Ecuador DEBATE Nº 67
 
 COYUNTURA

Rentismo o vivir a costa de los demás

José Valenzuela Feijóo*

La clase obrera, por cierto, no es ni ha sido nunca una entidad estrictamente homogénea. En su interior siempre podremos distinguir diversas capas, grupos o estratos. Asimismo, conductas políticas diferenciadas.

Si examinamos, en términos muy gruesos, la evolución del capitalismo contemporáneo en el último medio siglo, podemos advertir: i) aunque el sistema tiende a crecer algo más rápido que en otros tiempos, el crecimiento efectivo va quedando cada vez más por debajo del crecimiento posible; de manera análoga, el producto efectivo se va retrasando más y más respecto al producto potencial; ii) de la producción (en especial del excedente) obtenida, una parte cada vez mayor se despilfarra y aplica a actividades improductivas; iii) el parasitismo económico -el vivir de lo que no se produce- va asumiendo un carácter cada vez más generalizado; es decir, comienza a permear buena parte de las actividades económicas, de las condiciones de vida de las clases fundamentales del sistema (en especial de la burguesía) y, en general, de la vida política y cultural de los países.

En este ensayo abordaremos este último aspecto.

Dimensiones del fenómeno

El vivir a costa de los demás es un fenómeno de múltiples dimensiones. De ellas, pasamos a exponer los que consideramos más relevantes.

Insuficiencia dinámica del sistema

En este ámbito, señalamos que el parasitismo se manifiesta en que el comportamiento dinámico de algunas variables claves, asumiendo valores que se sitúan por debajo de los potenciales. Cuando hablamos de "valores potenciales" no estamos haciendo referencia a lo que el sistema podría lograr (en realidad, siempre se limita a lograr lo que puede) sino a lo que la sociedad podría lograr si existiera otro ordenamiento socioeconómico. Por ende, la insuficiencia dinámica emerge cuando cotejamos la performance efectiva del sistema con la que podría lograr un sistema más avanzado. Cotejamiento que, valga la acotación, exige superar los estrechos límites que impone el positivismo chato a la indagación social.1 Esta insuficiencia dinámica se expresa en torno a los siguientes fenómenos:

a) El ritmo de crecimiento del PIB y del PIB por habitante, se sitúa por debajo de los ritmos posibles. Valga subrayar para evitar malentendidos: no se está sosteniendo que los ritmos de crecimiento vayan disminuyendo. Lo que la evidencia empírica muestra es más bien una tendencia al aumento en los ritmos de crecimiento. Por lo mismo, la hipótesis no puede apuntar al descenso de la tasa de crecimiento sino a un fenómeno diferente: el ritmo de crecimiento efectivo se va quedando por debajo del posible. Una muestra indirecta de la hipótesis la podemos encontrar durante los períodos en que predomina la llamada "economía de guerra", en que el sistema -por medio de medidas del todo excepcionales- logra la ocupación plena de sus recursos e introduce elementos de planificación central bastante significativos. Este fue el caso de la economía alemana durante el período nazi y también, el de la economía de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial.2 En estos períodos, el ritmo de crecimiento se va muy por encima de sus tasas de tendencia o seculares (lo que la economía convencional suele denominar "tasa natural").

b) La tasa de acumulación productiva, definida como acumulación productiva sobre producto excedente, se va reduciendo. El excedente, recordemos, se puede utilizar como acumulación productiva o como gasto improductivo. Además, si suponemos una economía abierta, se puede también "transferir" al resto del mundo. Si cada una de estas aplicaciones la dividimos por el producto excedente obtenemos los coeficientes respectivos. Y nuestra hipótesis señala que la parte del excedente que se destina a la acumulación productiva se va reduciendo en términos porcentuales.

