Ecuador DEBATE Nº 53
TEMA CENTRAL
ECONOMÍA, POLÍTICA Y FAMILIA EN LA SOCIEDAD ECUATORIANA: EN TORNO A UNA CRISIS BANCARIA
Fernando Bustamante
La crisis bancaria y sus secuelas han proporcionado a los ecuatorianos la posibilidad de contemplar de manera descarnada pero realista las formas más íntimas de funcionamiento de la economía nacional. Este desnudamiento, sin embargo, corre el riesgo de no proporcionar sus mejores frutos y enseñanzas, si es que no es enfocado desde una perspectiva analítica adecuada.
ECONOMÍA , CRÓNICA POLÍTICA Y ANTROPOLOGIA DE LAS ELITES
En efecto, los fenómenos de la economía nacional pueden ser vistos desde al menos dos enfoques convencionales: el de la disciplina económica académica, y el del análisis político coyuntural. Ambas perspectivas pueden darse simultáneamente y, de hecho, a veces se hacen presentes en paralelo, sin que, por otra parte, tengan mucho que decirse mutuamente.Hace falta. tal vez una tercera perspectiva que supere las limitaciones y sesgos unilaterales de las dos anteriores. Así pues, la economía convencional (o académica) corre el riesgo de encajonarse en un análisis extremadamente abstracto y estilizado de acontecimientos y procesos que se rehusan a responder a los supuestos altamente "geométricos" (para utilizar la expresión polémica de Edmund Burke) que fundamentan la mencionada disciplina. Por otra parte el análisis político en uso corriente corre el peligro de derivar hacia una forma algo más sofisticada de la chismografía periodística y de la crónica de acontecimientos.
Para poder sacar mayores provechos y enseñanzas del proceso que el Ecuador vive desde 1996 (inicio del derrumbe del sistema bancario privado nacional), parecería preciso agregar un tercer enfoque. Sería posible sugerir que éste se debe aproximar al de una especie de antropología de la cotidianeidad económico-social, que permita penetrar en los mecanismos interiores del funcionamiento de las elites económicas Ecuatorianas.
La antropología nacional ha acumulado muchos y, con frecuencia, buenos estudios sobre las poblaciones presuntamente marginadas de la "civilización occidental" o /y urbana. Asimismo, a menudo se ha convertido en una disciplina de y para los "pobres", o en una ya larga reflexión sobre la identidad o las identidades. Sin embargo casi no existe una antropología de los "ricos" y de los grupos que conforman lo que C.Wright Mills llamaría la "elite del poder". Este grupo , por lo demás numéricamente muy reducido, ha quedado al margen de las preocupaciones intelectuales de la gran mayoría de los estudiosos y ha sido pasto preferente de análisis inspirados en las otras dos disciplinas que ya hemos mencionado1.
Supuestos de la Economía Académica
La importancia de este reenfoque debe ser fundamentada en un breve análisis de las limitaciones que tiene la economía convencional: la economía es una disciplina altamente hipotético-deductiva. Su viabilidad depende de un conjunto de supuestos "fuertes" sobre la naturaleza humana y sobre la naturaleza de las instituciones sociales. Sus predicciones resultan particularmente exitosas siempre y cuando dichos supuestos se cumplan efectivamente. No es del caso hacer aquí un exhaustivo inventario de estos supuestos. Baste para nuestros propósitos mencionar algunos de ellos.
En primer término, la economía parte de la idea de que las leyes de funcionamiento económico y los mecanismos que las garantizan son "impersonales", o sea, que el conjunto de los actores participantes pueden ser descritos estilizadamente como un agregado homogéneo de "naturalezas" o identidades intercambiables. La abstracción del "homo economicus" garantiza esta intercambiabilidad: al margen de sus peculiares diferencias, todos los seres humanos tienen en común una esencia y una orientación a la acción marcada por la búsqueda de la maximización de sus utilidades individuales y egoístas y por la propensión a optimizar sus recursos escasos en la obtención de dichas utilidades. Adicionalmente, los mecanismos objetivos del mercado ponen a todos en una posición de igualdad y de no "acepción de personas". La "mano invisible" es también una mano ciega a la particularidad de los sujetos, que son anónimos e indiferentes frente a ella. Igualmente, se asume que los mecanismos legal-formales prevalecientes en aquellas partes de la economía bajo comando, son igualmente impersonales y neutros respecto a las personas.
Esta impersonalidad e indiferencia de los mecanismos económicos garantiza la pretensión de poder formular leyes universales "naturalistas" de la conducta humana y aproximar a la ciencia económica a un modelo "cosmológico" cuyo funcionamiento estaría garantizado frente a las veleidades de la voluntad subjetiva de las personas. La belleza del paradigma de la "mano invisible" está en que convierte un conjunto de voluntades humanas, marcadas por la subjetividad y el particularismo, en un mecanismo puramente objetivo que se impone y avasalla a los deseos humanos, imponiéndoles una disciplina cuasi-newtoniana.
Economía política e imparcialidad
Los mecanismos económicos adquieren su valor científico en la medida en que son mecanismos imparciales, que deben apoyarse en instituciones y prácticas basadas en la imparcialidad. Para ello debe darse un presupuesto cultural que no siempre es debidamente iluminado por los análisis que se limitan a asumir la existencia de este valor como práctica institucionalizada. En efecto, la dialéctica de la "mano invisible" nos demuestra, al menos desde Mandeville en adelante, que la existencia de este marco objetivo e imparcial no requiere de los sujetos una conducta imparcial. Muy por el contrario requiere de estos, una conducta francamente parcializada hacia su propio interés egoísta (pero no malévolo).
1 Es preciso señalar en este punto los trabajos de Catherine Conaghan sobre las mentalidades empresariales. Sin embargo este trabajo de sociología económica, es más bien un estudio de opinión que una observación de prácticas económicas efectivas.
<----