Ecuador DEBATE Nº 71
 
 DEBATE AGRARIO - RURAL

Los desafíos del desarrollo local en las microregiones del Sur de Manabí y la Cuenca Alta del Río Jubones

Fernando Guerrero C.

El propósito es el análisis del desarrollo local en las microregiones referidas a partir de situarlos en el contexto de las teorías del desarrollo rural, y desde una visión operativa de los componentes y terminar señalando en qué medida las experiencias de desarrollo local se aproximan a estos requisitos mínimos, así como identificar los límites y las potencialidades del desarrollo local.

Durante los últimos años en los ámbitos de la planificación del desarrollo y de la academia se ha venido debatiendo con insistencia el tema del desarrollo local. Para algunos este enfoque con sus distintas variantes es una propuesta que nos viene de afuera (Banco Mundial y el BID de por medio) y de ciertos académicos que han idealizado experiencias forjadas en países con costumbres e instituciones ajenas a las nuestras. En otras palabras dichos enfoques tienen ciertas intencionalidades. Dentro de estas últimas se destacan, principalmente, el traslado de responsabilidades desde el Estado y los gobiernos, a la sociedad civil. Como si no fuera poco, a las sociedades locales con toda su variopinta gama de instituciones y organizaciones, además de sostener sus economías domésticas a través de una diversidad de estrategias de sobrevivencia ahora le toca, también, hacer los aportes respectivos (en dinero y/o en trabajo) para construir sus obras de infraestructura, sus escuelas, sus servicios de salud y, de paso, diseñar proyectos imaginativos que les permita insertarse en la economía internacional. Hasta aquí la versión sospechosa del desarrollo local.

Pero también hay visiones bastante convincentes a favor del desarrollo local. Para quitarnos ese halo de suspicacia que usualmente rodea a los científicos sociales, queremos creer en la fecundidad de estas últimas y, sobre todo, en la posibilidad de que es posible un desarrollo que aspire al cambio de las sociedades locales, mejore las condiciones de vida de las poblaciones y coloque los cimientos de lo que ambiciosamente se ha denominado como proceso de "profundización de la democracia y la ciudadanía locales".

Cualquiera que sea la postura que adoptemos -sospechosa u optimista- desde comienzos de los años 90 en el Ecuador se vienen impulsando procesos de planificación participativa; se han promovido presupuestos participativos y, además, se cuenta con experiencias de mancomunidades municipales que se han planteado como objetivo el manejo de cuencas y microcuencas hidrográficas. Para algunos estas experiencias constituyen "modelos" dignos de imitarse y para otros estas experiencias todavía se encuentran en etapas iniciales y que habría que esperar un tiempo más para evaluar sus impactos en las instituciones, en las prácticas ciudadanas y, sobre todo, en la economía local y/o regional.

Los municipios de la Cuenca Alta del Río Jubones y del Sur de Manabí forman parte de este conjunto de experiencias de desarrollo local en los últimos años. En estos casos, las iniciativas han surgido no solamente a partir de apoyos de los organismos no gubernamentales, ONG´s, sino que también han contado con el auspicio de organismos internacionales en alianza con las iniciativas gubernamentales.1

En el presente artículo, más allá de evaluar los resultados de la ejecución de los diferentes programas de desarrollo rural que se han ejecutado en las microregiones, se intenta analizar las potencialidades y los desafíos del desarrollo local en los municipios pertenecientes a la Cuenca Alta del Río Jubones y el Sur de Manabí.

Para el efecto se considera que el desarrollo local es un proceso flexible en el que la presencia del Estado es importante, así como la participación de las organizaciones sociales, los gobiernos locales y el rol de los cambios institucionales. Se realiza un balance de los enfoques de desarrollo local y se pregunta acerca de la validez de una nueva propuesta de desarrollo local en contextos caracterizados por la migración, la crisis de la producción agropecuaria; y la incapacidad de las organizaciones campesinas y los gobiernos locales por impulsar cambios significativos en sus respectivas instituciones. Adicionalmente, se hace un balance de las propuestas de desarrollo local (desde las vertientes que enfatizan lo económico hasta las que colocan el acento en los cambios institucionales como condición del desarrollo), se identifican sus límites y, por último, se plantea como alternativa el desarrollo local como proceso flexible. Dentro de esta última opción se identifican las condiciones mínimas del desarrollo local, entre las que se cuentan la voluntad política de los gobiernos locales y la capacidad de asociación de su población.

Los avatares del proceso de desarrollo rural

Las microregiones del Sur de Manabí y la Cuenca Alta del Río Jubones han sido objeto de varias intervenciones por parte de programas de desarrollo de los diferentes gobiernos de turno y de varios organismos no gubernamentales. Antes de abordar las potencialidades y los desafíos del desarrollo local, es necesario bosquejar a grandes rasgos las características y los alcances de dichas intervenciones.

Sin duda alguna todas las áreas rurales del país en algún momento de su devenir histórico fueron objeto de intervención por parte del Estado, ya sea por considerarlas como zonas de aprovisionamiento de materias primas, como productoras de bienes de consumo, o bien como reservorios de mano de obra para el capital.

Desde una perspectiva general, en el caso ecuatoriano la formulación de políticas agrarias han marchado de manera acorde con tres momentos históricos: en el primero de ellos se trató de responder a las exigencias de modernización del agro y, de paso, resolver los conflictos por la tierra, especialmente en las áreas en donde las movilizaciones indígenas presionaban por el acceso a recursos; un segundo momento, estuvo marcado por las exigencias de convertir a los productores campesinos e indígenas (pequeños y medianos) en eficientes productores desde el punto de vista del capital; y, finalmente, un tercer momento, en curso, en donde se trata deliberadamente de convertir a los campesinos en productores eficientes pero ya no solamente para el mercado interno, sino para los mercados internacionales, aprovechando sus ventajas comparativas y los nichos que se abren a las economías periféricas en el contexto de la globalización.


1 Entre 2002 y 2006 en las microregiones señaladas ha intervenido el Programa de Desarrollo Local Sustentable, PROLOCAL, que contó con recursos del Banco Mundial y la Unión Económica Europea. Anteriormente en dichas zonas también intervinieron los programas de desarrollo rural integral, DRI.

 
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