Ecuador DEBATE Nº 50
 
 DEBATE AGRARIO

LAS PEQUEÑAS COOPERATIVAS RURALES:
SURGE UN NUEVO ACTOR ECONÓMICO*

Milton Maya Díaz**

Paradójicamente, al final del siglo XX el sistema financiero ecuatoriano termina debilitado, especialmente la banca que enfrenta una profunda crisis de confianza, producto de su fragilidad a shocks internos y externos a más de su incompetencia y altos niveles de corrupción. En el mismo escenario, resaltamos el "resurgimiento" de las pequeñas cooperativas rurales de ahorro y crédito (CRAC) como sistemas eficientes de financiamiento rural que logran no solo diversificar y ampliar los servicios financieros hacia los pequeños productores y población rural pobre, sino experimentar un sistemático crecimiento en casi todos sus indicadores financieros; mostrándose como referentes válidos en tiempos de crisis y para el desarrollo de mercados financieros rurales.

Uno de los temas de mayor actualidad en la problemática del desarrollo rural es el relativo al financiamiento de los pequeños productores rurales del país que representan un 48% de la población nacional. Una de sus principales características es actuar dentro de un complejo contexto de condicionamientos económicos, sociales y naturales adversos, con una presencia limitada de intermediarios financieros formales, sobre todo, la ausencia de la banca privada, para financiar su producción en tanto son considerados "no rentables".

El artículo que se presenta está dividido de la siguiente manera: El primer apartado introduce varios elementos que explican la crisis del sistema financiero nacional. En el segundo acápite hacemos una síntesis del desempeño alcanzado por las pequeñas cooperativas rurales de ahorro y crédito en un escenario económico y natural adverso, para finalmente, mostrar algunas conclusiones y una reflexión prospectiva sobre la permanencia de estas pequeñas estructuras financieras que viven y crecen en el medio rural.

Paradójicamente, al final del siglo XX el sistema financiero ecuatoriano termina debilitado, especialmente la banca que enfrenta una profunda crisis de confianza, producto de su fragilidad a shocks internos y externos a más de su incompetencia y altos niveles de corrupción. En el mismo escenario, resaltamos el "resurgimiento" de las pequeñas cooperativas rurales de ahorro y crédito (CRAC) como sistemas eficientes de financiamiento rural que logran no solo diversificar y ampliar los servicios financieros hacia los pequeños productores y población rural pobre, sino experimentar un sistemático crecimiento en casi todos sus indicadores financieros; mostrándose como referentes válidos en tiempos de crisis y para el desarrollo de mercados financieros rurales.

Los datos para el presente estudio provienen del banco de datos administrado por las CRAC y el CAAP. Las fuentes principales son: Los Estados Financieros cortados a diciembre de 1998 y 1999, el Plan Operativo Anual (POA-99) y los Indicadores de Desempeño Financiero que se resumen en los Cuadros Nos. 2, 3 y 4 y en el Gráfico "A", así como también los boletines estadísticos mensuales de la Superintendencia de Bancos y del Banco Central del Ecuador.

Las pequeñas cooperativas (CRAC) a las que hace referencia este estudio están localizadas en zonas geográficas marginales pertenecientes a siete provincias de la Sierra Centro y el Subtrópico. Caracterizadas por una alta concentración de pobreza que afecta a cerca del 75% de su población rural. Vale resaltar que en 7 de las 11 localidades los indicadores de la pobreza son mayores al índice de pobreza rural nacional que es de 74,7%. Los beneficiarios pertenecen a poblaciones indígenas y mestizas con economías familiares diversificadas, pequeños productores y comerciantes, artesanos, mujeres productoras y oferentes de servicios rurales. En general se trata de productores de base agropecuaria, pero cuyos ingresos se conforman por una combinación de variadas estrategias productivas (Cuadro 1).

LA CRISIS DEL SISTEMA FINANCIERO ECUATORIANO

Este es uno de los temas más importantes en la discusión económica actual, no sólo por sus efectos en el desarrollo nacional, su alto costo económico, sino porque también revela las deficiencias internas, prácticas ocultas y manejos corruptos de banqueros con la complicidad de los órganos de control que no piden ni rinden cuentas por el mal funcionamiento del sistema financiero. La situación ha revelado sus grandes debilidades y su alta sensibilidad a shocks internos y externos, razón por la cual muchos bancos han tenido que ingresar a un proceso de reestructuración y saneamiento, bajo la consigna de "arreglarlos antes que liquidarlos" .

Ciertamente es necesario incluir que en el problema están involucrados los efectos del shock macroeconómico. La crisis estuvo precedida por un deterioro generalizado del entorno internacional causada por la crisis asiática, rusa y de Brasil; la caída de los precios del petróleo, la disminución de los mercados bananeros, la inestabilidad de los mercados financieros internacionales y el cierre de las líneas de crédito con la consecuente merma de los flujos de capital hacia el país. Se suma, el problema limítrofe de 1996 que originó un gran desgaste económico al país; el crecimiento explosivo de los egresos fiscales por concepto del servicio de la deuda externa; el fenómeno de El Niño, la crisis política interna, originada por los cambios repentinos de gobierno, entre otros.

