Ecuador DEBATE Nº 68
 
 ANÁLISIS

Reflexiones en torno a la migración internacional

Rodolfo Casillas R *

Sumario: La migración es un proceso sociocultural polimorfo y múltiple por definición, y que en este siglo XXI veremos cómo impacta de manera diferenciada en todos los países del mundo.

Inicio con una definición

Por migración internacional se entiende el desplazamiento de una persona, o de un conjunto de ellas, de un Estado nacional a otro. El desplazarse internacionalmente hace referencia a la capacidad de organización social, al Estado-nación, a las leyes vigentes en él, a los derechos y obligaciones de sus ciudadanos y a la normatividad específica que regula el ingreso a, el tránsito por o estadía en dicho Estado de quienes tienen una nacionalidad distinta al Estado de referencia. De ahí que cuando se habla de migración internacional se suele hacer una distinción entre los flujos que se apegan a los marcos legales de los estados, de aquellos otros que no se inscriben en ellos, sea para migrar, para permanecer en el lugar de destino más allá del tiempo autorizado por las autoridades migratorias, o bien para cambiar de actividad de la previamente permitida. Una segunda distinción se refiere a la condición migratoria y a la categoría que se les asigna: legal y para qué tipo de actividad; ilegal, indocumentado, o migrante no autorizado para quien se aparta de la legalidad migratoria. Cada una de ellas tiene distintas implicaciones para el análisis social, pero todas en común hacen referencia al poder gubernamental y al lugar que desde éste se le reconoce al individuo, tomando en cuenta su condición de nacional o extranjero y su circunstancia de contar o no con la autorización vigente por parte del Estado receptor.

Algo de historia, teoría y de crítica

La migración es tan vieja como el hombre en la tierra. Históricamente hablando, el carácter sedentario está asociado a algunas civilizaciones, lo que no implica que los pueblos nómadas carezcan de expresiones culturales, identidades grupales y otros atributos sociales. Sedentario o nómada, el hombre se ha desplazado de manera continua a lo largo del tiempo, encontrando en distinto momento histórico y circunstancia sociopolítica, condiciones que favorecen, dificulten o impiden el libre tránsito de una localidad a otra, de una ciudad a otra, de un país a otro. En la actualidad, hay una gran preocupación de los Estados nacionales, particularmente los de mayor desarrollo económico, por regular la migración internacional que ocurre al margen de las normas gubernamentales, por considerar que, entre otros efectos negativos, ella afecta sus planes de desarrollo nacional.

La migración internacional ha sido materia de los estudiosos de la población, en particular de los demógrafos, así como de los antropólogos y sociólogos preocupados por los procesos culturales y de identidad. Los historiadores, por su parte, han abordado aspectos de los flujos migratorios relacionados con su incorporación a las sociedades de destino y algunas de las vicisitudes que los recién llegados han enfrentado con las autoridades y prácticas culturales de las sociedades de destino. Por lo regular, el migrante ha sido visto desde el Estado o en relación con él. De ahí que en la mayoría de los estudios sobre la migración internacional se hace hincapié en los lugares de origen y destino; en el primer caso para encontrar las razones que estimulan, u obligan, a la migración y en el segundo caso para indicar los atractivos del lugar hacia donde se dirige el migrante. También se establece una distinción entre los flujos y las características de los sujetos que los integran; se señalan las temporalidades, las rutas, las actividades, los grupos etarios, las diferencias de género, las relaciones campo-ciudad, las frecuencias y relevos generacionales, entre otros elementos que conforman el perfil sociodemográfico del migrante. Estos conocimientos permiten a los planificadores gubernamentales hacer diagnósticos y sugerir recomendaciones diversas, sobre todo cuando se presume la existencia de un volumen migratorio que es, o amenaza con ser, inmanejable a la luz de las asimetrías económicas de un país frente a otro.

Por lo general, esas recomendaciones se pueden aglutinar en tres niveles de acción: por el lugar de origen, contrarrestar las supuestas causas de la migración; por el lugar de destino, reglamentar y proponer una práctica eficiente de las formas y términos de contratación; y por el lado de los agentes sociales involucrados en el proceso migratorio, sancionar el traslado que se aparta de la normatividad gubernamental y buscar hacer inoperantes los mecanismos sociales de apoyo al migrante. La conjugación adecuada de estos tres niveles permite augurar la administración de los flujos migratorios de forma tal que sean incorporados a la lógica institucional del desarrollo económico de los estados involucrados. Este conjunto de perspectivas analíticas, no obstante que algunas de ellas reconocen los beneficios resultantes de la migración y de los altos costos humanos que pagan los migrantes, no han cubierto un vacío del conocimiento: los procesos de cambio o afirmación que viven los migrantes durante el proceso migratorio, si bien hay algunas aportaciones significativas sobre los procesos socioculturales de los migrantes en el lugar de destino.

El tipo de enfoque, distinciones conceptuales, aportes cualitativos y vacíos del conocimiento, característicos de los flujos de vieja data, se han reproducido en la mayoría de los estudios de las migraciones que en fecha reciente empezaron a constituirse en objeto de atención de los gobiernos y los estudiosos de la materia. En el continente americano, a partir de los años 80 llamaron la atención los flujos crecientes de migrantes centroamericanos, de sudamericanos, africanos y asiáticos en menor proporción, que al margen de la normatividad de los estados, se han desplazado al norte del continente. Estados Unidos y México, en este contexto, se han caracterizado por ser en los últimos años, grandes expulsores de migrantes carentes del permiso gubernamental correspondiente. Dichos países han actuado de acuerdo con la legalidad ajustada a las circunstancias y con fundamento en acuerdos de colaboración internacional signados entre los países mencionados, por lo que las expulsiones que realizan son presumiblemente legales. Hay, empero, algunas interrogantes que pueden plantearse sobre: 1) la noción de justicia de las leyes migratorias, y no sólo el aspecto de legalidad; 2) la ejecución correcta o no de las leyes vigentes; 3) los derechos de los migrantes en su calidad de ciudadanos; 4) la pertinencia de reproducir acríticamente los esquemas de conocimiento utilizados hasta el momento para el estudio y atención de la migración internacional.

Sin duda alguna, es deseable producir conocimientos que permitan el análisis comparativo. Empero, hacerlo implica resolver cuestiones teóricas, metodológicas, de existencia y generación de bases empíricas comparables, entre otras cosas, para no ahondar sobre las particularidades de los procesos sociales, económicos, culturales y políticos involucrados en cada caso. Para hablar con elementos de juicio comprobables y ver contenidos y alcances de las respuestas a las interrogantes antes planteadas, habría que verificar la existencia o no de algunos supuestos básicos que tienen que ver con el conocimiento de los migrantes de referencia. De no ser así, cualquier pronunciamiento sobre el volumen o aspecto cualitativo tendría que ser tomado con reserva. En general, lo producido enfrenta problemas del siguiente tipo: 1) amplios vacíos de conocimiento; 2) producciones acotadas a estudios de caso; y 3)


* Profesor e investigador de la Facultad Latinoamérica de Ciencias Sociales (Flacso) sede México. Correo electrónico: casillas@flacso.edu.mx

 
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