Ecuador DEBATE Nº 54
 
 COYUNTURA

El terrorismo en la pugna de racionalidades

El terrorismo no sería en sí irracional sino a partir del momento que el mismo se "racionaliza"; es decir se transforma en estrategia, y cuando el movimiento y dinámica "reactivos" se convierten en "acción concertada. Sólo el terrorismo que se racionaliza se vuelve irracional, ya que deja de ser "razonable"; de igual manera que la lucha contra el terrorismo "más que lucha es una expresión de terrorismo y venganza", cuando racionaliza la violencia de sus medios4. El mundo de la modernidad, de la razón instrumental tecnológica y del racionalismo económico neoliberal que tan perfectamente distinguen entre una "razón razonable" y la "razón racional", deberían reconocer la razón racional de todo lo que se rige por el cálculo y supedita las otras razones y medios a sus propios fines, así como esa otra razón razonable, deliberativa, capaz de conjugar otras racionalidades, para las que el fin es resultado de todos los medios.

Curiosamente las modernas sociedades actuales (dominadas por el "pensamiento único" y ciertos totalitarismos discursivos o codificados, como el de "fuera del mercado no hay salvación"), parecen haber impuesto la misma censura intelectual a otros fenómenos, contra los cuales el nuevo orden de la globalización habría declarado la guerra: "guerra contra la pobreza" desde hace dos décadas, "guerra contra el terrorismo" desde ayer. Al mismo tiempo que el mundo global externaliza todos estos peligros bajo la figura de enemigos, como si fueran tan exteriores como extraños al mundo global que los produce, simultáneamente se dispensa de comprenderlos y de explicarlos, pero también se exime de buscar las reales soluciones al interior de la sociedad que los produce.

La "externalización " de problemas y peligros es correspondiente al déficit extremo de explicaciones e interpretaciones por parte de un orden global del mundo saturado de informaciones. Para algunos autores esta censura subliminal de todo sentido posee características y alcances terroristas5.

La "externalización" de peligros y problemas en la actual globalización no sólo se vuelve particularmente cuestionable, ya que si el terrorismo puede ser representado como un atentado y amenaza contra tal globalización, esto mismo obliga a pensarlo en cuanto resultado de los mismos procesos de la globalización y producto de los factores que mejor la caracterizan. En otras palabras, si el terrorismo aparece como global y en cuanto desafío de la globalización, es porque participa de la misma globalización y resulta de ella.

Tales problemas y peligros, se convierten en enemigos imaginarios, desde el momento que no necesitan ser comprendidos ni explicados, ni mucho menos resueltos, sino más bien y simplemente eliminados. Cuanto más imaginarios son tales enemigos, y más imponente la maquinaria económico - militar movilizada en su contra, tanto menos necesidad hay de comprender y explicar la naturaleza de tales peligros y amenazas, y mucho menos sus causas. De esta manera se incurre en la más absurda de las incoherencias: puesto que la causa del terrorismo son los terroristas, es eliminando éstos que se terminaría con aquel; casi la misma lógica domina la "lucha contra la pobreza": si la causa de la pobreza son los pobres, hay que terminar con éstos. Esta lógica tan antipolítica domina el pensamiento moderno y la racionalidad neoliberal 6.

Esta externalización de problemas y peligros, que evita a la sociedad el cuestionarse, buscar las causas a su interior, para llegar a resolverlas, releva de una extraordinaria coherencia y funcionalidad, ya que es mejor y más fácil (económicamente más rentable y políticamente más ventajoso) pagar y sufrir los daños de tales fenómenos, que modificar las estructuras sociales y el modelo de sociedad que los produce. Y de la misma manera que el nuevo orden económico mundial siempre dispondrá de sumas colosales de dinero, para luchar contra la pobreza, a condición de salvar el mercado y su régimen de acumulación y concentración de riquezas, también el mundo moderno está dispuesto a sufrir y pagar lo que haya que pagar, para luchar y destruir la causa del terrorismo, sin tener que modificar todos aquellos factores, que en el orden global lo producen y seguirán reproduciéndolo. De ahí que sea preferible destruir todos los terroristas que aparezcan y sufrir todas las consecuencias del terrorismo, que terminar con todos los terrores, que la modernidad económico ­ política y cultural de la globalización han producido y siguen produciendo en el mundo.


4 V.I. Lenin, Què hacer ?, II, p. 37.

5 "A falta de símbolos y de sus reglas, vivimos en un no man´s land mental y ético, factor de desequilibrios y de violencias" (Ph. Engelhard, La violence de l´Histoire. Arlea, Paris, 2001: 105).
6 No es terminando con los tiranos, que se termina con la tiranía, insistía Maquiavelo, añadiendo "por un tirano eliminado nacerán mil" (per uno tirano che era spento, n´erano nati mille: Istorie fiorentine, II, 39); ya que sólo conociendo las causas de las tiranías, que son siempre las mismas, se puede ponerles fin (quelle medesime cagione che nascono la maggior parte delle tirannide: Discursos, I, 40). La misma será su posición respecto de las conjuras: no matando todos los conspiradores, que no cesarán de sucederse, sino "examinando sus causas y ponerles fin" (III, 6). El Banco Mundial y el FMI, que divulgaron el eslogan de "lucha contra la pobreza", siempre supieron cuál era la causa de la moderna pobreza en el mundo: el régimen de acumulación y concentración de riqueza, que ellos mismos promueven desde hace más de dos décadas.

 
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