Además, la "innovación" legislativa aplicada desde 1994, significó un crecimiento explosivo de entidades financieras, no siempre sólidas, con una enorme concentración del crédito en empresa vinculadas a los accionistas y un endeudamiento agresivo de algunos empresarios más allá de sus posibilidades. Queda en evidencia que mientras el ingreso de divisas al país era cada vez más reducido, la libre circulación de capitales permitía la fuga de capitales.

La inestabilidad financiera y la visión de una economía estructuralmente débil minaron aún más la imagen externa del país como también de la banca. Sin embargo, el entorno macro no es el único elemento que explica esta crisis. La crisis que ya se avizoraba aparecía como producto de una estructura institucional débil, desactualizada, politizada, en medio de un círculo perverso.

En 1999, el 95% de los fondos de la banca provinieron de los depósitos y otras obligaciones, mientras que la participación del capital en el activo llega a un modesto 5% (el pasivo es 23 veces el capital pagado). El Estado ha tenido que hacerse cargo del 70% de los activos bancarios . Al deterioro de este rubro, le siguió la merma del patrimonio, en 1999 su saldo fue negativo (S/. -6,9 billones de sucres) .

En conjunto, el crédito de la banca está concentrado en las grandes empresas, el 0,8% del total de deudores absorben el 85% de la cartera total que a 1999 se estima en US$ 3,700 millones , mientras que la cartera vencida experimenta un crecimiento dramático del 9% al 40% entre 1998-99 . Los bancos considerados "fuertes" presentan los porcentajes de cartera vencida más elevados: Filanbanco (45,9%), Pacífico (27,7%) y Previsora (24,5%). Entre los principales deudores de la banca están: algunos ex-banqueros y sus empresas vinculadas, varios diputados, altas autoridades económicas y poderosos empresarios .

Una cultura rentista, a la cual aportó la banca, así como la desconfianza de la banca no ha creado certidumbre para mantener ahorros estables, la mayoría son a corto plazo, así el 55% se encuentra a plazos menores a 90 días. La banca a pesar del excesivo margen de intermediación a su favor (promedio del 50%), de las ganancias especulativas generadas por diferencial cambiario y la merma de personal que favorece el crecimiento de la rentabilidad , presentó pérdidas que superan los S/. -17 billones de sucres . El 76% de las pérdidas se concentra en tres bancos: El Progreso, Popular y Pacífico, bancos considerados en un momento como los más "fuertes".

A lo anterior se suman los sistemas de contabilidad y de control interno débiles y confusos y poco transparentes. El maquillaje es una práctica común; varios ejemplos sirven para ilustrar: mientras el Banco del Progreso presentaba una cartera de US$ 741' millones, la auditoría señala US$ 332' millones; mientras el banco indica US$ 1,258 millones de Patrimonio, la auditoría registra apenas US$ 113,4 millones (diferencia de US$ 1,114 millones) .

En conclusión, los criterios de eficiencia y calidad de gestión en la banca no han funcionado: la cartera de crédito se ha dirigido a alcanzar con rapidez a su "grupo objetivo", sirviendo como meta los montos desembolsados. Sin embargo, las metas basadas en las tasas de reembolso, protección de la cartera, ampliación de la base patrimonial, control de los gastos improductivos y suntuarios, no cuentan. Desde finales de 1996 son numerosas las señales de alerta del colapso del sistema, sin que se hayan tomado las medidas preventivas y de control.

Finalmente, se evidenció el peso y presión política de los banqueros en los gobiernos, que de acuerdo a las presiones de corte corporativo en la política económica promovieron una lógica de favores a costa del perjuicio al resto de la población.

El costo del salvataje bancario

El costo del salvataje bancario asciende a US$ 6 mil millones , costo que ha sido financiado por todos los ecuatorianos por vía de: la devaluación (245% entre enero 99 y enero del 2000), la inflación que ya desbordó los tres dígitos, a pesar de que el país está en proceso de dolarización. A esto hay que sumar la fuga de capitales, pues los cálculos más conservadores hablan de que en los últimos 15 meses fugaron al exterior al menos US$ 2,300 millones; la reducción del consumo por los depósitos congelados que significa US$ 3,800 millones y el aumento del desempleo y la pobreza; los niveles de pobreza se han deteriorado: del 48% que marcaba a mediados de los ochenta a un increíble 69% de 1998; la brecha entre ricos y pobres muestra que mientras el 10% más rico recibe el 43% del ingreso, el 10% más pobre ni siquiera alcanza el 1% . Es evidente que si bien la crisis del sistema bancario tiene como uno de sus orígenes el entorno macro; el fondo del problema está en su ineficiencia y alto grado de corrupción.