c) La parte del producto agregado (o ingreso nacional) que es apropiada por los sectores improductivos va creciendo en términos tendenciales. Estos sectores (como vg. el comercio, el sector financiero, etc.), por ser improductivos, no producen valores ni plusvalía. Pero sí se apoderan del plusvalor, de otro modo no podrían existir. De aquí que esta tendencia está íntimamente asociada (de hecho es consecuencia) a la antes apuntada: una parte creciente del excedente se aplica a usos improductivos. Moseley, por ejemplo, desarrolla un indicador que relaciona básicamente salarios a improductivos sobre salarios a productivos. En el cuatrienio 1947-50, el indicador asume un valor igual a 0.31, en 1974-77 llega a 0.67 y en 1991-94 resulta igual a 1.455. En cuanto al cuociente entre capital constante improductivo y productivo, su nivel habría pasado desde 0.21 en 1947-50 hasta 0.83 en 1991-94.3 En suma, el fenómeno del despilfarro asume un nivel cada vez mayor.

d) Surgen obstáculos y deformaciones en el progreso técnico. También aquí es necesario ser muy cuidadoso para no confundir la hipótesis que efectivamente se está manejando. Hablamos de progreso técnico en tanto éste es incorporado a los procesos productivos. O sea, en la terminología schumpeteriana, se trata de innovaciones tecnológicas. Luego, lo que la hipótesis sostiene no es que caiga el ritmo o tasa de innovaciones sino que se sitúa por debajo del posible.4 La razón de este fenómeno es conocida: los monopolios, en virtud de su poder de mercado, pueden regular el ritmo de absorción del progreso técnico y retrasarlo en tanto transcurre y se cumple una amortización suficiente (si no completa) de los activos en funciones, algo que no tenía lugar en la fase competitiva del sistema. El control de colonias o de países dependientes obra en el mismo sentido. En general, desde el punto de vista puramente económico, tenemos que todo ordenamiento que implique monopolizar ventajas productivas (por ende, monopolizar la plusvalía extraordinaria) supone que, en un grado importante, se preserva el atraso de empresas y regiones que coexisten en la misma rama.

En cuanto a las deformaciones que experimenta el progreso técnico (aquí ya entendido en un sentido más general, como progreso científico y tecnológico, si se quiere como "oferta" de innovaciones posibles), podemos señalar las siguientes: i) en general, hay un notorio rechazo del sistema por lograr productos de gran duración. Por el contrario, se tienden a privilegiar las tecnologías que suponen productos de vida corta: caso típico es el de las ampolletas que hoy nada duran pese a que están disponibles tecnologías que podrían alargar considerablemente su período de vida útil. Este caso lo recordamos pues ha sido muy publicitado. Pero lo mismo vale para otro tipo de bienes como automóviles, partes automotrices, electrodomésticos, reproductores de música y radios, relojes, etc. También para cierto tipo de herramientas y maquinarias, para materiales de construcción, etc.; ii) en general, las actividades de investigación y desarrollo le conceden poca o ninguna importancia a aquellos problemas que resultan


* Departamento de Economía; UAM- I. El autor agradece la valiosa colaboración de Lesbia Pérez Santillán, asistente de investigación de la UAM-I.
1 Hablamos de la necesaria crítica al positivismo de estilo comteano, o más en general, a esa perspectiva epistemológica que se niega a ir más allá de lo visible y externo de los fenómenos. La crítica no se refiere a la imprescindible "positividad" de toda aproximación científica, entendida ésta "positividad" como tomar a la realidad tal cual es. Lo valioso de autores como Adorno, Habermas y demás miembros de la escuela de Frankfurt sólo puede residir en su enérgico rescate de los "horizontes posibles" y de la consiguiente crítica superadora de lo dado en el ámbito de las ciencias sociales. Lo cual, por cierto, no justifica las especulaciones gratuitas ( o "cháchara"), ni los intentos de saltarse el rigor lógico y la prueba empírica rigurosa.
2 Sobre este período alemán, hoy bastante olvidado, sigue siendo imprescindible el lúcido estudio de Ch. Bettelheim, "L' économie allemande sous le nazisme", tomos I y II, Maspero, Paris, 1971.
3 Fred Moseley, "The Rate of Profit and Stagnation in the U.S. Economy", aparece en R. Baiman, H. Boushey y D. Saunders edits., "Political Economy and Contemporary Capitalism", M.E. Sharpe, N. York, 2000.
4 No olvidar el sentido que le hemos dado al vocablo posible.

 
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