Ecuador DEBATE Nº 68
 
 TEMA CENTRAL

Política vieja vs. sociedad joven

María Paula Romo*

No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor.
Lo que pasaba era que los que estaban peor,
todavía no se habían dado cuenta.
Quino

En este momento el tema de los jóvenes está en vigencia; podría ser porque sólo ciertos momentos históricos y relaciones económicas hicieron posible la existencia de la categoría "joven", o -como en este caso- porque para América Latina y el Ecuador la población joven representa, cualitativa y cuantitativamente, un actor social del que no se puede prescindir para ningún análisis.

Ese es entonces el punto de partida de este ensayo: el reconocimiento de que la composición demográfica de nuestro país y nuestro continente nos obliga a dirigir nuestra mirada a "lo juvenil" y explorar nuevas formas de comprenderlo, vivirlo e integrarlo a una sociedad que se caracteriza por sus prácticas de exclusión y prejuicio.

Pero tampoco es suficiente la mirada desde la centralidad con el objetivo de la inclusión de un sector determinado; si, como afirma Ernesto Rodríguez, "las y los jóvenes están infinitamente más y mejor preparados que los adultos para lidiar con la permanencia del cambio y con la centralidad del conocimiento, dos de las principales reglas de juego del mundo del siglo XXI" 1, entonces también es fundamental comprender el potencial de esa juventud en la transformación que tanto demandamos.

Un Ecuador joven

Al 2006 se calcula que más del 61% de los ecuatorianos y ecuatorianas son menores de 30 años; esta característica "joven" de nuestro país configura una realidad distinta con implicaciones en todas las áreas: desde las características económicas hasta la cultura política. Para algunos de nosotros tener menos de 30 años significa que nacimos cuando la televisión ya era un medio masivo, que ninguno de nosotros vivió la época de mayo del 68 o de la Revolución Cubana, que llegamos luego de la guerra fría. Tener menos de 30 años significa que todos crecimos con el Chavo del 8 y Los Simpsons, que el Twist es música "retro", que para cuando nacimos Elvis estaba muerto y que no comprendemos cómo era vivir sin celulares o Internet2.

Resulta evidente entonces que los jóvenes de hoy no somos los mismos jóvenes de los 70s, pero también es cierto que no podemos romantizar "lo juvenil"; pues también ser joven es un factor de discriminación laboral, y ser uno de los grupos más expuestos a la violencia. Ser joven es estar "invitado" a votar en cada elección pero estar prohibido de participar como candidato para la mitad de los cargos disponibles. Según los datos con los que contamos hoy en día en el Ecuador podemos también decir que el suicidio es la primera causa de muerte entre los adolescentes y que la mayoría de población migrante de los últimos años es población joven.

Si bien la tecnología ha influido y transformado nuestra cotidianeidad, también es cierto que hoy podemos ser testigos -con facilidad y en tiempo real- de las hambrunas, los desastres naturales, las guerras y la injusticia que se comete en cualquier lugar del mundo; y -sólo separado por un corte comercial- presenciar los modelos de éxito como abundancia, despilfarro y excentricidad.

Todos estos factores deben ser considerados cuando pretendemos comprender el carácter de lo "juvenil" y, de su comprobación, nos vemos obligados a reconocer que hay juventudes, no una sola, pues cientos de factores diferencian las características y oportunidades de unas y otras formas de vivir la juventud en el Ecuador de hoy.

También sabemos que lo joven no puede ser entendido como un mero tránsito en la niñez y las responsabilidades del mundo adulto. Como un paso necesario o un mal momento gracias al cual llegaremos a cumplir los requisitos de la "normalidad" adulta. La juventud es una etapa con pleno sentido en sí misma; un momento de importantes desafíos, de construcción de identidad y de definición de apuestas personales y colectivas. ¿Reconoce esto la política en el Ecuador? ¿Cuáles son las circunstancias en que nuestra sociedad permite las definiciones de esta etapa? ¿Qué proyectos nos ofrece, o permite siquiera, la política?

Lo juvenil lo político

Una de las mayores coincidencias entre lo juvenil y lo político, es el profundo cambio que estos dos conceptos han experimentado en las últimas décadas. La juventud de hoy se parece muy poco a la juventud de los 70s y, con la política sucede lo mismo.

Las claves teóricas con que se ha analizado a "lo juvenil" se transforman y es necesario comprenderlo. Sucede exactamente lo mismo con la política: las categorías teóricas "lo político" ya no son suficientes para explicar o impulsar la realidad política y los desafíos de la realidad contemporánea.

Frente a estas realidades, podríamos afirmar que los actores presentes en el escenario de la política formal ecuatoriana han tenido muy poca o ninguna capacidad para comprender las transformaciones del entorno y sus implicaciones en la gran política y en la cotidianeidad en donde ella se debate: somos testigos de la operación de partidos políticos que no se han replanteado las categorías de interpretación de la realidad de las que partieron hace 25, 30 o 50 años. El mundo parece haber avanzado a una velocidad muy superior a la de las ideas de los políticos de turno y a su voluntad de transformación. En la política ecuatoriana el debate ideológico se sigue planteando en los términos de la guerra fría, la práctica política en términos de un régimen feudal, y el discurso no logra aún liberarse de la perniciosa influencia de don Velasco Ibarra.

A pocos meses de elecciones presidenciales, en circunstancias en que desde hace 10 años ningún gobierno ha terminado su período, la política no parece haber aprendido ninguna nueva lección: propuestas, prácticas, caras y discursos no se diferencian de aquellos de hace 25 o 30 años. La gran apatía frente a este proceso democrático se explica fácilmente: las viejas estructuras no han tenido ningún intento serio de renovarse o replantear su actuación política; y las nuevas ofertas son más improvisadas que transformadoras.

De los ocho millones de jóvenes ecuatorianos, dos millones trescientos cincuenta mil son votantes. Un millón de ellos votará por primera vez por Presidente y Diputados. A pesar de ello, la participación electoral no se percibe como el mecanismo de cambio o transformación. Corremos nuevamente el riesgo de ser atrapados en un discurso que construye la representación desde la identidad; anunciando que algunos candidatos representan a la juventud por ser los de menos edad aunque en muchos de los casos sus discursos y prácticas sean conservadoras, personalistas y poco democráticas3; o representen los intereses de las fuerzas fácticas que han (mal) manejado los destinos del Ecuador.


* Ruptura 25
1 Rodríguez, Ernesto. Juventud, desarrollo y democracia en América Latina. En: El futuro ya no es como antes. Ser joven en América Latina. Nueva Sociedad. No. 200. Buenos Aires, 2006.
2 A pesar de que los datos sobre penetración del Internet nos muestran que aún su acceso es restringido y excluyente -los pobres y los pobladores rurales tienen muchas menos condiciones- también es cierto que una gran cantidad de jóvenes, de distinta condición socio - económica, utiliza el Internet como un medio de comunicación, entretenimiento o consulta.
3 Rafael Correa es el candidato de menor edad del actual escenario electoral, sin embargo en entrevista en Radio La Luna declaró que el rock era ruido (seguramente conoce/aprecia poco una de las contraculturas más importantes del Ecuador joven de hoy); ni que decir de su eslogan de campaña: "Dale Correa" reivindicando uno de los símbolos de la violencia patriarcal que afecta a mujeres, niños, niñas y adolescentes. Y así podríamos referirnos a otros ejemplos similares.

 
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