Ecuador DEBATE Nº 53
COYUNTURA NACIONAL
PETRODOLARIZACION DE LA ECONOMIA ECUATORIANA Y RIESGO DE ILIQUIDEZ Y DEFLACION
Wilma Salgado Tamayo
La recuperación de la economía prevista para el año 2001 con un posible crecimiento del 3.6% del PIB, estaría sustentada en elementos absolutamente inciertos como los ingresos por exportaciones de petróleo, cuyo precio se define en el mercado internacional y sobre el cual el Ecuador no tiene ninguna influencia; y, en las remesas de los migrantes cuyo monto también podría modificarse después de un primer momento de pago de las deudas contraídas para su movilización.
La economía ecuatoriana, después de haber tocado fondo en el año 2000, con la inflación más alta y sin lograr salir de la recesión, en relación a los demás países de América Latina (inflación en el Ecuador 91% frente a 9.5% promedio de América Latina; y crecimiento del PIB del 0.4%, frente al 4% de crecimiento promedio de América Latina), ha comenzado a registrar signos de convalecencia en el año 2001, apoyada en el mayor volumen de exportaciones de petróleo, en la inversión prevista para la construcción del oleoducto de crudos pesados OCP- y en las remesas de los migrantes ecuatorianos que se vieron obligados a buscar fuentes de trabajo para garantizar su subsistencia y la de su familia, fuera del país, sobre todo a partir de la profunda recesión registrada en 1999.
Sin embargo la recuperación de la economía prevista para el año 2001, con un crecimiento del 3.6% del PIB, se basa en elementos absolutamente inciertos, como son los ingresos por exportaciones de petróleo, cuyo precio se define en el mercado internacional y sobre el cual el Ecuador no tiene ninguna influencia; y, las remesas de los migrantes, que dependen de la voluntad de los mismos, y cuyo monto también, podría modificarse después de un primer momento asociado al pago de las deudas contraídas para su movilización.
Mientras tanto, los ingresos por exportaciones de los demás productos excluido el petróleo- continúan cayendo por cuarto año consecutivo, e incluso en el primer cuatrimestre han disminuido los ingresos por exportaciones de petróleo, mostrando los elevados riesgos de iliquidez, deflación y nuevamente recesión, que enfrenta la economía ecuatoriana, ante una mayor caída de los precios internacionales del petróleo que la hasta ahora registrada.
El peso del petróleo en la economía ecuatoriana ha tendido a incrementarse mientras los demás sectores productivos han ido perdiendo espacio, más aún a partir de la acelerada pérdida de competitividad registrada en el año 2000, debido a la elevada inflación local en condiciones de dolarización (91%), que encareció los costos de producción de los productores locales, mucho más que el de los productores de otros países. La tasa de inflación en el Ecuador en el año 2000, calculada en base a precios expresado en dólares norteamericanos, equivalió a 26 veces la tasa de inflación de Estados Unidos en ese año, que fue del 3.4%.
En consecuencia, a mayor dependencia de la economía ecuatoriana de los ingresos petroleros, en condiciones de dolarización, -petrodolarización-, mayor es el riesgo de iliquidez, deflación y recesión, que enfrentamos, debido a que, sin posibilidades de emisión monetaria a nivel nacional como resultado de la dolarización-, las exportaciones pasan a constituir la principal fuente de aprovisionamiento de monedas inclusive para las transacciones locales. La caída de los ingresos por exportaciones no petroleras registrada desde 1998, es un signo de alerta de la creciente vulnerabilidad de la economía ecuatoriana frente a los precios del petróleo, pero también frente al ingreso de capitales, más aún considerando la magnitud de los recursos financieros necesarios para cubrir el servicio de la deuda externa.
El acceso a los mercados financieros internacionales, constituye un elemento básico para contrarrestar la magnitud de la iliquidez, deflación y recesión, que pueden seguir a la caída de los precios del petróleo. Gestionar la asistencia financiera automática, por parte del sistema financiero privado, o por parte de los organismos financieros multilaterales, constituye una acción prioritaria de prevención frente a los riesgos de la petrodolarización de la economía ecuatoriana. Estimular el uso de medios de pago alternativos al dólar, al interior de la economía ecuatoriana, podría también atemperar los efectos internos de una caída de los precios del petróleo en el mercado internacional, eliminando las restricciones al uso del cheque que se establecieron con fines fiscales, o facilitando la utilización de tarjetas de crédito, por ejemplo.SIGNOS DE REACTIVACION?
Según las últimas previsiones del Banco Central, la economía ecuatoriana en el año 2001, entraría en un proceso de recuperación, con un crecimiento previsto del 3.6%, superior al crecimiento vegetativo de la población, del 1.9%, y superior a las tasas registradas desde 1995, como se muestra en el siguiente cuadro:
Tasas de crecimiento del PIB y sus componentes
1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 prev PIB
Consumo Final
FBCF
Exportaciones
Importaciones
2.3
2.2
5.3
5.0
9.8
2.0
1.6
1.8
3.6
-5.6
3.4
2.0
4.0
4.3
8.8
0.4
1.8
6.3
-3.2
5.5
-7.3
-10.4
-35.5
-0.4
-39.0
2.3
1.8
10.5
-0.2
18.7
3.6
2.6
14.7
4.8
25.4
Fuente: Banco Central del Ecuador, www.bce.fin.ec o INFORMACION ESTADISTICA
MENSUAL, N. 1791, Mayo del 2001, p. 75.
En tanto que la crisis afectó en mayor proporción a la inversión o formación bruta de capital fijo, que sufrió una violenta contracción en 1999 (del 35.5%), seguida del consumo final tanto público como de los hogares (caída de 10.4%). Dado el alto componente importado de las inversiones, las importaciones sufrieron también, en consecuencia una drástica reducción (del 39%). Esta relación entre caída de la producción y del consumo y contracción de las importaciones, muestra los efectos automáticos de la crisis sobre las exportaciones de nuestros socios comerciales, cuyos ingresos por este rubro se contraen, afectando a su aparato productivo local. El efecto de la recesión local, se expande fuera de las fronteras nacionales, vía comercio exterior, de la misma manera en que se transmitió el efecto de la crisis asiática sobre nuestra economía en 1998 y 1999.
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