Ecuador DEBATE Nº 71
 
 RESEÑAS

Más allá de la ideología sobre el "comportamiento" de los mexicanos

Ricardo F. Macip Ríos, Semos un país de peones: Café, crisis y el estado neoliberal en el centro de Veracruz, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2005, 230 pp.

Juan Fernando Regalado

La interferencia lingüística de semos (por "somos") un país de peones es una metáfora que el autor usa para empezar a explicar el conjunto de factores e implicaciones específicas que han tenido lugar en la sociedad mexicana luego de la estrategia liberal y neoliberal, y que superan los prejuicios acerca del "comportamiento" histórico de los mexicanos.

Este es el primer punto que otorga relevancia al estudio de Macip Ríos: haber logrado salir de los tópicos comunes, de los estereotipos y de las generalidades naturalizadas a fuerza de repetición, sobre la "democracia", la "eficiencia", los comportamientos, la "transparencia" e "institucionalidad", cuya falta, carencia, o distorsión, supuestamente explicaría procesos sociales y fenómenos políticos de hoy día. Para ello, el autor recurre a investigar detenidamente en una región de México los medios de aplicación de un repertorio de políticas económicas y sociales en las últimas cuatro décadas (reformas de "ajuste", la austeridad fiscal y competitividad).

De ordinario se supone a priori que los fenómenos actuales de "crisis" se deben a factores arraigados en las profundidades antiguas de un comportamiento natural de los mexicanos. En realidad, buena parte de los componentes de las dinámicas sociales y políticas que se perciben hoy día, son la consecuencia de procesos nacionales e internacionales bastante específicos e inscritos en el período histórico reciente.

Por otra parte, el trabajo de Macip Ríos toma como nivel de análisis un ámbito regional-local caracterizado por la producción de café y, como punto de entrada, efectúa un sistemático seguimiento del desarrollo del mercado laboral junto a las formas de participación política. Ese específico ámbito de análisis resulta ser una potente estrategia de estudio, pues posibilita reconstruir el enlace entre los mecanismos sociales y culturales que apuntalaron y facilitaron la política económica del "ajuste" y liberalización de mercados.

Ese es un ámbito que permite comprender cómo un modelo socio-económico es vivido en los niveles locales de la sociedad en sus facetas de la vida diaria. El éxito de ese modelo es haber producido segmentos locales que asumieron en este período las nociones y prácticas del repertorio neoliberal, por ejemplo, naturalizando los tópicos de eficiencia o competitividad, y -más recientemente- la idea de una cultura de la corrupción o ilegalidad.

Pero, sobre todo, contextos más específicos como aquél, permiten dimensionar las opciones y las posibilidades ciertas que tiene el conjunto poblacional de contar con un futuro de vida. Miles de asalariados afrontan diariamente las vicisitudes de la estrategia liberal y neoliberal al menos desde hace tres generaciones. A pesar de la "diversidad" de México, este estudio ofrece elementos explicativos de índole estructural que atraviesan al conjunto nacional y que no se deben a dimensiones espontáneas ni emotivas de la colectividad.
Allí se explican de modo más certero los espacios o ámbitos de orden organizativo e "institucional", antes que en fenómenos del mismo mundo de lo político. Según esta investigación, las dinámicas en la escena de la política resultan mucho más visibles y audibles que aquellas que resultan más decisivas para la vida de las localidades. Aspectos de naturaleza social y de estructura política han sido desplazados al ámbito de la diversidad cultural de los pueblos, cuando en realidad lo que está en juego es que a nombre de la competitividad y los "negocios" resulta inevitable la dificultad de incorporar a la masa laboral en el pleno empleo, no solo en las localidades y regiones. También se revelan las formas de olvido y ocultamiento sobre las profundas diferenciaciones nutridas de la etnicidad. Parafraseando a Macip Ríos: el carácter no-indio se forja en su participación histórica en los proyectos e instituciones nacionales, mientras que sus contrapartes indias, negras o cholas, se reproducen en un suspenso relativo, que se interrumpe estacionalmente con el trabajo asalariado flexible.

La misma dimensión social de lo que implica el desplazamiento temporal y la migración de miles trabajadores de familias campesinas hacia los centros de producción (internacionales o inter-regionales) es un hecho que la historia económica del último período no ha podido o no ha querido explicar. Esta faceta inmensa, oculta o mimetizada bajo una serie de tópicos del sentido común de la política, es lo que ha posibilitado que en la percepción de las localidades se concluya que es un país de peones. El estudio muestra empíricamente cómo en el propio proceso de la modernización y de la insistencia en la estrategia económica de los últimos treinta años, no se ha podido impedir la sobreexplotación laboral ni las desigualdades.

Las condiciones laborales del último período en progresión han obligado a otorgar cada vez más energía laboral para lograr un mínimo nivel de subsistencia. A ello se suma la visualización in situ de los cambios que ha sufrido el lugar del Estado mexicano en el último período de su historia, destacando la base cultural y política del estado neoliberal; y no sólo en cuanto a su "adelgazamiento" o en su tarea de regulación de mercados.

Finalmente, el autor trabaja sobre la idea de "crisis" cuyo origen es posible identificar políticamente en un contexto nacional o trans-nacional y cuya fuerza debe comprenderse en su proceso histórico de conformación. Al menos desde los años 1980 se introdujo aquella figura retórica de "la crisis" tanto como argumento en el análisis social cuanto motivo para las formas de movilización política. Sin embargo, el principal efecto ha sido asumir la crisis como instrumento de explicación de varias de las facetas socio-económicas y políticas del período. A ello se ha sumado la fuerte injerencia de organizaciones internacionales y de cooperación al tercer mundo que indujeron esa noción de crisis.

Este libro, en cambio, posibilita revelar aspectos más complejos dentro de la retórica de crisis, identificando fundamentalmente la estructuración de una posición de peonaje (o asalariados flexibles a través de varias generaciones) en las bases de la sociedad del siglo XX. Ese es el principal tipo de violencia que condiciona fuertemente al conjunto social, cuyas causas se generan local y regionalmente. El estudio identifica la idea de crisis asociada a las nuevas políticas de liberalización financiera. La crisis en realidad se refiere a una crisis financiera identificable históricamente, pero que ha sido extendida al plano de la herencia cultural de los pueblos. Este tipo de estudios como el de Macip Ríos posibilitan quitar perpetuidad a la "crisis" y posicionarla como fenómeno de cambio político y social en las condiciones del capitalismo actual.

 
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