Muchos analistas sugieren que la existencia de un seguro de depósitos es determinante en la reducción de los riesgos de una crisis bancaria. Sin embargo, la evidencia refleja que esto se aleja de la verdad. En realidad no importa si el seguro es explícito o implícito, sino que el sistema sea creíble, para que los depositantes no retiren su dinero. Para ello es necesario contar con una estructura institucional calificada y sobre todo, honesta y transparente.

En suma, esta crisis sistémica nos obliga a pensar y alentar nuevas formas de reasignar recursos financieros, como la que sugerimos en el apartado siguiente.

LAS PEQUEÑAS COOPERATIVAS RURALES

Es en este mismo escenario económico, financiero y natural adversos, que encontramos a las pequeñas cooperativas rurales de ahorro y crédito que a través de un ágil manejo de sus recursos y la implantación de sencillos esquemas de control y seguimiento, pero a la vez, sólidos, transparentes y técnicamente conformados, logran no sólo ampliar su cobertura de servicios, sino experimentar un sistemático crecimiento en casi todos sus indicadores financieros.

Evidentemente, los resultados favorables alcanzados por las CRAC, abre el camino para acelerar su crecimiento y consolidación como entidades de desarrollo local y, sin duda, en referentes idóneos para ejecutar políticas crediticias descentralizadas y democráticas con igualdad de oportunidades para todos los sectores, especialmente para los pequeños productores y mujeres como criterio de equidad.

Panorámica de la gestión financiera de las CRAC

Mirando las cifras del año 99 con relación al año 98 (Cuadro No. 2 ), casi todos los indicadores de desempeño financiero, dan muestra de un substancial progreso, lo que demuestra la voluntad de las CRAC para convertirse en financieras sólidas, solidarias y confiables en el medio rural, aspectos estos, que se enmarcan dentro del gran objetivo del proyecto: "Fortalecimiento de los Sistemas Financieros Rurales". A continuación señalamos los principales resultados.

Cobertura poblacional

En términos globales, la cifra de socios inscritos entre 98 y 99, muestra un aumento del 29,4% (de 14,783 pasó a 19,122 socios). En promedio, han ingresado 362 socios mensualmente, cifra superior al período anterior que fue de 256 socios. En términos de cobertura, el índice se incrementó de 16,3% a 21%. En relación al número de socios atendidos, el porcentaje sobrepasa el 50% del número total de socios, dato que corrobora la importancia de las CRAC dentro del financiamiento rural. Es más, en la mayoría de zonas, las CRAC, independientemente de la calidad de sus servicios, representan la única alternativa institucional para acceder a servicios financieros para muchas familias rurales. Actualmente existe una saludable tendencia a ampliar la cobertura geográfica hacia las zonas más alejadas.

Tanto la crisis económica como la quiebra del sistema bancario como las denuncias de los créditos vinculados y concentrados han contribuido a aumentar la desconfianza del público en los servicios bancarios y mirar las CRAC como financieras pequeñas, pero sólidas, que más allá de la ganancia fácil, ofrecen algo más valioso: la honestidad, la imagen y la confianza.

Activos, pasivos y patrimonio

Durante este período, los activos de las CRAC se han ampliado considerablemente. De S/. 15,234 millones pasaron a S/. 31,988 millones de sucres, entre 1998 y 1999 La tasa de crecimiento alcanzó el 110%. Estos datos evidencian un considerable proceso de ampliación de las transacciones financieras, lo que sugiere un proceso de profundización de la intermediación financiera en estas estructuras locales. Un dato importante a resaltar es la alta participación del crédito dentro del activo total: este índice sobrepasó el 75%.

Un desempeño interesante también demuestra la base patrimonial, que de S/. 2,694 millones pasó a S/. 7,039 millones de sucres (aumento del 161.3%). Mientras que en 1998 la relación entre patrimonio y activos alcanzó el 18%, en 1999 este índice supera el 22%. En otras palabras, el mercado financiero rural donde operan las CRAC, se amplió con el incremento de los aportes de capital de sus socios . Es decir, el crédito está siendo respaldado con capital propio. En consecuencia las CRAC evidencian una tendencia saludable para equilibrar la ecuación contable con recursos propios y ahorro local, lo que también indica buenas perspectivas de sostenibilidad.

En relación a los pasivos, se demuestra un crecimiento menos pronunciado en comparación con la expansión de los activos y el patrimonio. Entre 1998 y 1999, los pasivos se incrementaron de S/. 12,540 millones a S/. 24,950 (aumento de 99%). La principal fuente de financiamiento de las CRAC, sigue siendo los ahorros. La relación entre ahorros y pasivos, se mantiene en alrededor del 83%, mientras que el Fondo de Apalancamiento del CAAP llega al 14% y los depósitos a plazos al 3,4%.

