Ecuador DEBATE Nº 53
 
 TEMA CENTRAL

Colombia en la Década de los Noventa: Crisis de Integración Política y Social *

Sergio de Zubiría S. y Luis Javier Orjuela E.**

La complejidad geográfica del territorio, la escasa infraestructura vial y social, la debilidad del poder judicial, las dificultades del control policivo, la incapacidad reformista de los partidos tradicionales, son condiciones favorables para el desarrollo de la parainstitucionalidad y para que el vacío dejado por el Estado sea llenado por el clientelismo, los narcotraficantes, los grupos guerrilleros, los grupos de defensa y la justicia privada.

Colombia, al igual que un grupo significativo de países latinoamericanos, se caracteriza en la actualidad por profundas e inciertas mutaciones en la estructura del Estado, nuevos escenarios de la conflictividad y de la integración social y complejos procesos de reestructuración económica. Esta situación se articula con tendencias desintegradoras generadas en las últimas tres décadas por la confluencia de una serie de factores tales como: a) la acelerada y caótica urbanización resultado de un proceso de industrialización y de la migración de la población rural a las grandes ciudades, generada por dicho proceso y por el desarraigo causado por las múltiples violencias que han afectado al campo colombiano en los últimos años, b) el tipo de secularización que se ha producido en Colombia desde los años sesenta, c) las tensiones y ambigüedades de la relación entre los procesos de modernización y democratización, d) la persistencia de una débil "cultura institucional democrática", e) la imposición generalizada de "ajustes económicos" que no se traducen en regímenes más representativos social y culturalmente, f) la configuración de heterogéneas escalas de exclusión e integración social, g) la manifestación de viejas y nuevas tensiones en los conflictos políticos, económicos y culturales, y h) las dificultades de identificación del Estado con la Nación.

Este estilo de modernización de la sociedad colombiana se articula a una dinámica de vinculación parcial al actual proceso de globalización económica, política y cultural, lo cual agudiza, aun más, los problemas de la integración social en su dimensiones tradicional, moderna y posmoderna. Por lo tanto, sin una comprensión interdisciplinaria del modo histórico en que a partir de los años noventa se articulan en Colombia las relaciones entre el Estado, la sociedad y la economía es, desde nuestra perspectiva, no sólo imposible ponderar y comprender la actual crisis del país, sino distorsionante todo intento de aproximación exclusiva desde cualquiera de esos ámbitos, puesto que ello llevaría a una lectura unilateral de la actual situación del país. Perspectivas cerradamente "politicistas", "economicistas" o "culturalistas", limitan tanto la construcción de modelos de análisis como de interpretación de la crisis.

Por tal motivo, nuestra interpretación de la crisis colombiana se fundamentará en la relación entre tres dimensiones analíticas que consideramos básicas: a) las relaciones y tensiones entre las tendencias a la integración y desintegración de la sociedad, b) los actuales procesos de disolución y creación de patrones socioculturales, c) las relaciones y tensiones entre los procesos de democratización política, social y cultural, por una parte, y la reestructuración del Estado, por la otra, y d) el modelo de ajuste económico estructural. No se cuenta, en la actualidad, con estudios comprensivos y de carácter sistemático que den razón de la complejidad generada por la interacción de todos estos fenómenos, puesto que la mayoría de los análisis de la crisis colombiana se han realizado desde una perspectiva unidimensional, enfatizando ya sea la dimensión económica, la política o la cultural1.

Una Sociedad Dual: Cooperación y Conflicto, Integración y Desintegración

En la teoría social moderna la sociedad se ha entendido exclusivamente como cooperación o como conflicto. Sin embargo, los propósitos de nuestra reflexión exigen una concepción que articule estas dos dimensiones. Por lo tanto, definimos la sociedad como una "contextura interhumana,"2 resultado de la permanente tensión entre cooperación y conflicto. Por esta razón, toda sociedad presenta una tendencia hacia un cierto grado de desintegración, de tal manera que nunca es posible considerarla como absolutamente integrada. Por lo tanto, la integración social es un concepto relativo que tiene propósitos analíticos. Habrá unas épocas en las cuales la tendencia hacia la desintegración social será mayor o afectará esferas institucionales significativas y otras en las cuales dicha tendencia se mantendrá dentro de límites restringidos.

Aceptando que se trata de un concepto relativo, una sociedad integrada se puede definir como aquella que presenta las siguientes características: a) Un Estado con capacidad suficiente para regular las relaciones sociales y producir la coordinación intersistémica de la sociedad. Desde esta perspectiva, la política es la forma que asume el conflicto social y el papel del Estado es tratar de mantener ese nada fácil balance entre la cooperación y el conflicto, proporcionando a la sociedad el mínimo de cohesión necesaria para su persistencia. Desde esta perspectiva hablamos de integración política de la sociedad. b) Una cultura constituida por un conjunto de valores, ideas, símbolos e "imágenes del mundo", que permiten la comunicación, la intersubjetividad y la atribución de sentido a la vida social. c) A partir de dichas comunicación e intersubjetividad, se produce una estructura normativa que es el resultado de un consenso entre sus miembros. Este consenso es la fuente de la legitimidad y de la fuerza vinculante de las normas. Las actitudes y expectativas de los miembros de la sociedad corresponden a la estructura


* Ponencia presentada al VII Simposio de la Revista Internacional de Filosofía Política: Los Contextos de la Democracia (Perspectivas Iberoamericanas), Cartagena de Indias, 20 al 22 de Noviembre de 2000
** Profesores de los Departamentos de Filosofía y de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Bogotá D.C., Colombia
1 Véanse, por ejemplo, los análisis de Luis Jorge Garay, Globalización y Crisis. Hegemonía o Corresponsabilidad?, Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1999; Fernando Cubides, "La Sociología en Colombia: Demanda y Tribulaciones", en: Revista de Estudios Sociales, No. 1, agosto , 1998; Salomón Kalmanovitz, "La ley y la Economía en Colombia", en: Luz Gabriela Arango (comp.), La Crisis Socio-política Colombiana: Un Análisis no Coyuntural de la Coyuntura, Bogotá: Centro de Estudios Sociales, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia / Fundación Social, 1997, p.p. 235-267; ; Francisco Leal Buitrago (comp.), Tras las Huellas de la Crisis, Bogotá: Fescol-Iepri (UN), 1996; Francisco Leal Buitrago, "Estabilidad Macroeconómica e Institucional y Violencia Crónica", en: Francisco Leal Buitrago (comp.), En Busca de la Estabilidad Perdida. Actores Políticos y Sociales en la Década de los Noventa, Bogotá: Tercer Mundo Editores-Iepri (UN)- Colciencias, 1995, p.p. 21-61; Medófilo Medina, "Dos Décadas de Crisis Política en Colombia, 1977-1997", en: ibidem, p.p 27-62 Lisimaco Parra, "La Crisis de la Elite", en: Luz Gabriela Arango, op. cit., p.p. 73-141; Jorge Morales, "Mestizaje, Malicia Indígena y Viveza en la Construcción del Carácter Nacional", en: Revista de Estudios Sociales, No.1, agosto, 1998
2 Theodor Adorno y Max Horkheimer, Lecciones de Sociología, Buenos Aires: Ediciones Proteo, 1969, p. 23

 
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