Ecuador DEBATE Nº 53
 
 DEBATE AGRARIO

Fue hasta 1895, con la realización del primer censo de población de la República Mexicana cuando se inicia la posibilidad de realizar estudios sociodemográficos de la población indígena, desde un punto de vista sistemático y universal, esto es cubriendo la totalidad de localidades existentes. No obstante presentar deficiencias conceptuales y metodológicas en su levantamiento, los censos de población son una herramienta para conocer los aspectos cuantitativos de las características sociales y la distribución geográfica de los grupos indígenas, cuya utilización podría enriquecer los estudios históricos, antropológicos en esta materia7.

En el presente siglo, la región ha presentado varias transformaciones socioculturales, en las que muchas porciones del Valle han perdido los rasgos culturales que definen el espacio de las relaciones interétnicas. De los 34 municipios que corresponden a la regionalización que hizo el Patrimonio Indígena del Valle del Mezquita en 1952, que ocupaban casi la superficie total del Estado, muchos de ellos ya no contienen los elementos etnográficos para considerarse región étnicaC .

Uno de los hechos contemporáneos del cambio social fue la introducción de obras de riego agrícola a partir de 1937, con el sistema Texhimay-Requeña y posteriormente se creó el Distrito de Riesgo del Río Tula. En 1965 entró en función la Presa Endho. En 1970 el Distrito de Riego del Valle del Mezquital cubría un total de 47.000 Hás. Equivalente al 5.8% del área total del Valle. Una porción aparentemente insignificante pero con gran impacto social para el área de influencia de Tula.

Si se considera la presencia de la población indígena para definir el espacio de la etnicidad, vamos a encontrar que para 1940, los municipios que contaban con riego agrícola tenían un bajo registro de hablantes de lengua indígena; con respecto a la población total a nivel municipal. Francisco I. Madero (2.5%) Chapantongo (0.2%), Huichapan (1.5%), Nopala (2%), Tula, Tepeji del Río, Tetepango y Tezontepec de Aldama tuvieron porcentajes menores al uno por ciento, y otros como Ajacuba, Atitalaquía, Atotonilco de Tula y Tlaxcoapan no registraron hablantes de lengua indígena.

De antemano, desde principios de este siglo la presencia de grupos indígenas en estos municipios no era significativa. Cuatro siglos de colonialismo y uno de indigenismo integrador habían cobrado su factura. Es de mencionar que en el valle de Tula, el desarrollo del capitalismo se dio en el siglo XIX con la explotación de recursos naturales, lo cual favoreció una rápida articulación interregional principalmente con la metrópoli, que distaba a 90Km. de distancia. El hecho de conjuntar municipios no indígenas con zonas étnicas forma parte de la política "integracionista"del Estado a través del PIVM, y de otros programas "indigenistas", muestran la pretensión de unificar condiciones de desarrollo social sin considerar los criterios de etnicidad; y el problema de fondo: la ausencia de un enfoque plural para abordar los problemas globales de atraso social, cultural y político. Se vino imponiendo la idea de una sola nación y una sola cultura.

Si se considera la lengua y el territorio en el cual se habla como ejes del complejo de relaciones étnicas, podríamos redefinir la extensión y delimitación geográfica del valle del mezquital, a aquellos municipios donde se concentran localidades con un población de 40% y más de hablantes de lengua indígena. Es preciso acotar que el municipio, como ámbito formal y administrativo, es insuficiente para dar cuenta y comprender los espacios de la etnicidad.

Los municipios que comprendían el Valle del Mezquital, que presentan características de continuidad histórico-ecológica y de rasgos que dinamizan la interacción social, es un espacio constituido en el que la identidad étnica se ha venido conformando en un largo proceso de resistencia cultural, frente a situaciones agresivas de asimilación y aculturamiento. Son lugares en que la población Hña-Hñu durante el presente siglo, ha establecido estrategias de sobrevivencia y crecimiento poblacional. En el nivel municipal se trata de Aflajayucan, Actopan, El Cardonal, Chilcuatia, Huichapan, Ixmiquilpan, San Salvador , Santiago de Anaya, Tasquillo, Tecozautla y Zimapán. No obstante que comparten rasgos culturales similares, se ubican en un ámbito territorial heterogéneo y con diferencias sociales bien marcadas9.

La dinámica poblacional de estos municipios en el período de 1900 a 1990 ha sido contrastante entre sí. En 90 años se observa un decrecimiento en términos porcentuales de la población indígena Hña-Hñu con respecto a la población total. En esta reducción caben varias hipótesis, entre ellas la política "integracionista", a través de programas de educación y alfabetización que no consideran las diferencias culturales en zonas mayoritariamente indígenas. Y por otra parte, la causa relacionada con las condiciones de existencia, las mismas que influyen tanto en el arraigo a sus comunidades de origen como en las prácticas culturales que determinan su identidad.

Las comunidades Hña-Hñús que han resistido a las diferentes "modernizaciones", y que se han reproducido poblacionalmente, son aquellas que han adecuado sus prácticas culturales a las condiciones externas y de contacto intercultural. Los municipios que lograron mantener el 50% o más de población indígena en los últimos 95 años son: El Cardonal (1900: 63%/1990:58%) Chapantongo (71%/48%), Ixmiquilpan (66%/48%), Nicolás Flores (1990: 52%), Santiago de Anaya (82%/53%) y Tasquillo (63%/42%).

En otros municipios, aún cuando a nivel municipal el porcentaje de la población Hña-Hñu es bajo, existen localidades en su interior que conforman zonas étnicas bien determinadas, con una presencia mayoritaria de la población indígena, se trata de Actopan (1900:28%/1900: 7%), Alfajayucan (55%/23%), San Salvador (78%/27%), Tecozautla (44%/7.23%) y Zimapán (42%/13%).

En el primer grupo de municipios la tasa de crecimiento, es decir la diferencia entre nacimientos y muertes, ha sido positiva en un amplio período de 1950 a 1995. En el segundo casi tiene el mismo comportamiento excepto en Alfajayucan que en varias décadas registra un decrecimiento y en Tecozautla que entre 1990 y 1995 tiene una notable baja.


7 La falta de confiabilidad de los censos en zonas indígenas se extiende hacia los países de latinoamérica (véase CELADE, 1994).
8 Raúl Guerrero (1983) contempla sólo 27 municipios, además de Progreso y Tlahuelilpan que fueron creados en los setenta en desprendimientos de Misquiahuala y Tlaxcoapan, respectivamente.
9 Luz María Valdés (1989) considera el 70% y más de hablantes de lengua indígena como indicador de municipios "indiscutiblemente representativos de la población indígena".

 
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