Ecuador DEBATE Nº 53
 
 ENTREVISTA

ENTREVISTA

Entrevista realizada a José María González García

Filósofo y Sociólogo, fue profesor en la Universidad Complutense de Madrid, investigador invitado en las Universidades de Heidelberg, Berlín y Constanz; organiza en sus inicios y actualmente dirige el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid). A través del itinerario intelectual recogido en esta entrevista es interesante comprobar la coherencia de un pensar que se desarrolla por sucesivas investigaciones, prolongando cada obra la anterior y profundizándose en la siguiente.

José María González: Vengo dedicándome a la Filosofía Política desde hace bastante tiempo pero como sociólogo. Comencé dando clases de Sociología en la Facultad de Políticas y Sociología en el Departamento. De ahí surgió mi interés por temas que están entre Filosofía y Sociología. Hice la tesis sobre Sociología del Conocimiento y su relación con el análisis del pensamiento político a partir de Marx y de la formación de la Sociología de conocimiento en Alemania de los años veinte.

A partir de la tesis y de la docencia en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, comencé a dedicarme de manera intensa al estudio de Max Weber. Desde el año 86 cuando se funda el Instituto de Filosofía en donde estamos ahora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, me dediqué a la Sociología Política a la teoría del poder de Max Weber. Pero desde mi nombramiento como Secretario Académico, hube de poner en marcha el Instituto de Investigación. Ello supuso un trabajo burocrático ímprobo durante mucho tiempo, y como no podía trabajar más que en la burocracia, me dediqué a leer sistemáticamente a Kafka a modo casi de terapia compensatoria, para sobrepasar la frustración que produce siempre el trabajo burocrático a alguien que quiere hacer un trabajo intelectual más creativo. Esa lectura sistemática de Kafka por un lado, y Max Weber por otro nos conduce a una intuición que aparece en algunas biografías de Kafka en letra pequeña y que también aparece en una nota de pie de página, aparecía un libro sobre Max Weber y es la siguiente: el hermano pequeño de Max Weber, Alfred Weber el famoso sociólogo de la cultura había sido profesor catedrático en la Universidad Alemana de Praga justo en los años en que Kafka hacía allí su examen de doctorado y había sido llamado promotor, era el catedrático que presentan los nuevos doctores al Rector en el acto de otorgación del grado de doctor, y que por lo tanto había habido una relación biográfica entre Alfred Weber y Kafka.

Esa conexión biográfica, parecía que quería decir algo más, a lo mejor en el tema que estaba trabajando podía haber un tipo de relación entre el análisis sociológico de la burocracia que hacían los hermanos Weber en los años que van de 1900 a 1920 con la muerte de Max Weber y el análisis literario que Kafka hacía sobre el mismo fenómeno de la burocracia en sus grandes novelas como El castillo, o el Proceso. La intuición inicial se corroboró a lo largo de seis meses de investigación en la Universidad Heilderberg y a raíz de esa investigación escribí un libro donde por un lado hablaba de "afinidades electivas" entre Literatura y Sociología, caso concreto es el que nos ocupa entre la Literatura de Kafka y la Sociología Analítica de la burocracia en los hermanos Max y Alfred Weber. Trataba también la historia de cómo la burocracia se había ido engendrando en ese ámbito europeo, en el imperio austro-húngaro y Kafka fue burócrata toda su vida hasta que dejó la burocracia por enfermedad en los últimos años.

La idea era comparar esas dos perspectivas surgimiento de la burocracia en la Hungría de Kafka y en el imperio alemán de Max y Alfred Weber; ver las relaciones entre una y otra. Lo que intentó demostrar en uno de los últimos capítulos de ese libro es una influencia de la crítica sociológica de la burocracia en la crítica literaria. Lo que los hermanos Weber plantean es la necesidad de poner límites a la burocratización del mundo, a la parcelación del alma en departamento y compartimentos burocráticos luchan contra la metafísica de la burocratización, intentan poner límites y salvar un resto de humanidad en esa parcelación del alma. 1909 es un año fundamental en esa polémica sociológica sobre la burocracia, que además provoca la ruptura de la Asociación de Sociólogos Alemanes.

Un año después Alfred Weber publica un artículo muy interesante "El Funcionario" en una de las escasas revistas que Kafka seguía con cierta seguridad y es bastante probable que Kafka leyera ese artículo, porque es una especie de caja de herramientas, donde Kafka retoma muchos elementos, que aparecerán en su escalofriante relato de la comunidad penitenciaria; no es la única fuente de la Colonia Penitenciaria pero si es una de las fuentes. Este artículo de Alfred Weber, titulado El Funcionario, también el propio Kafka tuvo que sentirlo muy cercano, porque él fue también un funcionario durante toda su vida laboral, un funcionario que intentaba llevar lo mejor posible esa doble vida de escritor por un lado y de burócrata en un organismo estatal de seguros de accidente de trabajo en la ciudad de Praga. Había una afinidad electiva entre la crítica a la burocracia que hacían los hermanos Weber y la crítica que hace el propio Kafka que conoce por otro lado muy bien la burocracia con sus engranajes y todos sus mecanismos. También ese libro se titulaba "La máquina burocrática" donde una de las cosas que hacía era el análisis, de la metáfora referida a la burocracia, metáfora que aparece tanto en el análisis sociológico como en el análisis literario. El título es así "La máquina burocrática, afinidades electivas entre Max Weber y Kafka".

Ese fue un primer libro que tenía sin habérselo propuesto como objeto de análisis una metáfora, una metáfora común a la literatura y la sociología, y adoptaba como punto de vista el análisis del poder, el poder tiene que ver con la administración pública y privada, uno de los elementos claves de la realización cotidiana del poder es precisamente la administración. Por lo tanto un primer elemento de análisis referido a una metáfora es el caso de la máquina en clave literaria y sociológica referida a la burocracia.

A partir de ello una segunda intuición que produjo una segunda obra también en torno a Max Weber consistió en tomarse en serio los párrafos finales de "La ética protestante" un libro muy leído y sobre el cual hay bibliotecas enteras escritas, pero muy pocos artículos y casi ningún libro que haga hincapié en la importancia de esas palabras finales, palabras finales de la Ética Protestante donde Max Weber dice lo siguiente: todo lo que he analizado hasta aquí , la importancia del desarrollo del espíritu de la ética protestante, del capitalismo estético, la conclusión al trabajo en el desarrollo del espíritu del primer capitalismo no es nada nuevo, es algo que ya sabía Goethe desde la larga experiencia de su vida y que refleja muy bien la conclusión de Fausto es una frase dicha al azar pero sin embargo muy importante para interpretar toda la obra de Weber desde una perspectiva distinta, desde una perspectiva más cultural de lo que se suele hacer.

 
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