Ecuador DEBATE Nº 68
 
 ANÁLISIS

"Mas ciudad", menos ciudadanía: renovación urbana y aniquilación del espacio público en Guayaquil

Xavier Andrade*

Este artículo cuestiona el tono celebratorio adherido a la renovación urbana en el caso de Guayaquil, Ecuador a partir de la reflexión sobre la creación de disciplinas cívicas fundamentadas en reingenierías espaciales y dispositivos arquitectónicos, estéticos y disciplinarios que sirven para catalizar ideologías autoritarias.

Pueden los intereses corporativos que dominan el ejercicio de lo público desarrollar agendas incluyentes y democratizantes? Cuál es el sentido de las renovaciones urbanas que son promulgadas desde gobiernos locales que responden a fuerzas políticas, empresariales, religiosas y privadas? Qué tipo de paisajes urbanos se crean bajo la retórica del adelanto y la modernización? Cuáles sectores son los beneficiarios más allá de las propagandas oficiales y el tratamiento mediático? En otras palabras, pueden las discusiones sobre gobernabilidad local dejar de lado el preguntarse sobre los sentidos de ciudadanía que impulsan unos u otros proyectos político-administrativos? Es posible pensarse la gobernabilidad local como una tarea meramente administrativa y no como un ejercicio esencialmente político? Es factible hablar de la renovación urbana sin pensarla en términos de una economía política configurada por múltiples intereses y por agendas excluyentes? Cuáles son las consecuencias de procesos de renovación urbana que conllevan la anulación gradual de la esfera pública y el aniquilamiento del espacio público? Concomitantemente, cuál es el sentido político de la "cultura ciudadana" emergente bajo contextos caracterizados por este tipo de efectos sociológicos? Es dicho concepto aséptico y neutro como lo pretende el lenguaje de la "gobernabilidad local"?

Los caminos de las renovaciones urbanas pueden ser paradójicos e ilusorios. Manteniendo en mente algunas de las preguntas planteadas, el argumento se desarrolla en base a observaciones etnográficas realizadas entre los años 2001 y 2005 en la ciudad de Guayaquil, la ciudad más grande, el puerto principal del Ecuador en el Océano Pacífico, y el mayor polo regional en la costa ecuatoriana. La mancha urbana se extiende desde las riveras de un complejo sistema fluvial que deviene en el Río Guayas, atraviesa un complejo de esteros y se prolonga, generalmente por medio de invasiones de tierra, hacia la Península de Santa Elena por el norte y la región de agroexportación bananera hacia el sur.

Con más de 2'000.000 de habitantes, Guayaquil ha sido sometido a un proceso acelerado de transformaciones urbanísticas durante los últimos cinco años1. Conjugadas bajo el slogan político de "Más Ciudad" por quienes ostentan el poder local, las reformas son conocidas localmente como "regeneración urbana", para enfatizar el contraste con períodos previos caracterizados por caóticos manejos municipales2. El Partido Social Cristiano (PSC) ocupa la administración municipal desde hace 13 años a través de sus dos líderes históricos: León Febres Cordero en los noventas y Jaime Nebot actualmente. Este tipo de estabilidad en el poder local es inédita y en su etapa más reciente se debe, en buena parte, a la eficacia simbólica de los cambios promovidos por la renovación urbana. La actual alcaldía de Nebot corresponde a su segundo período administrativo, una vez que fuera reelegido en 2004 por 4 años adicionales. En su primer período (2000-2004), dio inicio a proyectos que fueron conceptualizados en la etapa anterior bajo la segunda alcaldía de Febres Cordero (1992-1996, 1996-2000), también ex-Presidente de la República (1984-1988) y la más influyente figura política desde el retorno a la democracia en Ecuador en 1979. El PSC conjuga valores conservadores, católicos, empresariales y despóticos característicos a la derecha moderna en Ecuador y un discurso sobre cultura e identidad, "la guayaquileñidad", asociado a una versión heroica, masculina y patricia de la historia, elementos que son explotados políticamente para generar filiaciones en contra del centralismo administrativo estatal, basado en la capital, Quito3.

El proyecto de renovación urbana en Guayaquil ha sido reconocido nacional e internacionalmente (premio de la ONU en 2004) como un modelo exitoso de gobernabilidad local principalmente por el resurgimiento del sector turístico y de servicios asociados a dicha industria, y -aunque articulado tal reconocimiento bajo la retórica de las bondades del nuevo orden establecido en las calles intervenidas- también por la efectividad de la limpieza sociológica emprendida con el consecuente desplazamiento de actores del sector informal de la economía principalmente y otras formaciones sociales desprotegidas. Las mayores obras de renovación tuvieron lugar originalmente en el centro de la ciudad, el mismo que está situado a las riveras del Río Guayas4.