Cartera de crédito

Respecto a la magnitud de las transacciones financieras se presenta un crecimiento notable de la cartera de crédito, entre 1998 y 1999, de S/. 13,308 millones pasó a S/. 24,036 millones de sucres (aumento de 81%). Hay que resaltar que el incremento del crédito tiene una clara vinculación con las carteras de ahorro y certificados de aportación. La relación entre este último rubro y el crédito aumentó de 11,5% (1998) a 14,5% (1999).

Es importante señalar que el crecimiento logrado en la cartera de crédito, es bastante significativo si consideramos la poca demanda de recursos financieros que existe en todo el Sistema Financiero Nacional como consecuencia de la fuerte recesión económica que soporta el país, agravada por la crisis del sector externo, el impacto del fenómeno "El Niño" y la fragilidad del sistema financiero.

Calidad de las colocaciones

Respecto a la calidad de las colocaciones, el indicador cartera vencida/cartera total muestra cambios de importancia, entre el 98 y el 99, la morosidad ha disminuido de 10.5% a 8.1%. Este comportamiento demuestra una realidad: Por un lado, las CRAC están cuidando mejor los capitales que prestan, vía una selección más rigurosa de los prestatarios y, por otro, hay una sustancial mejoría en las técnicas de seguimiento y de recuperación de la cartera paralelamente a la expansión de los servicios crediticios.

Esto hace que la recuperación sea más meritoria, pues, en este contexto de crisis e incertidumbre, la cartera vencida del sector bancario experimentó un preocupante aumento al pasar de 9,0% a 40,1% , lo que indica un mayor empeoramiento en la calidad de sus colocaciones, a pesar de que se redujo el servicio crediticio . Finalmente la morosidad en las CRAC crece porcentualmente a un ritmo menor que la cartera de crédito (39% versus 80,6%).

Riesgo crediticio

Es notorio el esfuerzo que realizan las CRAC para proteger en forma oportuna el problema de la cartera vencida, a través de incrementar las provisiones para cuentas malas. De S/. 538' millones en 1998, pasaron a S/. 906' millones de sucres en 1999 (aumento de 68,2%).

Por otra parte, las cifras muestran que la protección de la cartera con riesgo sigue siendo una de las tareas prioritarias de sus administradores. Mientras en 1998 las provisiones significaron el 38.4% de la cartera vencida, en 1999 este indicador se aproxima al 47%. Las CRAC mejor posicionadas en este rubro son: Pedro Moncayo (87,4%), Urocal (52%), Pallatanga (49,3%), Unión El Ejido (41,5%) .

Captación de ahorro

Respecto a la captación de ahorro, se demuestra un crecimiento mayor comparado con la expansión de los créditos. Entre 1998 y 1999, las cuentas de ahorro se incrementaron de S/. 10,393 millones a S/. 20,864 millones (aumento del 100,7%). En otros términos, el aumento del ahorro significó cerca de seis veces el fondo de apalancamiento entregado por el CAAP a las CRAC (S/. 3,490 millones de sucres). En este mismo lapso de tiempo, se observa una ligera tendencia a los depósitos a plazo fijo por plazos mayores.

Si bien las deudas incobrables comprometen la liquidez de las CRAC, el ahorro captado logró cubrir el desfase de fondos para proyectos de inversión. La relación entre ahorro y crédito creció de 78,1% en 1998 a 86.8% en 1999. Este dato demuestra dos aspectos cualitativamente importantes: uno, la percepción de que las CRAC han ganado imagen y credibilidad y, dos, que los pequeños productores rurales pueden movilizar ahorros significativos.

Certificados de Aportación

Otro dato destacable es el fuerte ascenso de los Certificados de Aportación. Su tasa de crecimiento es del 127% (de S/. 1,533 millones pasó a S/. 3,480 millones de sucres). Sin duda, la evolución de este rubro va adoptando el ritmo de expansión necesaria para respaldar el crecimiento de los activos. Actualmente, los Certificados de Aportación cubren sobradamente la cartera de mora. En esta perspectiva, una posible perdida de la cartera vencida se encuentra respaldada con el capital social.

En suma, el fortalecimiento del capital social, permite a las CRAC monitorear en mejores términos su posición estratégica y los riesgos del negocio con solidez y solvencia, sobre todo la dependencia de recursos externos.

Margen de Intermediación Financiera

En cuanto a las condiciones bajo las cuales se canalizan los recursos, podemos señalar que las tasas de interés, activas y pasivas, tienen una tendencia mantenerse constantes. Los créditos se canalizan con una tasa de interés promedio del 42% anual. De igual forma la tasa pasiva se sitúa en el 20%. El margen de intermediación financiera alcanza los 22 puntos porcentuales, es decir, 30 puntos porcentuales por debajo del margen fijado por la banca, conocido como "margen de explotación al cliente". Este margen permite a las CRAC financiar sus costos operativos y generar excedentes, que se distribuyen entre todos sus socios.

