Ecuador DEBATE Nº 71
RESEÑAS
Trazos del tiempo: la caricatura política en el Ecuador a mediados del siglo XX.
Ibarra, Hernán Museo de la Ciudad, Quito, 2006.
María Elena Bedoya H.
El libro Trazos del tiempo: la caricatura política en el Ecuador a mediados del siglo XX, nos propone una lectura del humor gráfico a partir de su relación con el devenir político del país. El autor está interesado en indagar en la comprensión que hacen los medios acerca de lo que consideran como "lo político", referido en este caso, a lo que representa la caricatura de los distintos actos de gobierno, el acontecer parlamentario, los procesos electorales, los actores y personajes políticos, etc. De esta manera, la llamada "caricatura política" se analiza desde dos dimensiones: como una representación gráfica de los "problemas que son procesados en la escena política" y como una forma de opinión impresa complementaria a la expresión escrita de los medios.
En la primera parte de la investigación, el autor nos lleva por un recorrido en los distintos diarios aparecidos entre la década del cuarenta y sesenta como, La Nación, El Día, El Comercio, La Tierra, La Escoba, y Diario del Ecuador, haciendo un cierto seguimiento del tipo de tratamiento ideológico dentro del corte editorial de cada publicación. En este primer momento del análisis, se promueve una lectura coyuntural sobre el acontecer político y social, relacionada a la mirada de los humoristas frente a la "polarización liberal /conservadora" que se encontraba vigente a mediados de siglo y los niveles de ingerencia del pensamiento de izquierda en este contexto. Señala además, los procesos de definición de las relaciones centro-periferia en el seno del Estado con el reconocimiento de la figura del Alcalde y la refundación de los Consejos Provinciales, que permitió el fortalecimiento de algunos poderes locales, así como también, de segmentos del CFP y el Velasquismo; por último, nos ofrece un vistazo -desde la caricatura- sobre el contexto de posguerra y la confrontación entre dos modelos políticos distintos representados en aquel entonces por Estados Unidos y la Unión Soviética.
En un segundo momento de su trabajo, Ibarra delinea un particular análisis respecto a las revistas de corte político que mantienen un respectivo sesgo ideológico que intenta privilegiar objetivos políticos particulares. Entre las revistas más importantes se señalan, Momento (ligada a las ideas del CFP), Verdad (vinculada al Velasquismo), La Calle (anticonservadora), y Mañana (de tendencia de izquierda), que, según el autor, "introdujeron una manera beligerante de enfocar los eventos políticos y demarcaron el espacio político". En estos casos, la caricatura fue una herramienta que ayudó a caracterizar el enfoque de cada magazín y utilizar a la imagen como un elemento que podía acentuar los "rasgos negativos" de los adversarios en segmentos reiterativos que "apoyaban al desarrollo de los argumentos discursivos" de la publicación.
Por último, el autor recurre al análisis de ciertos tópicos trabajados tanto en las revistas como en los periódicos, sobre las imágenes de la nación, el uso de símbolos católicos, un retrato sobre las complejas relaciones entre lo regional y lo local, la sociedad indígena y el mundo rural, así como la esfera del trabajo y los conflictos en su interior; este acercamiento nos ha permitido una lectura sobre las distintas representaciones de la cultura popular, esencialmente "laica", que se despliegan en el ejercicio del humor visual.
En suma, a nuestro parecer, el estudio de Ibarra nos convoca a una lectura del caricaturista desde su particular posicionamiento periodístico; en este sentido, la interpretación de la imagen se vincula al momento en que la noticia es producida y se liga al ámbito de lo considerado como "político", abriendo una línea de discusión en el medio escrito. Empero, quizá para ampliar nuestra comprensión sobre este tipo de expresiones visuales, sería pertinente en futuras investigaciones sobre el tema, balancear el análisis entre el corte editorial de cada publicación y la práctica de la caricatura, siguiendo el hilo del enfoque de editorial frente a la intervención del caricaturista como autor y sus usos de la imagen, en otras palabras, entender desde qué lugar se despliega su oficio y qué le está permitido decir o no. La imagen se puede entender no solo como co-relatora del texto escrito, sino como un punto de partida desde el cual podemos entender las posibilidades móviles del humor visual en un determinado entramado social, y quizá, las distintas apropiaciones que de él se hacen en escenarios ampliados.
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