Ecuador DEBATE Nº 53
TEMA CENTRAL
RECONOCIMIENTO, DERECHOS Y CAPITALISMO GLOBAL
Bernat Riutort Serra
La ideología hegemónica que ha servido de ariete y de programa político y económico para la transformación globalizadora ha sido el neoliberalismo, aunque dependiendo de cada situación concreta, ha penetrado en mayor o menor grado en la forma de vida de cada sociedad. La clave de bóveda del neoliberalismo es la afirmación de los derechos y valores del individualismo de la propiedad, la creencia en la racionalidad de la acción económica de los individuos en un mercado que dejado a sus propias fuerzas optimiza los recursos y las capacidades, la concepción limitada e instrumental del Estado y la política, el ataque al reconocimiento de los derechos sociales y el rechazo de las nuevas demandas de derechos culturales y ecológicos.
Demandas de reconocimiento y derecho
Los derechos ciudadanos son, fundamentalmente, el fruto de las luchas populares de los últimos cuatro siglos en las que diversos tipos de movimientos y organizaciones sociales han reivindicado el reconocimiento de diferentes clases de derechos por parte de las instituciones del Estado moderno. La demanda de reconocimiento ha sido el ámbito desde donde ha emergido y se ha impulsado el reconocimiento del derecho en el Estado moderno1.
La dinámica del reconocimiento de los derechos se lleva a cabo a través de procesos de comunicación y conflicto públicos que provocan un amplio y complejo proceso de debate sobre normas pretendidamente vinculantes para el Estado que acaban incorporándose al conjunto de sus leyes fundamentales. Es revelador relacionar el surgimiento del concepto moderno de los derechos personales y de propiedad con las revoluciones burguesas de Gran Bretaña, Norteamérica y Francia, o las dinámicas del reconocimiento de los derechos políticos con estas revoluciones y con las demandas de los movimientos cartistas, sindicalistas, socialistas, sufragistas, feministas y por los derechos civiles, etc. No obstante, una labor tan compleja intelectual, política y técnicamente como la de articular un sistema de derechos ha requerido la conjunción de múltiples esfuerzos y prácticas sociales en las que la conceptualización, sistematización y aplicación por parte de legisladores, juristas y filósofos ha tenido una importancia crucial.
El reconocimiento de un tipo u otro de derechos se ha realizado en momentos y lugares diferentes, movido por problemas y fuerzas sociales diferentes que han conseguido a través de un proceso de lucha social y política que sus demandas de derechos sean incorporadas al conjunto de las normas fundamentales del Estado. Los agentes de estas luchas por el reconocimiento de los derechos han sido movimientos y organizaciones económicas, sociales, políticas y culturales de campesinos, desposeídos, aristócratas, disidentes religiosos, ciudadanos, burgueses, trabajadores, corrientes intelectuales, mujeres, minorías étnicas y culturales, minorías sexuales, nacionalidades oprimidas, jóvenes, vecindarios, etc. En la mayoría de los casos los agentes sociales han presentado una composición social mixta en forma de bloques sociales con la hegemonía de un agrupamiento u otro. El reconocimiento de los diversos tipos de derechos no puede atribuirse a un grupo social o a una ideología, aunque, obviamente, unos y otros han tenido un peso específico diferente en cada proceso de reconocimiento concreto.
El reconocimiento de derechos por un Estado pasa a formar parte del ordenamiento jurídico de dicho Estado. Desde el punto de vista institucional supone un reconocimiento recíproco entre los ciudadanos por medio de los derechos. Los procesos modernos de reconocimiento de derechos están asociados con procesos de formación y actualización de la democracia. Cuando se realizan conforme a procedimientos democráticos adquieren legitimidad democrática2.
Para afirmarse como normas reconocidas por el Estado, o el sistema internacional de estados, los derechos han requerido de un complejo y contradictorio proceso de luchas de los afectados negativamente por determinadas relaciones de poder. Es decir, en el foco de la dinámica del reconocimiento de los derechos modernos se halla una característica de la modernidad, las luchas por la emancipación.
El potencial emancipador del discurso sobre los derechos institucionaliza como normas fundamentales del Estado, o del sistema de estados, el reconocimiento de conjuntos de derechos frente a privilegios no justificados, autoridades ilegítimas, injusticias sociales, solidaridades dañadas y ecosistemas en peligro. En la práctica, la puesta en marcha de discursos sobre demandas de derechos ha vinculado a gentes diversas que se han sentido perjudicadas por un tipo determinado de poder y se han implicado en movimientos emancipadores, articulando intensos procesos comunicativos y demandas de reconocimiento social y político en forma de derechos. En los movimientos por los derechos se ha afirmado un fuerte componente solidario.
Los derechos han surgido de una determinada estructura moderna de comunicación y conflicto de la acción económica, política, social y cultural, contando con agentes sociales formados en la práctica del proceso de reivindicación, cuyo resultado ha sido su reconocimiento por parte del Estado o sistema de estados. Los derechos incorporan compromisos sociales básicos para la institucionalización social de normas cuyo cumplimiento se puede exigir por procedimientos adecuados a las magistraturas estatales y, eventualmente, internacionales, encargadas de tutelarlos. El Estado moderno, a medida que asume el reconocimiento de más derechos queda institucionalmente comprometido con su tutela y cumplimiento y deviene un Estado de derecho.
1 Hegel G.H.F., La filosofía real. F.C.E.. Madrid 1984. Habermas J., "Trabajo e interacción", en (1968) Ciencia y técnica como ideología. Tecnos. Madrid. 1984.
2 (1994) Habermas J., Facticidad y validez. Trotta. Madrid. 1998.
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