Eficiencia financiera

Al medir la eficiencia financiera, que refleja el manejo de los recursos monetarios, se nota que la gestión de las CRAC, en general, se mantuvo en el nivel de 1998 (13,8%). Otro indicador de la eficiencia es la relación entre egresos financieros y los activos productivos. Esta relación muestra una leve mejoría, de 8,3% bajó a 7,4%.

Rentabilidad económica

Aunque el entorno macro, el escaso margen financiero de las CRAC, al igual que el crecimiento de los costos financieros -por el crecimiento del ahorro por encima del crédito- y operativos, inciden en el rendimiento económico, sin embargo, ninguna de las doce cooperativas presentó pérdidas en 1999 . Este rubro creció en el 72,3%, pasando de S/. 737' millones a S/. 1270' millones de sucres (casi dos veces). Tras la CRAC Pedro Moncayo que obtuvo una utilidad de S/. 420'7 millones de sucres, se encuentra la CRAC San Miguel Pallatanga con S/. 220' millones, Lucha Campesina S/. 136' millones y Unión El Ejido con 126'3 millones.

La rentabilidad sobre el activo es el indicador más importante para evaluar el rendimiento general del activo, en el caso de las CRAC, este índice es positivo aunque evidencia un leve decrecimiento entre 1998 y 1999, de 4,8% a 4%.

Liquidez

A pesar de enfrentar el congelamiento de sus cuentas de inversión, el indicador de liquidez de las CRAC reflejó un aumento de tres puntos porcentuales. Mientras en 1998 los fondos disponibles representaron el 6,1% del total de depósitos, en 1999 subieron al 9,3%. Las cooperativas mejor posicionadas en este nivel son: Unidad y Progreso (47,8%); Las Naves (30,9%); Pallatanga (19%). El sistema bancario presentó un índice de liquidez de 26,1%.

Estos datos revelan que el sistema bancario, a pesar de tener un índice superior al de las CRAC, es más vulnerable a las fluctuaciones del mercado lo que se refleja en su nivel de desintermediación financiera, que desembocó en el problema de solvencia y quiebra del sistema bancario. Curiosamente, en esta coyuntura ninguna de las CRAC tuvo que recibir inyección de fondos y promoción estatal para evitar su liquidación.

En suma, en las CRAC hay más liquidez, más activos, sobre todo productivos, mayor protección al riesgo crediticio y mejor posición patrimonial y de ahorros. Por añadidura, las CRAC han acrecentado su imagen y credibilidad institucional que se refleja en el aumento de socios y en las tasas de crecimiento de los indicadores de desempeño financiero que son notablemente superiores a la de las gestiones anteriores. Esto se une a la percepción generalizada de que las pequeñas CRAC son financieras, sólidas y confiables.

Finalmente, el Fondo de Apalancamiento del CAAP está en pleno desarrollo operativo, contribuyendo al fortalecimiento institucional de estas pequeñas estructuras financieras que crecen en el medio rural .

 

Tecnología financiera y eficiencia interna

Un aspecto central, a nivel de eficiencia interna, fue la incorporación de criterios de eficiencia, que eran muy ajenos al discurso de las CRAC, que supuso la búsqueda permanente de reducir y/o redistribuir costos y mejorar el proceso de toma de decisiones para minimizar, en lo posible, riesgos en la asignación de los créditos. Por otra parte, casi todas las CRAC han adoptado el Plan de Cuentas de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras. Sin embargo, en algunos casos, no se aplica la clasificación de la cartera según el período de vencimiento.

Grupos meta y servicios financieros

El Gráfico "A" proporciona la evolución de los distintos índices de sostenibilidad económica y social para el período 1996-1999. En términos generales, los grupos meta atendidos por las CRAC demuestran las siguientes características: los prestatarios son tanto hombres como mujeres; en gran parte, la relación que se establece es 57% hombres (S/. 15,802 millones) y 43% mujeres (S/. 12,078 millones); solamente en la CRAC Lucha Campesina la relación se equipara; en el período 98-99 las mujeres aumentaron su participación en la cartera total, pasando de S/. 5,525 a S/. 12,078 millones de sucres. Es evidente que hay un mayor acercamiento de las mujeres en estos servicios financieros rurales.

En relación a los montos requeridos por actividad económica, se observa que la mayor proporción de los recursos crediticios se concentraron en el comercio (34,3%), la vivienda (25,8%), le sigue la actividad agropecuaria (16%). Estos porcentajes son superiores a los de transporte (9%), consumo (8,3%), otras actividades (5,2%) y artesanías (1,5%). Por lo tanto, se trabajó bajo un amplio criterio de "lo rural".

En cuanto a la estructura de los plazos, el 37,4% de los créditos se otorga a proyectos de inversión de corto plazo (menos de un año), mientras que el 38,3% son de mediana duración (dos años) y el restante 24,3% de largo plazo (más de dos años). En su gran mayoría, los créditos son individuales y de libre disponibilidad. Por otra parte, el régimen de garantías demuestra un alto nivel de confianza. Se favorece las garantías personales (65,5%), le sigue los hipotecarios (31%) y en menor porcentaje los prendarios con 3,5%.

