera directa (Medina et al. 1997 cit. por Medina y Mena 2001).
Estas funciones se deben en gran parte a las propiedades de su suelo. Sin embargo, el páramo es un ecosistema fácilmente vulnerable a disturbios antrópicos (Vargas y Rivera 1990). Se han identificado tres tipos de causas mayores para la degradación del suelo del páramo: fuego, sobrepastoreo y cultivos, aunque se han identificado otros factores (construcción de carreteras, construcción y fugas de canales de riego, paso de vehículos pesados) (Podwojewski y Poulenard 2000b).
La capacidad de retener agua en el suelo se ve afectada por el pisoteo del ganado porque compacta el suelo y deja menos espacio poroso para acumular el agua. El pisoteo y la alimentación del ganado con la paja pueden dejar al suelo desnudo, entonces éste se seca y la pérdida de agua causa un reacomodamiento de las unidades estructurales, produciendo modificaciones en los espacios vacíos; este cambio es irreversible. Este secado afecta negativamente a la densidad aparente, retención de agua, permeabilidad, estructura, porosidad y consistencia (Pinzón 1993). El secamiento irreversible en el suelo, dificulta el flujo de agua y la toma de nutrientes de las plantas.
Cuando el suelo queda desnudo la materia orgánica se volatiliza, según Buytaert (et al. 2000), hay una gran correlación entre el contenido de material orgánico y la retención de agua; por tanto la degradación de la materia orgánica parece ser el factor más importante en el proceso de reducción de la retención de agua en el suelo. Cuando escasea la materia orgánica la estructura del suelo también se degrada y esto favorece la erosión (Fundación Shell 1971).El fuego, generalmente ligado al pastoreo, disminuye la cobertura vegetal protectora contra la erosión; al mismo tiempo, las cenizas contienen productos que repelen el agua, impidiendo su infiltración a través del suelo y fomentando el flujo superficial que conduce a la erosión (Podwojewski y Poulenard 2000b). Con pastoreo y quemas, los suelos de los páramos están más comprimidos, secos y con menos materia orgánica; además, el agotamiento de los nutrientes extractables (disponibles) puede ser un serio peligro dentro de un páramo quemado y pastoreado (Hofstede 1995).
Los cultivos tienen un impacto mayor sobre el páramo, porque para la preparación del terreno se arranca toda la vegetación y se voltea el suelo, éste se seca superficialmente y los nutrientes se liberan (Hofstede 2001). En el primer año de cultivo de un páramo, los rendimientos son relativamente altos, el cultivo utiliza las reservas de fósforo del suelo y el riesgo fitosanitario es bajo debido a la ausencia de organismos fitopatógenos en el suelo. Pero, en caso de cultivos intensivos, éstos tienen rendimientos bajos debido al frío, heladas, al riesgo fitosanitario como consecuencia de la humedad fuerte que permite el desarrollo de muchas enfermedades y a la carencia en fósforo (Poulenard y Podwojewski 2000b). Además, los cultivos no pueden proteger al suelo de la erosión hídrica y eólica como lo hace el pajonal (FAO 1961; Morgan 1998).
Buena parte de la cobertura vegetal de páramo ha sido reemplazada por cultivos en las provincias de la Sierra, las franjas pioneras de la agricultura en alturas superiores a 3600 m.s.n.m. cubren una superficie de 30800 Ha, especialmente en Chimborazo y Cotopaxi (Huttel et al., 1998). En la provincia de Cotopaxi, los páramos de la zona de la cordillera occidental, que es donde se concentra la mayor cantidad de centros poblados campesinos e indígenas, se han ido convirtiendo gradual y paulatinamente en áreas de cultivos y pastoreo. Esto es apoyado por trabajos de investigadores como Pérez (2002), Martínez (2004) y Sánchez (2002) que han llevado a cabo investigaciones alrededor del Quilotoa.
Se cree que en esta zona existían asentamientos de mitimaes o que estas tierras fueran aprovechadas por grupos del monte o yunga, una zona más baja en el camino hacia la costa (Pérez 2001; Martínez 2004). Después de la conquista el sistema de haciendas de orientación ganadera se estableció sobre estas tierras por más de tres siglos y medio. Durante esos siglos ocurren ocupaciones sucesivas del páramo, en la segunda mitad del siglo 20 una ola de ocupación se produjo con la reforma agraria, en medio o como resultado de ese proceso; esta incorporación masiva produjo una serie de efectos que hoy son materia de discusión (Ramón 2000). Después de la obtención de tierras se empieza a trabajar en el desarrollo agrario; sin embargo, a pesar de la presencia de numerosas organizaciones de ayuda en la zona y de los proyectos de desarrollo implementados, lejos de generar un real desarrollo han degenerado en un mayor subdesarrollo, es decir, peores condiciones y calidades de vida.
En parroquias rurales de la provincia de Cotopaxi como Guangaje (cantón Pujilí), donde casi toda la población vive en condiciones de pobreza extrema (SISSE 2003), existen notorios problemas de erosión y reducción de la cantidad de agua que baja de los páramos; a su vez, la erosión está ligada a la pérdida de nutrientes del suelo y a los movimientos en masa. Dado que la población más vulnerable a los problemas ambientales y desastres naturales son los más pobres ya que no tienen los recursos para enfrentarlas (Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina 1987), asumo que si no se toman las medidas para dirigir las actividades agrícolas y ganaderas hacia una modalidad más sustentable para reducir la degradación de esta zona, dentro de algunos años la población tendrá una calidad de vida mucho menor en un área totalmente improductiva y la biodiversidad, tanto en sus componentes bióticos como físicos, se verá seriamente afectada.
* Resumen de una investigación presentada como Tesis de Grado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central del Ecuador y contó con el auspicio de la Fundación Ecociencia.
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