Ecuador DEBATE Nº 52
TEMA CENTRAL
SILENCIO
Alvaro Carrión*
La ley ecuatoriana en el capítulo correspondiente al abuso a menores, no menciona la palabra incesto. Esta figura queda contenida, sin nombrarla, en la violación. Se piensa al incesto, a pesar de no nombrarlo y solamente ponerlo en evidencia a través de una descripción de la conducta delictiva, como una violación con agravantes. La violación es una acción cometida con el uso de la fuerza, y, si tal cuestión no está presente, tal acto, el incesto, no ha existido
Este trabajo ha sido pensado en función de dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, la problemática del incesto como forma de perversión de la regla fundamental que rige en la organización del sistema de parentesco. La delimitación de tal noción, aunque somera, se la va a esbozar a partir de los aportes del psicoanálisis freudiano. Y, en segundo lugar, el tema del silencio que se teje en torno al problema del incesto en una sociedad en la que la legislación no toma en cuenta tal fenómeno, y éste queda diluido en figuras jurídicas como la del atentado al pudor o el de violación.
El estatuto que tiene la prohibición del incesto dentro de una cierta antropología, así como en el pensamiento psicoanalítico, se justifican, en tanto se la contempla como el movimiento fundamental que muda a la naturaleza en cultura. Dentro de la consideración antropológica, el orden que surge a partir de la proscripción del incesto facilita y permite una dinámica social en donde la reciprocidad y el principio de intercambio tienen cabida. Desde la óptica del psicoanálisis freudiano es fundamental la interdicción del incesto, ya que la subjetividad se organiza y alumbra a un sujeto psíquico que se proyecta, al mismo tiempo, como sujeto social. Demarcar lugares y campos en los que la indagación sobre "lo humano" se despliega, es pertinente para enriquecer la visión que se busca desarrollar, a la vez que, y a partir de ese propósito, se espera contar con las nociones necesarias para aportar luces sobre la problemática del incesto.
En los inicios del psicoanálisis (Manuscrito N ), Freud considera al vínculo incestuoso como antisocial. Opone las relaciones endogámicas, en el seno de la familia, con la posibilidad de incorporar extraños al grupo. Es interesante anotar que tal consideración aparece incluida en el acápite relacionado con la "Definición de lo sagrado", ámbito donde el orden perverso es pensado como posible sin entrar en contradicción con el orden social fruto del horror al incesto.En los "Estudios sobre la Histeria " y en especial a las referencias que hace Freud al caso de Katharina, aparece la patología "a raíz de las tentaciones sexuales que partían de su propio padre". El tema del incesto es aquí un problema que queda sugerido en la fantasía de la paciente y que posteriormente, a partir de la consideración sobre el complejo de Edipo va a permitir a Freud situar una clasificación de las manifestaciones patológicas en función del eje de la situación edípica.
En "Psicopatología de la vida cotidiana" se hacen referencias al caso particular de un hombre que sufre de impotencia, síntoma en el que aparece aludida, en su producción onírica, la angustia por el temor al trato íntimo con su propia madre. Otra vez y con diversas caras aparece la patología ligada al tema del incesto, o, para ser más precisos, al temor al incesto .
En "Tres ensayos de teoría sexual", en el acápite correspondiente a la barrera del incesto, Freud dice: "El respeto a esta barrera es sobre todo una exigencia cultural de la sociedad: tiene que impedir que la familia absorba unos intereses que le hacen falta para establecer unidades sociales superiores, y por eso en todos los individuos, pero en especial en muchachos adolescentes, echa mano a todos los recursos para aflojar los lazos que mantienen con su familia, los únicos decisivos en la infancia ". Para añadir en una nota de 1915, al texto citado: "La barrera del incesto se cuenta probablemente entre las adquisiciones históricas de la humanidad, y, al igual que otros tabúes morales, quizás esté fijada en muchos individuos por herencia orgánica. Empero, la indagación psicoanalítica muestra la intensidad con que los individuos deben luchar aún contra la tentación del incesto en las diversas etapas de su desarrollo, y con frecuencia con lo que transgreden en sus fantasías y aun en la realidad".La problemática de la proscripción del incesto es fundamental para la idea que tiene Freud de una subjetividad organizada en función de pautas. Hay algo que debe ser dejado de lado para que la subjetividad tenga el nombre de tal, y, por esta razón, podemos pensar que para categorizar más apropiadamente el ámbito de la subjetividad desde el psicoanálisis, es preferible hablar de un orden subjetivo. Por esto Freud advierte, en el mismo texto, más adelante: "Dada la importancia de los vínculos infantiles con los padres para la posterior elección del objeto sexual, es fácil comprender que cualquier perturbación de ellos haga madurar las más serias consecuencias para la vida sexual adulta". Podemos añadir que la presencia de un vínculo incestuoso puede producir efectos que se proyectan más allá de la esfera sexual de un individuo determinado y comprometen los vínculos con otros sujetos en un espacio más amplio, que incluye a los más elementales intercambios sociales, como a las más complejas relaciones dentro de las instituciones, situación que nos hace pensar, desde esta perspectiva, en determinadas psicosis y en un determinado tipo de perversiones.
* Psicólogo. Profesor de la Universidad Católica, Quito.
Freud, Sigmund, Cartas a Wilhelm Flies,.Buenos Aires, Ed Amorrortu, 1.986.
Freud, Sigmund, Estudios sobre la histeria, Buenos Aires, Ed. Amorrortu, O.C., Tomo II, p.150, 1.985
<----