En ausencia de indicadores más directos, el tamaño de los préstamos se convierte en el indicador más cercano para establecer el nivel de atención a los clientes más pobres. Del Cuadro Nº 4 se infiere que el mayor porcentaje del crédito se concentra en las unidades pequeñas. Así, los deudores de hasta 5' millones son el 65% y concentran el 28,4% de la cartera; los deudores del rango 5' y 10' millones son el 25% y tienen el 36,1% de la cartera; los deudores de mas de 10' millones representan al 10% restante y captan el 36% de la cartera. Esta situación es opuesta a la banca comercial, cuyo crédito se concentra en las grandes empresas.

Finalmente, en casi todas las CRAC se están introduciendo nuevos servicios financieros tales como: Depósitos a Plazo Fijo; pagos anticipados de sueldos y jornales a empleados públicos y privados; cambio de cheques; compra de cheques post-fechados a pequeños productores. Esta gama de servicios financieros tiene el propósito de romper la fuerte dependencia existente entre productores y los usureros y comerciantes de la zona.

La cooperativa UNAPEMAT dentro de su programa de helicicultura -crianza de caracoles- está promocionando la articulación entre servicios financieros y asistencia técnica proporcionada por una entidad diferente, como requisito para la entrega de préstamos. Evidentemente, la combinación del crédito con programas de asesoramiento técnico incide en la selección de los socios. Esta modalidad de trabajo tiene claras ventajas comparativas en cuanto a la externalización de costos lo que abarata el servicio de crédito.

Impacto en el empleo local

A pesar de las particularidades del año 1999, caracterizado por el incremento del desempleo abierto, superior al 20% de la PEA y del subempleo cercano al 60% , las CRAC lograron generar 16 nuevos puestos de trabajo. Por categorías, el mayor ingreso se registra en los cargos de Oficial de Crédito, Cajero y de Servicios con 6, 6, 4 puestos, respectivamente. Por género, sobresalen en términos absolutos y relativos, las mujeres con una participación del 55,4% (36 cargos), los hombres llegan a 29 cargos con el 44,6%. Llama positivamente la atención el hecho de que las mujeres tengan el control directo sobre el manejo del efectivo: Cajeros (18 de 21 puestos), Contador (8 de 11). Las Gerencias son compartidas por 5 mujeres y 7 hombres.

Por otra parte, hay que resaltar que en casi todas las CRAC las remuneraciones del personal muestran apego a las Tablas Salariales Sectoriales para Cooperativas, además gozan de estabilidad laboral con contratos de trabajo legalizados y afiliación a la seguridad social . En suma, su distribución por categorías es ordenada y racional siendo la base del fortalecimiento de las instancias técnicas y operativas, para garantizar la calidad de las colocaciones y el control del riesgo, que se refleja en los resultados anteriormente señalados: crecimiento económico con cobertura de servicios para todos los sectores, especialmente para los pequeños productores y mujeres.

Indudablemente, el contar con POAs y presupuestos anuales han generado aceptables niveles de eficiencia y eficacia que se ven reflejados en los indicadores de sostenibilidad económica y social y en la transparencia de su manejo. Por cierto, en estas pequeñas estructuras financieras no hemos detectado casos de corrupción al estilo de la banca comercial; por el contrario, es digno de destacar su transparencia para producir oportunamente información financiera y económica confiable.

REFLEXIONES FINALES

Las CRAC han cumplido no sólo en términos de su crecimiento financiero y económico sino también en términos de su misión social. Esto nos permite corroborar dos aseveraciones planteadas en anteriores informes: uno, que sí es posible crear una conexión entre rentabilidad económica y rentabilidad social; dos, éste fue el año de las cooperativas.

En realidad hay un doble mérito de las CRAC. Por un lado, salir del anonimato en que se encontraban, con bajas coberturas, sin base patrimonial, altos riegos y pérdidas, sin ninguna cobertura de riesgo crediticio y, por otro, mostrar un crecimiento constante en épocas de crisis e incertidumbre económica.

Contrariamente a lo que le ocurre a la banca privada que agoniza por la tentación de crecer rápido, en un mercado de alto crecimiento potencial, pero desconocido, en el cual se demuestra a más de su inexperiencia, su incompetencia y altos niveles de corrupción. El éxito alcanzado por las CRAC se encuentra en la concentración y profundización de su estrategia crediticia en sus localidades, en lugar de expandirse fuera de sus fronteras y que les significaría costos elevados para acceder a otros mercados potenciales, pero desconocidos por carecer de información y tecnologías crediticias apropiadas.

Mientras los bancos se enfrentan a los riesgos de liquidez y solvencia, al punto de que hoy hablamos de la banca estatizada, en la cual los accionistas privados han dejado de ser los principales actores del sistema financiero, las CRAC logran mejorar la calidad de sus indicadores de desempeño financiero, sobre todo, con recursos propios; ya que no tienen ningún respaldo económico ni control del Estado.

