Ecuador DEBATE Nº 70
TEMA CENTRAL
Desigualdades, pobreza y globalización
José María Tortosa*
A lo largo de los tiempos históricos y probablemente desde el final del período neolítico, ha habido tres clases de gente en el mundo: los de Arriba, los del Medio y los de Abajo [...]. Los intereses de estos tres grupos son completamente irreconciliables. El propósito de los de arriba es el de seguir en su sitio. Los de en medio quieren ocupar el lugar de los de arriba. La aspiración de los de abajo, si es que tienen alguna - ya que es una característica permanente de los de abajo, que viven tan oprimidos por los trabajos penosos, el no ser, sino de vez en cuando, conscientes de algo diferente a sus afanes cotidianos -, es la de abolir todas estas distinciones y crear una sociedad en la que todos los hombres sean iguales [...] Incluso hoy, en un período de decadencia, el nivel medio de vida es más elevado de lo que lo fue en los últimos siglos. Pero ningún aumento de riqueza, ninguna suavización de las costumbres ni reforma o revolución algunas han podido hacer avanzar ni un milímetro la igualdad humana. Desde el punto de vista de los de abajo, ningún cambio histórico ha significado algo más que el cambio de nombre de sus amos.
Teoría y práctica del colectivismo oligárquico, por Emmanuel Goldstein
George Orwell, Mil novecientos ochenta y cuatro, 1948
Sexo/género, grupo étnico, clase/estatus y nación son las principales desigualdades en el sistema mundial contemporáneo y, de una manera u otra, guardan una relación estrecha con la pobreza. Algunas de estas desigualdades son objeto de mayor preocupación incluyendo la de la lucha contra las mismas. Otras, en cambio, son objeto de cuantificación aunque con menor discusión de los modos de reducirlas. Otras, finalmente, están casi ausentes de las inquietudes públicas, sean académicas o no. En términos generales, los españoles encuestados por el CIS, ante los distintos temas que se les presentaban, situaban "las desigualdades sociales" en un puesto relativamente alto como problemas a intentar resolver, como aparece en la Tabla 1.
Tabla 1
De los temas que figuran en esta tarjeta, ¿cuáles son los dos que Ud. considera que habría que hacer mayores esfuerzos para resolver?
Primer tema Segundo tema
- El acceso a la vivienda
- Las desigualdades sociales
- La situación económica
- La seguridad ciudadana
- La inmigración
- El paro
- El terrorismo
- N.S.
- N.C.
- (N)
20,1 14,1 13,7 13,5 12,9 12,2 12,1 1,2 0,0 (2490)
19,4 9,4 11,3 14,9 18,6 14,1 9,8 2,0 0,6 (2490) Fuente: CIS, Estudio nº 2.644, Pregunta 7. Mayo de 2006.
La preocupación por la diferencia (sexual o cultural, sea esta última lingüística, racial o étnica) y su consiguiente dedicación a la lucha contra la desigualdad (de género, nacional) ha eclipsado en muchos contextos la preocupación por la diferencia de renta o de clase o por su consiguiente desigualdad. Sincrónica y diacrónicamente, damos importancia a unas diferencias y se las negamos o reducimos a otras. Todo ello sin entrar a considerar su mayor o menor base objetiva, independiente del observador, como es la diferencia entre sexos, o construida socialmente como es la diferencia entre géneros. Los motivos de esta mayor o menor importancia son muy heterogéneos y no se excluye la moda de la que la academia no está exenta, ni tampoco la falsa conciencia mediante la cual determinadas instancias sociales hacen reparar en unos fenómenos para que no se observen otros1.
No se va a tratar aquí el por qué de esas diferencias dentro de un contexto geográfico concreto, forme o no lo que en Ciencias Sociales y según sus distintas tradiciones se llamaría una sociedad, un sistema social o una formación social históricamente determinada. Pero sí es preciso iniciar este trabajo preguntando por qué, al parecer, ha habido más constataciones empíricas y cuantitativas sobre la desigualdad de renta que sobre las restantes desigualdades, por otro lado ampliamente discutidas, y, con toda evidencia y en todos los casos, con casi nulas discusiones sobre la desigualdad de clase.
Hay un argumento todavía más intrigante y es que, de ser cierta esta mayor abundancia de constataciones empíricas, de cualquier manera no guarda relación lineal con la preocupación por luchar contra la correspondiente desigualdad. En lo que se refiere a los conflictos por la autodeterminación (que, al fin y al cabo, son una forma de afrontar la desigualdad de poder entre comunidades más o menos imaginadas), es perceptible, por lo menos desde los años 90, una disminución a escala mundial2. Sin embargo, no puede decirse lo mismo a propósito de la lucha feminista por la igualdad, incluso teniendo en cuenta el aparente impasse que atraviesa el movimiento y la reducción de la lucha por la igualdad en el llamado "feminismo de la diferencia o de la identidad".
De la misma manera que se ha dicho que lo asombroso del nacionalismo (subestatal) no es su presencia sino su escasez, se podría decir que casos "etnicistas" (no-nacionalistas) como el de algunos indigenismos latinoamericanos son la excepción y no la regla. Si toda nación, por fuerza de la ideología nacionalista, está llamada a buscar su Estado si no lo tiene todavía y a mantenerlo si ya lo tiene, mientras todo Estado está llamado a procurar convertirse en una nación, tendría que ser mucho más frecuente la lucha nacionalista por la igualdad si se tiene en cuenta que la regla, en el sistema mundial contemporáneo, es la de Estados "plurinacionales". En cifras aproximadas, se podrían contabilizar en el mundo unos 200 Estados, 6.000 lenguas, 2.000 naciones potenciales, 800 grupos étnicos definidos por la cultura a escala local que superen el 1 por ciento de la población del Estado en que se encuentran y sólo 6 Estados con una sola lengua3.
Algo parecido puede decirse de los grupos "étnicos", construidos a partir de algún rasgo cultural (religión, lengua, "raza") pero sin el elemento político territorial que los diferencia de los movimientos nacionalistas. En los casos, que son mayoritarios, en que se encuentran en condiciones de inferioridad (no necesariamente son grupos minoritarios, pero sí suelen ser grupos inferiorizados), esa
* Instituto Universitario de Desarrollo Social y Paz. Universidad de Alicante.
1 Existen casos bien documentados de esta intención sistemática y programada: Véase Susan George,"Comment la pensée devint unique", Le Monde diplomatique, agosto 1996, 16-17.
2 Gurr, Ted Robert, Peoples versus States: Minorities at risk in the new century, Washington, United States Institute of Peace, 2000; Gurr, Ted Robert y Barbara Harff, Ethnic conflict in world politics, Boulder Co., Westview Press, 2004.
3 La cifra de 6 Estados monolingües se reduce si se toman en consideración las lenguas de los inmi-grantes, tan ciudadanos, en muchos casos, como los indígenas.
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