Como modelo de gobernabilidad local, se caracteriza por una tendencia a la concesión de servicios claves de la administración pública de la ciudad, tales como el de agua potable y alcantarillado, y la recolección de basura, a terceros. En el mediano plazo, la municipalidad tiene planeado cubrir ámbitos tales como la salud pública y la energía eléctrica. Su ingerencia en materia de seguridad pública -motivo de este artículo- y educación es igualmente creciente. Para la realización de obra pública, se vale de una estructura paralela de fundaciones municipales tales como Guayaquil Siglo XXI y Malecón 2000, que manejan fondos municipales y actúan como brazos ejecutores y, eventualmente, como administradores, de obras realizadas por la alcaldía en materia de reforma, control y vigilancia espaciales, y hasta de policía cultural.5 Así, por ejemplo, en los últimos dos años, la Fundación Guayaquil Siglo XXI, manejaba el 10% del presupuesto municipal para ejecutar proyectos de renovación urbana, esto es cerca de 30'000.000 de dólares anuales provenientes de fondos públicos. Los trabajos a ejecutarse comprendían, para dicho año, 45 obras relativas a proyectos específicos vinculados a la renovación y 32 correspondientes a la ampliación y pavimentación de avenidas y calles6.

El estatus legal de dichas fundaciones especialmente en lo concerniente a la transparencia en el manejo de fondos públicos, el diseño inconsulto de planes y programas que son acordados exclusivamente entre las propias fundaciones y la Municipalidad, y la ingerencia de las primeras en el control del espacio público, sin embargo, ha sido cuestionado, aunque puntualmente, desde la sociedad civil y empieza a ser motivo


* Ph.D. (c) New School for Social Research, Nueva York.
1 La estimación demográfica es aproximada. Según datos del último censo, correspondientes al año 2001, Guayaquil tenía a la fecha 2'039.789. La tasa de crecimiento en la década de los noventas fue de 2,38% (INEC, VI Censo de Población y de Vivienda) y el crecimiento migracional a la ciudad es ostensible principalmente de sectores indígenas de la sierra, colombianos, peruanos y chinos.
2 El término "regeneración" incluye presupuestos religiosos conservadores y alude frecuentemente a la preservación de "la moral y las buenas costumbres". El vínculo entre la Iglesia Católica, especialmente a través del Arzobispado de Guayaquil -en manos del Opus Dei- y la Municipalidad es cercano y ambas instituciones, junto con otras corporaciones de elite, actúan como un frente político gremial. Como ejercicio analítico, en este artículo se utiliza la noción de "renovación urbana" para distanciarse del uso político de estos procesos y establecer la necesidad de deconstruir la ideología subyacente a los mismos y sus efectos sobre la vida urbana.
3 Para versiones sintéticas de la ideología de la "guayaquileñidad" esbozadas por intelectuales locales, v. Archivo Histórico del Guayas 2002, Identidad Regional Costeña y Guayaquileña, Guayaquil: AHG.
4 Mapas e información oficial de las "bondades" de la renovación son asequibles en www.visitaguayaquil.com, una página que conjuga eficazmente los discursos sobre reordenamiento urbano y emergencia turística y que se abre con un poema declamado por el propio Alcalde Nebot. El carácter construido de este tipo de retórica y su expresión urbanística son los ejes de este artículo.
5 Al momento, existen 6 fundaciones de este estilo. La primera fue Malecón 2000, creada por Febres Cordero (1996-2000). En adelante, la alcaldía de Nebot creó Autoridad Aeroportuaria (2000), Guayaquil Siglo XXI (2001), Terminal Terrestre (2002), Aseguramiento Popular (2003) y Transporte Masivo (2004). Sobre la gestión cultural como un campo de batalla donde nociones sobre "guayaquileñidad" son instrumentalizadas y donde las fundaciones ejercen un poder inmediato, v. Andrade, X. 2004, "Burocracia: Museos, Políticas Culturales y Flexibilización Laboral en Guayaquil." Iconos 20: 64-72. En un caso reciente de policía cultural, una exhibición de fotoperiodismo sobre la historia del país (El Ojo Detrás del Lente, Junio-Julio 2005) que incluyó una fotografía de León Febres Cordero esgrimiendo un arma dentro del recinto legislativo cuando fuera diputado, ella fue censurada inicialmente por la Fundación Malecón 2000 bajo la premisa de que no se podía incluir una imagen ofensiva del mentalizador original del proyecto del malecón. La exhibición tuvo lugar en una de las áreas culturales habilitadas en tal zona y la fotografía fue recolocada mientras que el hecho se hizo público por vía electrónica.
6 El presupuesto total para obra pública municipal se elevó a 275'652.235 dólares el año pasado (v. Coello, Silvia y Margarita Neira, "Los poderes en la administración en el Guayaquil de hoy", El Universo, 7/25/04, p. 7D) y "Nuevos sectores regenerados", El Universo, 6/13/05, p. 1D.

 
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