En términos operativos, los logros se evidencian en los cambios de criterio para entregar y recuperar los créditos. De la versión de número y montos entregados, se ha pasado al enfoque de capacidad de pago del deudor, historial de pago y provisiones para créditos incobrables. Las CRAC por estar localizadas en zonas pequeñas tienen grandes ventajas tales como: conocimiento previo del socio, saben de antemano si es sujeto de crédito, no sólo por su capacidad económica sino por su capacidad moral para asumir el crédito, esto les ayuda a reducir costos y a crear una relación horizontal de confianza y credibilidad.

Con el modelo económico vigente, el crecimiento no genera empleo, al contrario, lo elimina, las CRAC han logrado crear fuentes de trabajo que no son "necesarias" para el nuevo orden mundial, pero que en las localidades abren el camino no solo para agregar valor e impulsar oportunidades de trabajo, sino para acrecentar la autoestima personal a través de su activa participación en la formación profesional.

La búsqueda de competitividad es legítima y puede ser urgente, pero se plantea cómo y dónde hacerlo. Las CRAC son conscientes de la estrategia de largo plazo basada en un método heterodoxo que alcanza la rentabilidad y confiere el crédito a la población objetivo, sin incurrir en excesivos márgenes financieros, ni ganancias especulativas, sino minimizando costos innecesarios y suntuarios y, redistribuyendo costos entre los actores del sistema de crédito . Esto ha favorecido para que las cooperativas no sean tan golpeadas por la actual crisis, aunque el ritmo puede decaer en el futuro .

Finalmente, el deseo de crecer agresiva e indiscriminadamente y extenderse, únicamente, hacia afuera y servir a un segmento exclusivo de clientes dejando fuera a una gran mayoría, sobre todo, del medio rural sigue siendo un error que probablemente, se convierte en una de las causas de esta crisis financiera. En este contexto, el "resurgimiento" de las CRAC que operan al margen de la tradicional estructura financiera nacional y sin ningún control estatal, están demostrando que no sólo han aumentado la oferta crediticia con recursos propios, sino que incluyen dentro de su política crediticia a los sectores con mayores carencias, pero que responden a las exigencias del sistema, como es el caso de los pequeños productores.

En suma, la realidad superó nuestras expectativas, nunca creímos que las CRAC, en este período de crisis e incertidumbre económica, con el consiguiente deterioro de las estructuras económicas, sociales y valores éticos, hubieren alcanzado a darnos una prueba de eficiencia, transparencia y solidaridad tan real y sugerente que, hoy por hoy, están recuperando la imagen y confianza perdida por la banca.

Bibliografía

Acosta, Alberto y Jurgen Schüldt (1999), La hora de la reactivación. El mito de la falta de alternativas, Serie Dialogando con los líderes ecuatorianos del siglo XXI, Escuela Politécnica del Litoral, Guayaquil, noviembre.
Alcorta, Ludovico (1992), El nuevo capital financiero: grupos financieros y ganancias sistémicas en el Perú, Lima: Fundación Friedrich Ebert.
Borja, Diego (2000). "Dolarización: entre el estancamiento económico y la exclusión social".
Brito, Vanessa (2000). "Flexibilidad, el reto para la banca", en Revista Gestión No. 71, Quito, mayo.
Maya, Milton (1997), "Manejo y Costos de Intermediación Financiera", en Revista Ecuador Debate No. 41, CAAP, agosto.
Maya, Milton (1998), Aportes de las pequeñas entidades financieras rurales al desarrollo sustentable, ponencia presentada en el seminario sobre "Agricultura sostenible en América Latina y el Caribe", IICO- ALOP, Chorlaví, octubre.
Maya, Milton (1999), "Las CRAC: una recuperación sistemática", documento interno, octubre.
Maya, Milton (2000), "Impacto de la Ley Trol en el rendimiento de las CRAC", documento interno, marzo.
Salgado, Wilma (2000). "La crisis económica y el 'gran salto al vacío' de la dolarización", en Revista Ecuador Debate No. 49, CAAP, abril.
Schuldt, Jürgen (1995), Repensando el desarrollo: hacia una concepción alternativa para los países andinos, CAAP.
Sen, Amartya (2000). La libertad individual como compromiso social, Serie Propuestas, Ediciones Abya-Yala,

 


CUADRO Nº 1
COOPERATIVAS DE AHORRO Y CREDITO
UBICACIÓN GEOGRÁFICA E INDICADORES CANTONALES

 No.

