Ecuador DEBATE Nº 65
 
 ANÁLISIS

Descentralización: Pros y Contras

PROS 

CONTRAS
Méritos democráticos (el poder político más cerca a los ciudadanos) Participación electoral más baja en los niveles local y regional (una tendencia general).
División vertical de poderes (para evitar concentración del poder y posibilidades de malversaciones) A menudo mayores riesgos de corrupción y malversación administrativa en los niveles local y regional .
Efectos suavizadores en conflictos (el aspecto de accesibilidad al poder político de grupos minoritarios).  Cambios políticos e institucionales radicales son más fáciles llevar a cabo con un sistema centralizado (es decir, un sistema de coordinación del estilo-militar desde arriba).
Posibilidades de mejorar la eficiencia a través de experimentos en diferentes centros de decisión.  Ciudadanos reciben servicios y/o tratamiento diferente en distintas regiones (es decir, una ruptura del principio de igualdad).
Provisión de oportunidades para partidos y facciones opositores de ejercer medidas de poder político.  Riesgos de una profundización de una separación y desolución del Estado Nacional.

Con respecto al argumento relacionado a la corrupción y la posible malversación, Hadenius destaca que la descentralización requiere la creación de un aparato eficiente de control7. Yo sugeriría que un sistema fundamentado en la corrupción constituye un inmenso obstáculo en las ambiciones de aliviar la pobreza. Es decir, los ciudadanos con recursos económicos son favorecidos por un sistema corrupto, y los sectores marginalizados son privados de las posibilidades de lograr mejoras en sus condiciones socio-económicas. Como se mencionó, en la tabla, la democratización al nivel local puede ser crucial para el grado y las perspectivas de gobierno democrático al nivel nacional. Así que los argumentos a favor de un sistema político descentralizado se relacionan sobre todo a la democratización y mejoras en la eficiencia institucional. El quinto argumento a favor de la descentralización es particularmente relevante en este estudio; Diamond enfatiza las oportunidades políticas para los partidos de la oposición y asimismo, una apertura hacia la pluralización política como un objetivo de las reformas descentralizadoras.

Los Casos: Venezuela y Bolivia

El sistema político y partidista venezolano ha experimentado profundas y amplias transformaciones a partir de 1989, año que se considera como una encrucijada en la moderna historia democrática del país. Durante el gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez en 1989, se presentó un programa macro-económico que incluía medidas que golpeaba fuertemente a los sectores populares marginales. La situación culminó en una semana de disturbios y protestas violentas contra el contenido del programa. La mayoría de los analistas sociales y políticos opinan que las actitudes de los venezolanos hacia el sistema democrático, sus instituciones y representantes cambiaron drásticamente en 1989. El descontento social y político y la crisis de credibilidad hacia los dirigentes políticos tradicionales había llegado a tal extremo que parecía que no había más remedio que cambiar la estructura del Estado y sus instituciones de manera radical. Un proceso de descentralización del gobierno se inició con las elecciones de alcaldes municipales y gobernadores estaduales.

En Venezuela se introdujo la descentralización como el resultado del creciente descontento político en el contexto de la crisis económica, pero también como la ambición de democratizar el mismo Estado y el sistema político. Para confrontar la profunda crisis de legitimidad del sistema político se creó en 1984 durante la presidencia de Jaime Lusinchi la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado ­COPRE-. Se dirigió directamente a los mecanismos de participación democrática, inclusive el traspaso de poder de toma de decisiones del nivel central a los niveles municipal y estatal. La amplia corrupción entre políticos, jueces y empresarios empeoró la situación y los políticos opositores así como académicos y "ciudadanos normales" culparon a los "corrompidos" como responsables del casi general deterioro de las condiciones socio-económicas de la población.

En Bolivia, uno de los países más pobres y socialmente diversos del hemisferio occidental, la Ley de Participación Popular (LPP) fue aprobada en el Congreso el 20 de abril de 1994. Gonzalo Sánchez de Lozada del partido Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), formó una alianza con los centro-izquierdistas Movimiento Bolivia Libre (MBL) y los populistas Unión Cívica Solidaridad (UCS), y fue electo presidente para el período 1993-1997. Su plataforma electoral denominada Plan de Todos, en el cuál prometía una "economía social de mercado" como alternativa a la continuidad rígida del New Economic Policy. El plan incluía siete fundamentos: atracción de inversiones, creación de empleos, ensegurar la estabilidad económica, mejorar la salud y la educación, estimular la participación popular, y; cambiar el papel del gobierno y combatir la corrupción8. Durante su administración las leyes de participación popular (LPP) y la descentralización administrativa (LDA) fueron aprobados. El territorio boliviano fue subdividido en 314 municipios, a cada uno se le garantizaba una cantidad de dinero per cápita de los recursos nacionales. Conocido como el principio de coparticipación, el 20% del presupuesto nacional se distribuiría entre los gobiernos locales (las Alcaldías municipales). En este proceso, comunidades indígenas y de campesinos, así como organizaciones vecinales lograron estatus legal como representantes de sus poblaciones constituidas a través de Organizaciones Territoriales de Bases (OTB). Las OTBs de un cantón elige representantes de un Comité de Vigilancia (CV). El CV juega el papel de supervisor de gastos y presupuestos municipales. Como en Venezuela, los ciudadanos eligen directamente su alcalde y sus consejales quienes forman parte del Consejo Municipal y organizan las operaciones diarias del municipio y con la responsabilidad de coordinar la gran mayoría de demandas locales, como educación, obras sanitarias, infraestructura, irrigación y facilidades de deportes9. Cada gobierno municipal tiene que preparar su Plan Municipal de Desarrollo, basado en el Manual de Planificación Municipal Participativa (desarrollado por el Vice-Ministerio de Participación Popular), y asimismo están obligados a presentar un Plan Operativo Anual (POA). En resumen, estas reformas fueron tan radicales que prácticamente no dejaron a nadie indiferente: para sus promotores las reformas son "revolucionarias", y para los críticos son casi una obra del diablo (malditas)"10. Como parte de una maniobra política, Sánchez de Lozada nombró vice-presidente a Víctor Hugo Cárdenas (del partido indígena del altiplano conocido como el Movimiento Katarista MRTKL, activo desde los años 1970). Como lo expresó Sánchez de Lozada: "tenemos que incluir los indígenas, porque en otro caso arriesgamos confrontar un movimiento como el Sendero Luminoso en el Perú"11.



5Hadenius, 2001 b: 134-139.
* Diamond, 1999: 121-122. (Este quinto punto es presentado por Diamond; los restantes puntos de la tabla son de Hadenius.)
6Este quinto punto en contra es particularmente relevante considerar en el análisis de Bolivia, con las comunidades Aymara y Quechua las cuales representan un tan alto porcentaje de la población, y entre ellos hay ambiciones de recrear Estados Naciones de Aymara y Quechua. Cultural y económicamente, los llanos de Santa Cruz presentan un panorama muy distinto, así como las regiones de los indígenas, Guaraní y Amazónicos.
7Hadenius, 2001 b: 134-139.
8Gamarra, 1997: 385.
9Centellas, 2000.
10Blanes, 1999.
11Lee van Cott, 2000: 144.
 
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