Ecuador DEBATE Nº 50
 
 CRITICA BIBLIOGRAFICA

LA DOLARIZACIÓN DE CRISTAL
Quito: Red Saprin Ecuador, 2000

Juan Fernando Terán
Comentarios: César Montúfar
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Los economistas ecuatorianos se han mostrado intelectualmente prolíficos en los últimos meses. El tema dolarización ha inseminado en ellos una lluvia de artículos, libros, ensayos que ni siquiera el lector más ávido en temas económicos hubiera podido devorar al mismo ritmo en que se han producido estas publicaciones.

El libro de Juan Fernando Terán, Dolarización de cristal, se inscribe en este torrente bibliográfico. Sin embargo, a diferencia de los demás libros que sobre el tema dolarización se han escrito y publicado en este año, al de Terán lo distinguen y benefician al menos dos particularidades. La primera, es que siendo la dolarización un tema económico, para el cual se requiere conocer los rudimentos de esta ciencia social o ciencia exacta (según la posición que deseemos tomar en este ardoroso debate) su autor no solo es economista de formación sino además alguien con amplios conocimientos de antropología y sociología, lo cual brinda al texto, no solo la ventaja de incorporar temas sociales y políticos, sino una visión un tanto diferente, diríamos, más holística e integral, para comprender las dimensiones no solo económicas sino sociales que trae consigo el nuevo esquema monetario impuesto en el Ecuador. Este punto, quizá, no me lo comprendan los economistas pues ellos no sufren de aquella tortura que nos azota al resto de mortales cuando la explicación de temas que afectan directamente a nuestra economía y estándar de vida queda en manos, o mejor en la lengua o pluma, de seres que sin el menor sentido de comunicación no pueden salirse de su metalenguaje para explicarnos lo que debería ser accesible para todos.

En este aspecto, el libro de Terán tiene un punto a su favor. Está escrito, no solo de manera pedagógica, pregunta tras pregunta, sino con un estilo que invita, que provoca no solo coincidir sino, incluso, discrepar con el autor.

La segunda, es que Dolarización de cristal está escrita como un texto pedagógico que busca responder preguntas, algunas de ellas especializadas, y otras que sencillamente, surgen del sentido común. Uno no puede menos que imaginar el tremendo rompecabezas que sería para su autor el figurar todo un mapa, muy completo por cierto, de interrogantes asociadas al tema dolarización que se le podrían ocurrir no solo al economista de profesión sino al ciudadano/a común. Allí vemos, que Terán al escribir su libro realizó un verdadero ejercicio de empatía con lo que son o pudieran ser las curiosidades o necesidades de información de un público más amplio sobre la dolarización. Ello en sí mismo es un inmenso valor de la obra. El lector/a, ayudado del índice, puede consultar de manera independiente la miríada de preguntas que recorre el texto sin el requisito de haber leído el libro desde la página cero. Uno se pregunta si más apropiado no hubiera sido el titular la obra el Diccionario de la dolarización o, con un poco más de pretensión, ahora que se ha vuelto a poner de moda el emprender tales empresas, Enciclopedia de preguntas sobre la dolarización. De todas maneras, y de eso no hay duda, la empresa de Terán es proveernos de un libro que ofrezca una visión general, que busque completud, que intente de alguna manera llenar el vacío de un conocimiento abierto y no especializado, enciclopédico, frente al tema, que aborde desde qué es la dolarización hasta su impacto en los precios, las jubilaciones, el Estado, la banca, las migraciones, la gobernabilidad, etc.

Desde esta visión enciclopédica, Terán sostiene no tener una posición tajantemente contraria o favorable a la dolarización. Su énfasis está en las fragilidades de un modelo que más allá de un simple cambio de moneda implicará transformaciones profundas en la estructura productiva nacional y en las posibilidades de trabajo, ingresos y ahorro de todos los ciudadanos/as. Es decir, el mensaje central del libro es guardarnos de adoptar un optimismo ingenuo o una visión catastrófica frente al tema y más bien contribuir a que en el país se desarrolle una posición alerta y crítica de lo que implica el haber adoptado un esquema monetario de estas características en un país que mantiene una muy alta vulnerabilidad externa y en el que domina una mentalidad rentista por parte de un sector del empresariado. En ese sentido, si bien Terán establece que la dolarización no era la medida más óptima en un país con estas condiciones, una vez adoptada, su posición es que ésta debe "funcionar y mantenerse". No obstante, el autor nos pone al tanto de que el sistema adoptado posiblemente termine funcionando, sobre todo en su primera etapa, como una convertibilidad de facto debido, entre otras razones, a que el Estado seguirá incidiendo en la oferta monetaria y en la expansión secundaria de dinero y a que el problema de liquidez de los bancos no será solucionado exclusivamente por los mecanismos del mercado. Tesis arriesgada que se irá despejando en los próximos meses. Sin embargo, lo que Terán deja muy claro es que lo que tendremos en la realidad no será una dolarización pura sino una dolarización a la ecuatoriana, una dolarización a la criolla, adaptada a las prácticas rentistas y poco competitivas de un empresariado acostumbrado a vivir de prebendas. ¿Y es que acaso una dolarización pura sería para este empresariado ineficiente y rentista una suerte de suicidio?

La dolarización no es buena ni mala en sí misma para Juan Fernando Terán. La dolarización, como todo esquema monetario o económico, existe siempre en un contexto. Si bien sería deseable que este nuevo esquema incentive a los actores económicos para que mejoren sus niveles de competitividad, al haberse cerrado la opción de obtener ganancias por la vía devaluatoria, la dolarización en la práctica será lo que los actores involucrados hagan de ella. Por eso, la explicación que el libro ofrece de las posibles implicaciones de la dolarización más tienen que ver con la forma en que funciona el sistema político en su conjunto que con las características de la dolarización misma. Este es un aspecto en que el libro de Terán muestra cierta debilidad, pues no intenta aclarar para el lector las premisas políticas desde las que asienta su análisis. Tal vez, hubiera sido pertinente que en alguna parte, posiblemente en la introducción, que el autor indicara el trasfondo político que atraviesa su análisis. Y es que Terán cataloga a la dolarización según es su visión de la política ecuatoriana, sin que ésta última se encuentre especificada en ninguna parte del libro. Este sesgo es sobre todo evidente en la última parte del texto en que se analiza el tema de la gobernabilidad, el conflicto social y la inestabilidad política pero también es posible encontrarla en las secciones dedicadas al tema de la competitividad, banca, precios, salarios, impuestos y subsidios estatales.

En suma, el libro de Juan Fernando Terán merece ser leído y comentado, no solo por lectores especializados sino por un público más amplio que estaba a la espera de un texto sencillo y digerible, excento de terminología incompresible y de una erudición inútil. Esperaríamos que el autor decida ampliar la actual edición de su diccionario o enciclopedia de preguntas sobre la dolarización, con las nuevas interrogantes que van surgiendo de su proceso de aplicación.



* Sociólogo. Profesor-investigador de la Universidad Andina Simón Bolivar.

 
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