 C R A C
 Año
Creación

 UBICACIÓN

INDICADORES CANTONALES (*)  
 Predominio
Étnico
 Pequeños
Productores
 Poblac,
Rural

 POBREZA

  INDIGENCIA
 Provincia  Cantón  Número  %

 Número

  %
 1  UNION EL EJIDO  1,975 Imbabura  Cotacachi  Indígena  Minifundista  5,250  4,956  94.4  2,331   44.4
 2 PEDRO MONCAYO   1,964 Pichincha  P.Moncayo  Mestiza  Minifundista  5,898  3,338  56.6  513    8.7
 3  UNIDAD Y PROGRESO 1,997  Cotopaxi   Sigchos Mestiza  Campesina  7,504   6,634 88.4  3,302  44.0 
 4 FUTURO LAMANENSE   1,998 Cotopaxi  La Maná  Mestiza  Campesina  6,616  5,736   86.7  926 14.0 
 5  UNAPEMAT  1,998  Tungurahua Ambato  Mestiza  Minifundista  9,827   4,481 45.6   354 3.6 
 6 S. MIGUEL PALLATANGA  1,996  Chimborazo   Pallatanga   Mestiza   Campesina   9,482   7,709    81.3  2,067 21.8 
7   LUCHA CAMPESINA 1,998  Chimborazo  Cumandá  Mestiza  Campesina  8,537  6,437  75.4  1,067  12.5 
8   LAS NAVES 1,982  Bolívar  Las Naves  Mestiza  Campesina  5,075   3,928  77.4  741  14.6 
9  CACPE-UROCAL  1,994  Azuay  Pucará  Mestiza  Campesina  10,501  9,409  89.6  4,610  43.9 
 10   LEONIDAS PROAÑO (1) 1,998  Cotopaxi   Latacunga   Indígena   Minif/Comun.  6,184   6,048   97.8   3,731   60.3 
 11 HERMES GAIBOR   1,998  Cotopaxi Pangua  Mestiza   Campesina  9,835 8,409  85.5   1,210 12.3 
 12 LA MINGA  1,997  Chimborazo  Riobamba  Indígena  Minif/Comun.  6,254  3,771  60.3  394  6.3 
  T O T A L            90,963  70,856  77.9  21,246   23.4


(*) Fuentes: Zamosc, León. Estadística de las áreas de predominio étnico de la sierra ecuatoriana. 1995.
y, Larrea, Carlos; et. al. "La Geografía de la Pobreza en el Ecuador". 1996.
(1): Incluye a las parroquias de Zumbahua (Pujilí) y Cochapamba (Saquisilí)
Elaboración: UID - CAAP, 1998


CUADRO Nº 2
PROGRAMA DE FORTALECIMIENTO A ENTIDADES FINANCIERAS LOCALES
EVALUACION POA CONSOLIDADO, 1999
COOPERATIVAS RURALES DE AHORRO Y CREDITO
(en miles de sucres)

No. 
INDICADORES DE  DESEMPEÑO

  METAS ALCANZADAS
 POA
1999

 Variación Anual

 1,997
1,998  1,999 

 % POA 99

 98/99
1  NÚMERO DE SOCIOS  11,706  14,783  19,122  18,895  101.2%  29.4% 
2 CERTIF. DE APORTACIÓN  689,350  1,533,110  3,479,572  3,510,000  99.1%   127.0% 
3  AHORRO CAPTADO  6,695,242  10,392,785  20,863,856  19,974,000  104.5%   100.8% 
4 CRÉDITO OTORGADO  7,683,053  13,307,920  24,036,204  28,662,000  83.9%  80.6% 
 5  MONTO DE MOROSIDAD 854,563  1,395,240  1,937,567  1,032,000  187.7%   38.9% 
6    ÍNDICE DE MOROSIDAD  11.1% 10.5%  8.1%  3.6%  4.5%  -2.4% 
7 PROV. CTAS INCOBRABLES  270,153  538,393  905,803  765,000  118.4%  68.2% 
 8 MARGEN INTER. FINANCIERA  21%  22.0%  24%    22%  2.0% 2.0% 
 9  INVERSIÓN FINANCIERA  760,688 453,016  3,101,286   570,000  544.1% 584.6% 
 10  UTILIDAD DEL EJERCICIO 152,051  736,924  1,269,696  2,463,000  51.6%  72.3% 


Fuente: Balances Financieros e Indicadores de Desempeño Financiero.


* Este estudio es una versión revisada que forma parte de varias reflexiones e informes de actividades del proyecto "Fortalecimiento de Sistemas Financieros Rurales", que el CAAP viene ejecutando desde hace cuatro años en distintas zonas y cuyo propósito central es buscar alternativas para el financiamiento de los pequeños productores rurales. El fortalecimiento de las institucionalidades locales es el principal referente dentro de nuestra propuesta a la problemática del financiamiento rural. El autor agradece los comentarios y sugerencias de: Francisco Rhon, José Sánchez y Miguel Gaibor. Asimismo, quiero dejar constancia de la ayuda permanente del colega Belisario Torres por la información proporcionada a través del Banco de Datos creado para propósitos de seguimiento y evaluación del proyecto. Como es tradicional, las opiniones vertidas en este estudio son de exclusiva responsabilidad del autor.

** Economista, Investigador Principal del CAAP

 
  <----